Hay una idea que se popularizó en los últimos días y es que a pesar de que las planillas de Excel de los economistas marcan que la acumulación de desequilibrios macroeconómicos anticipan un derrumbe de corto plazo, la realidad es que Argentina va a poder convivir con esos problemas por mucho más tiempo de lo que se cree.

En ese contexto, según estimaciones de la consultora Anker Latinoamérica, el ministro de Economía Sergio Massa va a poder atravesar “el desierto” del verano y llegar a marzo con reservas internacionales netas por u$s3.400 millones. Esto impediría, al menos momentáneamente, un salto en la cotización del dólar.

Las estimaciones indican que para el tercer mes del año próximo la Argentina va a tener exportaciones por u$s6.500 millones e importaciones por u$s5.000 millones. Por servicios se irían otros u$s830 millones. Otros rubros de la Cuenta Corriente registrarían una pérdida de 200 millones, mientras que el Mercado Único y Libre de Cambios tendría una pérdida de u$s249 millones. Si el Gobierno logra que el Fondo Monetario Internacional (FMI) apruebe el último desembolso de este año de u$s6.000 millones, la Argentina va a cerrar el 2022 con reservas internacionales netas por u$s6.200 millones. Lo que implica que para atravesar el “desierto del verano”, Economía va a tener que sacrificar unos u$s2.800 millones. 

La polémica entre consultores y calificadoras de riesgo es si Argentina puede evitar lo que se llama eufemísticamente “salto discreto” del tipo de cambio, más conocido como devaluación, una vez superado ese momento crítico.

Federico Furiase, economista de Anker Latinoamérica, sostiene que “si bien hay desequilibrios que se van acumulando y el Excel no cierra, hay razones para pensar que el desequilibrio macroeconómico puede perdurar mucho más tiempo de lo que predice la planilla del economista”. Es más, considera que hay razones para suponer que el ministro de Economía, Sergio Massa, puede “aterrizar el avión” de la economía argentina administrando la coyuntura.

Dólar: ¿qué elementos podrían evitar un colapso?

En principio, el peronismo como fuerza política que tradicionalmente ha representado a sectores más postergados de la sociedad tiene “músculo” para poder administrar la crisis en ese campo.

Por otro lado, el análisis de Anker Latinoamérica plantea un elemento fundamental: el cepo del dólar y el control de capitales hace que los desequilibrios “aguanten” más tiempo, porque los inversores que tienen pesos no pueden escapar hacia el dólar y provocar la crisis con un salto cambiario.

Las actuales restricciones al dólar sirven como contención ante una corrida.

Actualmente, el Ministerio de Economía está resolviendo todos los desequilibrios mediante una emisión de pesos subrepticia. Equivale al 12% de la base monetaria todos los meses, señala Furiase. ¿Cómo llega a eso? Con las versiones de dólar soja el Banco Central genera una emisión neta, al comprar dólares más caros de los que los vende. Por otro lado, el Banco Central está interviniendo en la curva de bonos del Tesoro, en los mercados secundarios, para mantener los precios.

Con todo ello, Furiase sostiene que hay una fundamental diferencia con la situación que tenía la Argentina en 2018 y 2019. “Ahora hay Leliqs y no Lebacs“, explicó. Estas últimas podían ser adquiridas por el público y por inversores del exterior. Si bien eran instrumentos de regulación monetaria, Federico Sturzenegger, el presidente del BCRA en aquel momento, las había transformado en instrumentos financieros al público. Eso, combinado con un dólar libre, generó una carrera contra el peso y el salto devaluatorio.

Hoy hay Leliqs, que solo tienen los bancos y estos no se pueden dolarizar. Y la gente que tiene depósitos a plazo fijo, tampoco puede correrse hacia el dólar. Los pesos están atrapados y giran dentro de un mismo ambiente. Furiase incluso señaló que con un previsible enfriamiento de la economía en 2023, con menor demanda interna por caída de salarios reales, la inflación puede ubicarse en un rango del 5,5% mensual.

Y hay otro elemento de la política que juega a favor. Es que Sergio Massa tiene una espalda política que no tuvo Martín Guzmán para poder encarar un ajuste sin tener a Cristina Kirchner como oposición interna. Eso hace pensar que en 2023 va a poder continuar con el ajuste de las cuentas públicas. Más que nada, en un contexto en el que la vicepresidenta parece anunciar un retiro del centro de la escena. “Pasamos de un gasto público que crecía al 15% en términos reales en la primera mitad del año a uno que está 15% negativo”, señala el analista. Con ello, Argentina este año también va a cumplir la meta de déficit fiscal primario del 2,5% del PBI.

Polémica con las calificadoras de riesgo

La calificadora de riesgo Moody’s, en cambio, cree que para la mitad del año próximo va a haber una crisis. Jaime Reusche, el nuevo analista para la Argentina, indica: “Vemos muchos riesgos al programa y la estabilidad macroeconómica de Argentina, más que nada por el hecho de que se siguen acumulando desequilibrios y distorsiones en el marco macroeconómico”. Y agrega: “El FMI ha dado un diagnóstico de cómo está marchando el ajuste y que está dispuesto a soltar el nuevo tramo del préstamo que corresponde a este mes por u$s6.000 millones”.

Al respecto, planteó que a la calificadora le “preocupan mucho” los múltiples tipos de cambio que “se han venido implementado, que desde nuestro punto de vista limitan el potencial para seguir manteniendo el ajuste que se está persiguiendo con este programa”.

Los múltiples tipos de cambio en la Argentina generan preocupación en consultoras.

“Vemos más riesgos importantes de lo que está comunicando el FMI, no solo para la continuidad del programa sino para la estabilidad macroeconómica más allá, a despecho de que hay indicaciones de que la inflación puede empezar a desacelerarse el próximo año”, consideró Reusche.

La hoja de ruta del FMI

En tanto, la consultora Analytica, que dirige el economista Ricardo Delgado, considera que el ajustarse estrechamente a lo que pide el compromiso con el Fondo Monetario Internacional (FMI) permitirá seguir alejando escenarios disruptivos.

“El cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de reservas arroja un saldo positivo respecto a sus efectos antiinflacionarios”, dice Analytica, cuyo reporte justifica que “alejan un escenario de shock, a costa de reducir el nivel de actividad”.

“A su vez, la necesidad de acumular reservas también reduce la volatilidad cambiaria. Por otro lado, su cumplimiento colabora para anclar expectativas”, señala el reporte.

Por Prensa Pura Digital

DIARIO DE VILLA LA ANGOSTURA Y REGIÓN DE LOS LAGOS. NEUQUÉN.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *