¿Podemos crear espacio-tiempo? Una reciente perspectiva está abriendo nuevas realidades
¿Podemos crear espacio-tiempo? Una reciente perspectiva está abriendo nuevas realidades

COLUMNA- COSAS DE LA VIDA >> Que la realidad está plagada de detalles ocultos no es nada nuevo, que todo lo oculto está, aunque no se perciba fácilmente, también. Sin embargo, como con todo, parece que poner en práctica las teorías en las que transitamos a menudo se nos olvida, pese a la certeza de la duda misma que nos acecha: la realidad es esta y muchas más.

En física, como en la vida, es importante ver las cosas desde más de una perspectiva. Todo comenzó con la teoría de la relatividad especial de Albert Einstein, que mostró que la longitud del espacio y la duración del tiempo varían dependiendo de quién esté mirando. De este hecho ni siquiera hace un siglo, y aunque siempre fuera así, nos avala en nuestro olvido constante sobre otras posibilidades.

Que la realidad está plagada de detalles ocultos no es nada nuevo, que todo lo oculto está, aunque no se perciba fácilmente, también. Sin embargo, como con todo, parece que poner en práctica las teorías en las que transitamos a menudo se nos olvida, pese a la certeza de la duda misma que nos acecha: la realidad es esta y muchas más.

En física, como en la vida, es importante ver las cosas desde más de una perspectiva. Todo comenzó con la teoría de la relatividad especial de Albert Einstein, que mostró que la longitud del espacio y la duración del tiempo varían dependiendo de quién esté mirando. De este hecho ni siquiera hace un siglo, y aunque siempre fuera así, nos avala en nuestro olvido constante sobre otras posibilidades.

El fenómeno de la física que permite que objetos atraviesen intactos otros objetos

Avi Loeb nos cuenta en su columna de hoy cómo el efecto túnel cuántico permite que tanto objetos como partículas sean capaces de atravesar todo tipo de barreras sin sufrir un solo rasguño

Einstein, podría decirse, nos reubicó en el marco de la existencia, ese en el que el espacio y el tiempo se fusionan en una unión de cuatro dimensiones conocida como espacio-tiempo. Era una imagen completamente inesperada, era la realidad compartida y subyacente tomando una forma más compartida.

¿Una sola realidad objetiva?

Si parecía que sí, no, el asunto no se iba a quedar ahí. Años más tarde, llegaba la teoría cuántica y todo parecía perder más sentido al tiempo que lo adquiría. ¿Cómo que al medir las cosas, cada uno de nosotros los seres humanos jugamos un papel en la determinación de sus propiedades? Lo que planteaba entonces la noción de lo cuántico sigue entre interrogación hoy.

A diferencia de la relatividad, en la nueva forma de entender el universo nunca ha habido una manera de reconciliar diferentes perspectivas y vislumbrar la realidad objetiva que existe debajo. Es por eso que, décadas después, muchos físicos se siguen preguntando si existe una sola realidad objetiva, compartida por todos los observadores, o si, por el contrario, todo pende del mismo hilo.

Ahora, dos conjuntos emergentes de ideas están cambiando esta historia, explica Amanda Gefter en ‘New Scientist’. Por primera vez, apunta, “podemos saltar de una perspectiva cuántica a otra. Esto ya nos está ayudando a resolver problemas prácticos complicados con comunicaciones de alta velocidad. También arroja luz sobre si existe alguna realidad compartida a nivel cuántico. Curiosamente, la respuesta parece ser que no, hasta que empezamos a hablar entre nosotros”.

Las escalas nanométricas

Lo que quiere decir Gefter es que si, por ejemplo, dos personas observan una pelota de tenis, ambos aceptarán que es una esfera. No hay dudas. Del mismo modo, si lanzan una piedra, no podrán negar que volará por los aires y luego caerá al suelo, pero a escalas nanométricas los hechos no se rigen por las mismas reglas que las de nuestro mundo.

La teoría cuántica sostiene que el observador de un hecho influye en la manera en que ese hecho es percibido, como explicaba Carlos Serrano en un artículo publicado en 2020 por la BBC. “Es como decir que una misma pelota de tenis, para alguien puede ser una esfera, pero para otro un cubo”.

Para comprobar todas estas cuestiones, físicos de la Universidad Heriot-Watt en Escocia, idearon entonces un experimento que involucró a cuatro observadores: Alice, Amy, Bob y Brian. Ninguno de ellos eran personas, sino cuatro sofisticadas máquinas dispuestas en un laboratorio.

Alice y Bob recibieron un fotón como mensaje (una partícula cuántica de la cual está compuesta la luz). Al tiempo, Alice y Bob debían devolver ese fotón a Amy y Brian, es decir, transmitirles el mensaje. Pues sorpresa: a pesar de que Alice y Bob le enviaron la misma información a Amy y Brian, estos dos últimos tuvieron la posibilidad de interpretarlo de una manera diferente.

Este resultado está relacionado con un concepto de la mecánica cuántica, que dice que las partículas pueden entrelazarse y cambiar dependiendo de “quién” las mire, aunque todavía queda mucho trabajo por delante para establecer nuestra lógica a ello.

Por Prensa Pura Digital

DIARIO DE VILLA LA ANGOSTURA Y REGIÓN DE LOS LAGOS. NEUQUÉN.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publica Aquí En Breve….te contamos más….