Cristina Kirchner, condenada y con decisión electoral: ¿podría ser candidata si quisiera, pese a la sentencia?
Cristina Kirchner, condenada y con decisión electoral: ¿podría ser candidata si quisiera, pese a la sentencia?

La condena a 6 años de prisión contra la vicepresidenta Cristina Kirchner en la causa “Vialidad” sobre presunta corrupción en la obra pública no le impediría competir en las elecciones de 2023, de acuerdo a la doctrina que fijó en los últimos años la propia Corte Suprema de Justicia, en caso de cambiar de postura luego de su sorpresivo anuncio en el que afirmó que no se presentará para ningún cargo.

El veredicto dictado por el Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2) era esperado por el kirchnerismo, bajo el convencimiento de que la causa sobre supuesto direccionamiento de 51 obras públicas en la provincia de Santa Cruz para favorecer al empresario Lázaro Báez está “amañada” y que no se “ajustó a derecho” porque se trata de una cuestión política y no jurídica.

Los dirigentes del kirchnerismo insisten desde hace meses en que la Justicia intenta “proscribir” a la vicepresidenta para las elecciones de 2023. Con su anuncio de que no será “candidata a nada” para que la oposición y los medios no le endilguen al peronismo tener una postulante condenada, la vicepresidenta abre el juego a esa interpretación de sus bases.

No obstante, Cristina Kirchner estaría habilitada a presentarse en las elecciones de 2023 si quisiera porque la sentencia del TOF 2 no está firme y los abogados de la dirigente apelarán.

Si bien la condena incluye la “inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargos públicos” que habían pedido los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, esa decisión recién estará firme cuando haya sido ratificada por todas las instancias de apelación, esto es, la Cámara de Casación y por último la Corte Suprema. Lo único que podría jugarle en contra es que esos tribunales aceleren su pronunciamiento, algo muy inusual para la Justicia argentina.

¿Por qué Cristina Kirchner podría ser candidata?: el caso Menem

Hasta que la causa no llegue a la Corte y los jueces del máximo tribunal no ratifiquen la sentencia, la vicepresidenta no solo podrá mantenerse en su cargo actual (algo que solo puede cambiar mediante juicio político en el Congreso) sino que también podrá competir en las elecciones de 2023, apoyada en el emblemático caso del ex presidente Carlos Menem.

Hasta que la condena no esté firme, Cristina Kirchner podría ser candidata en 2023 

El riojano pudo ser candidato a senador nacional en 2017 a pesar de que pesaba sobre él una condena a 7 años de prisión por el tráfico de armas a Croacia y Ecuador. En aquel entonces hubo una dura batalla legal a partir de un intento por bajar a Menem de la carrera, en la que el ex mandatario tuvo como su principal defensor al entonces senador Miguel Pichetto, hoy integrante de Juntos por el Cambio.

Menem tenía una condena de segunda instancia dictada por la Cámara de Casación. Esa situación implicaba que la sentencia todavía no estaba firme porque quedaba una instancia más de apelación para los abogados del ex presidente. Además, cuando la Corte recibió el expediente se ordenó un nuevo fallo y, mientras tanto, el riojano se postuló para un nuevo mandato como senador.

Esa candidatura de Menem con una condena a cuestas de 7 años de prisión (que por su edad hubiese sido domiciliaria, como también lo sería eventualmente para Cristina Kirchner, de 69 años) fue convalidada por la Corte Suprema, con lo que fijó jurisprudencia a favor de que un dirigente político pueda presentarse a elecciones en las mismas condiciones que el ex presidente.

Además, con esa decisión la Corte avaló indirectamente algo que, dentro del Senado, se denominó como “doctrina Pichetto”, en referencia al actual dirigente de Juntos por el Cambio que defendió durante años la idea de que no corresponde desaforar a un legislador hasta que no exista una condena firme, mismo argumento con el que apoyó su candidatura.

Sin condena firme a CFK, juega el tiempo

En aquella causa por tráfico de armas, Menem fue absuelto, luego condenado y finalmente absuelto, todo antes de que la Corte pudiera dictar un veredicto. Es una prueba de que la situación política de Cristina Kirchner se vería favorecida no solo por los antecedentes, sino también por la laxitud de los tiempos que maneja la Justicia en expedientes sobre corrupción.

En base a todo ello, la hipótesis de que la Justicia quiere proscribir a Cristina Kirchner pierde peso. De hecho, días atrás Gregorio Dalbón, el abogado más mediático de la vicepresidenta, consideró que un fallo condenatorio en la causa Vialidad “la acerca mucho más a una candidatura presidencial y lo que va a hacer Cristina es transmutar, porque con las piedras ella construye”. Ahora, la vice puso en stand by esa especulación.

El único factor que podría jugarle en contra es que los tribunales de alzada aceleren su definición, algo poco probable

En efecto, el fallo llega en momentos en que el kirchnerismo tiene en marcha un “operativo clamor” para que la dirigente sea candidata presidencial en 2023. Algunos sectores del oficialismo veían más probable que use ese posicionamiento para incidir en el armado de listas del peronismo pero finalmente decida competir como senadora por la provincia de Buenos Aires, aunque según anticipó tras el fallo, no competiría tampoco por ese cargo.

Si optara por esa postulación al Senado Cristina Kirchner replicaría casi idénticamente el caso Menem y su bloque podría hacer uso de la llamada “doctrina Pichetto” para evitar un eventual intento de desafuero, pero con su anuncio la vicepresidenta dio una señal de que no quiere seguir el mismo camino que el ex mandatario riojano.

Por otro lado, la situación política del ex presidente respecto de la Justicia era distinta a la de Cristina Kirchner, que protagoniza un enfrentamiento público con el Poder Judicial y en especial con el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti. Esto siembra dudas en el kirchnerismo.

Y es que, convencidos de que Cristina Kirchner es víctima del “lawfare” y de que la Justicia está decidida a sacarla de la cancha, el temor a que los tribunales de alzada sean más veloces con su caso de lo que fueron con Menem sobrevuela el espacio político de la ex mandataria.

El año próximo las elecciones primarias (PASO) se llevarán a cabo en agosto y las generales en octubre. Si la Corte no deja firme la sentencia para ese entonces, la vicepresidenta podría postularse para un cargo si cambiara la postura que dio a conocer sorpresivamente tras el fallo en su contra.

Por Prensa Pura Digital

DIARIO DE VILLA LA ANGOSTURA Y REGIÓN DE LOS LAGOS. NEUQUÉN.

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