“Un día entró a mi camarín y me dijo que estaba enamorado”. Así recordaría Moria Casán, muchos años después, el momento en que Mario Castiglione decidió confesarle lo que sentía por ella. Aquella declaración fue el comienzo de una relación intensa que atravesó buena parte de los años 80 y en la que el amor pronto se mezcló con el trabajo, la televisión y la construcción de una familia.Castiglione fue mucho más que uno de los hombres que pasaron por la vida de la diva. Se convirtió en su marido, en socio y compañero de proyectos y en el padre de su única hija, Sofía Gala. Juntos atravesaron una etapa decisiva en la consolidación profesional de Moria.El hombre que la conquistó hablando de teologíaMoria situó el comienzo de la seducción en el teatro Metropolitan, donde trabajaba junto a Alberto Olmedo y Jorge Porcel, a mediados de los años 80. Ella todavía estaba casada con Carlos Sexton y Castiglione integraba I Medici. “Yo siempre veía un ojo negro que me miraba. Era Castiglione”, contó al recordar cómo empezó a reparar en él.Mario venía de una vida que Casán definiría como “bohemia”: era actor, culto y un apasionado de la política. La atracción comenzó entre bambalinas, aunque tardó en trasladarse a la intimidad.Una noche en la que Sexton estaba de viaje, Moria invitó a Castiglione a su departamento. “Era una noche ideal: llovía y mi marido estaba de viaje, pero no hicimos nada”, contó. Lo que siguió fue todavía más particular. Empezaron a encontrarse clandestinamente en hoteles alojamiento, pero durante un tiempo esos encuentros estuvieron dominados por las conversaciones y no por el sexo.“Las primeras veces que íbamos a hoteles, súper clandestinos, no me hacía nada, no me tocaba un pelo, hablábamos de teología y me calentaba tanto. Yo pensaba: ‘¡Este hombre es un genio!’”, contó años después. Según recordó, tampoco ella intentaba seducirlo: durante aquellos primeros encuentros simplemente hablaban. Hasta que Castiglione le anticipó: “Vos no te aflijas que yo voy a poder”. Y, en palabras de Moria, finalmente, “un día pudo”.Aquella seducción poco convencional fue el comienzo de una relación en la que el amor y el trabajo terminarían mezclándose casi desde el principio.Del romance a una dupla frente a las cámarasEl romance coincidió con un momento de transformación profesional para los dos. Castiglione había decidido alejarse de I Medici y Moria quería dejar atrás el esquema de revistas en el que compartía protagonismo con otras figuras para demostrar que podía encabezar sus propios proyectos. “Cuando nos conocimos, ya teníamos decisiones tomadas por separado: él resolvió separarse de I Medici y yo del grupo con el que siempre hacía revistas”, recordó ella. El paso siguiente fue hacerlo juntos: “Nos asociamos y trabajamos amorosamente durante mucho tiempo”.La pareja se convirtió también en una sociedad creativa. Uno de los proyectos que compartieron fue Monumental Moria, el ciclo que la actriz encabezó en Canal 9 y en cuyo armado participó Castiglione. Moria recordaría años después que juntos pensaban situaciones y sketches, mientras ella avanzaba hacia un lugar cada vez más central dentro de la televisión.La exposición de la pareja trascendía, además, los proyectos que compartían. Moria y Mario hicieron de parte de su intimidad un elemento de su imagen pública y llegaron a protagonizar producciones fotográficas en situaciones privadas.Esa visibilidad también puso a Mario bajo la lupa. Frente a quienes insinuaban que vivía económicamente de la estrella, Castiglione salió a defenderse: “La gente sospecha que yo vivo a costillas de Moria Casán, pero puedo asegurar que no es verdad. No viví, no vivo, ni viviré nunca de ella”. Según explicaba entonces, su intención era cuidar el patrimonio de Moria y no beneficiarse de él.Esa etapa ocupa también un lugar importante en Moria, la serie inspirada en la vida de la artista. La ficción reconstruye a Castiglione no solo como pareja sino como parte activa de la construcción profesional de Casán y muestra cómo aquella sociedad comienza a transformarse a medida que ella busca un camino cada vez más independiente. Fuera de la ficción, la propia Moria resumiría años después el riesgo de aquella fórmula: “Mezclar la vida personal con la profesional no sirve. Terminás compitiendo”.Pero antes de que esas diferencias terminaran por imponerse, Mario planteó otro proyecto que Moria nunca había imaginado para sí misma: formar una familia.El pedido de Mario que cambió la vida de MoriaLa maternidad no estaba entre los planes de Moria Casán. Fue Castiglione quien planteó la posibilidad de tener un hijo e insistió hasta que ella aceptó.En 1986 se casaron y, poco después, comenzaron a buscarlo. “La buscamos y vino enseguida”, recordaría Moria. En enero de 1987 nació Sofía Gala Castiglione, su única hija. Con los años, ella volvería una y otra vez sobre aquella decisión para reconocer cuánto había cambiado su vida. “Insistió para que tuviéramos un hijo y se lo agradezco”, aseguró.La maternidad, sin embargo, no hizo que Moria abandonara la carrera que estaba construyendo y, a medida que su figura continuaba creciendo, aquella convivencia entre pareja, familia y sociedad profesional empezó a resultar cada vez más difícil.“Se enamoró de Ana María Casanova y no pudo soportar a Moria Casán”Con el paso del tiempo, la relación empezó a mostrar otras caras. La admiración que Moria sentía por la inteligencia y la cultura de Castiglione convivía con una personalidad que ella describiría como celosa y cuestionadora. “Era un hombre muy bueno, noble e inteligente, que me fascinaba, pero era muy celoso”, recordó sobre aquellos años.A medida que la figura pública de Casán adquiría mayor dimensión, esa convivencia entre su persona y su personaje también empezó a pesar dentro del matrimonio. “Fue un hombre que se enamoró de Ana María Casanova y no pudo soportar a Moria Casán”, reflexionó ella en 2025.Una lectura que el propio Castiglione había planteado muchos años antes. En 1999, durante La noche de Moria, explicó: “El día que Moria Casán se mezcló con la vida personal, en mi caso aparecieron las dificultades”. Para él, uno de los problemas había sido “darle demasiada preeminencia a lo profesional”: “Nosotros éramos una pareja que trabajaba profesionalmente a la par de la convivencia; se mezclaba absolutamente”.“Me dejó por una botella de whisky”Las diferencias terminaron convirtiéndose en discusiones permanentes. Si al comienzo Moria se había sentido atraída por las largas conversaciones con Castiglione, con los años esa intensidad adquirió otra forma. “Lo nuestro era un psicopateo intelectual, discutíamos de la mañana a la noche”, reconocería ella tiempo después.En el relato de Casán sobre el final de la pareja aparece, además, el alcohol. “Mario me dejó por una botella de whisky. Yo no lo dejé a él”, contó en Incorrectas. Al recordar aquella etapa tampoco se desligó por completo de la situación: “Yo también le compraba la botella de whisky”.Moria y Mario se divorciaron en 1990, cuatro años después de haberse casado. La ruptura estuvo atravesada por peleas y reproches y durante un tiempo llegaron a dejar de hablarse.El distanciamiento se prolongó hasta que, casi una década después, volvieron a quedar frente a frente. Esta vez no fue en la intimidad de un camarín ni detrás de un escenario, sino ante las cámaras y con la vida de Moria convertida, una vez más, en parte del espectáculo.El último encuentro frente a las cámarasEn 1999, Moria decidió convertir su propia intimidad en materia de La noche de Moria, el talk show que conducía por América. Sentó frente a ella a Castiglione y a Luis Vadalá, su pareja de entonces, y abrió la conversación con una pregunta directa: “Mario, ¿en qué nos equivocamos?”.Castiglione volvió sobre la mezcla entre trabajo y vida privada, pero la conversación pronto avanzó hacia heridas mucho más personales. Moria cuestionó su forma de ejercer la paternidad y recordó períodos en los que lo había sentido distante de Sofía. Mario, por su parte, rechazó calificaciones tajantes sobre quién había sido buen o mal padre y puso en duda el carácter afectuoso de su exmujer.Hacia el final, sin embargo, el tono cambió. “Gracias por Sofía, gracias por los ocho maravillosos años”, le dijo Castiglione. Aseguró que la había amado mucho y que todavía le tenía “un cariño inmenso”. “Ya no te amo como en aquellos tiempos, pero te quiero mucho y te respeto como persona, como ser humano y fundamentalmente como la mamá de Sofía Gala”.Detrás de aquel reencuentro había una realidad que el público no alcanzaba a dimensionar por completo: Mario estaba gravemente enfermo y Moria conocía su situación. Al volver a ver aquellas imágenes en televisión, Casán recordó que su exmarido llegó al programa en silla de ruedas. “Castiglione se moría, tenía pocos meses de vida. Yo sabía, era consciente de su enfermedad”, contó con la voz quebrada durante su programa La mañana con Moria.La distancia temporal también la llevó a revisar su propio comportamiento durante aquel encuentro. Todavía atravesada por los reproches que habían quedado de la relación, reconoció que fue dura con él: “Lo castigué”, admitió.Castiglione murió el 21 de mayo de 2000, a los 54 años.“Fue un buen hombre”Con el paso del tiempo, el enojo fue dejando lugar a otra mirada. Moria nunca borró los conflictos de aquella historia, pero comenzó a poner cada vez más el foco en lo que valoraba de Mario.En uno de los mensajes que le dedicó después de su muerte incluso le pidió disculpas: “Quiero pedirte disculpas por lo mucho que me enojé con vos y no pude medir que me habías dado todo”. También destacó su ética, su moral y su fidelidad a sus ideas. View this post on Instagram“Lo ayudé todo lo que pude. Nunca le pedí plata. Jamás. Porque él fue un buen hombre en mi vida. Fue un buen hombre”, recordó en su programa. Y destacó también que “nunca” le había sacado dinero y había sido “muy leal”.Pero, al hacer el balance, la historia volvía inevitablemente al mismo lugar. “Le agradezco haberme dado a Sofía porque si no me hubiera pedido mi hija yo no la hubiera tenido”, expresó.Quizás por eso, entre los distintos hombres que atravesaron su vida, Casán reservó para Mario una definición particular. No lo señaló como el hombre que más había amado, sino como “el hombre más importante”: aquel con quien compartió amor, trabajo, y conflictos, pero, sobre todo, quien la impulsó a tomar una decisión que ella no imaginaba para sí misma y que terminó cambiando su vida para siempre. Navegación de entradasOlivia Nuss: de conocer a Moria Casán a través de sus memes a interpretar a Sofía Gala en la serie de Netflix