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Llevó heroína a una cárcel en latas de Pringles: condenaron a prisión a un exagente del sheriff de Los Ángeles

Llevó heroína a una cárcel en latas de Pringles: condenaron a prisión a un exagente del sheriff de Los Ángeles
Llevó heroína a una cárcel en latas de Pringles: condenaron a prisión a un exagente del sheriff de Los Ángeles

Un exagente del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles fue condenado a más de cinco años de prisión federal por introducir heroína en un complejo carcelario dentro de dos latas de papas fritas Pringles, según informó la fiscalía federal este jueves.

Michael Meiser, de 40 años, recibió una condena de 67 meses ante el juez federal Fernando M. Olguín. El exagente había admitido su culpabilidad en julio del año pasado por un cargo de posesión con intención de distribuir heroína en el North County Correctional Facility de Castaic, una instalación de máxima seguridad ubicada a unos 64 kilómetros (40 millas) al noroeste del centro de Los Ángeles, que forma parte del complejo penitenciario conocido como Peter J. Pitchess Detention Center.

Pago de USD 15.000 en efectivo y transferencias por Cash App a cambio del cargamento

De acuerdo con los fiscales, Meiser acordó introducir aproximadamente 500 gramos (1,1 libras) de heroína al recinto a cambio de dinero en efectivo y transferencias a través de Cash App, una billetera digital. Los reclusos enviaron USD 1.500 a un familiar del exagente mediante esa plataforma.

Poco después de recibir el pago, el acusado condujo su BMW 530i 2018 desde su domicilio en Lancaster hasta una estación de servicio Chevron en Valencia, donde recogió una bolsa de mano de una mujer vinculada a uno de los internos. En su interior había dos latas de Pringles rellenas con el estupefaciente y dos sobres blancos con USD 15.000 en billetes, el saldo restante de su paga.

El cargamento, hallado en el maletero de un patrullero del sheriff

Meiser colocó el contenido en una mochila verde y viajó al trabajo en el vehículo particular de su compañero de turno. Ya en el predio, escondió las latas en el maletero de un patrullero del sheriff. Al salir del complejo, investigadores lo interceptaron, hallaron el dinero en la mochila e incautaron los recipientes del baúl del auto policial.

Según estimaciones de las autoridades, el volumen de heroína decomisada —comercializada en la cárcel en pequeñas dosis conocidas como papers— tenía un valor aproximado de USD 226.000 en el mercado interno de la prisión. Ningún otro agente fue implicado en el esquema, aunque el caso generó atención sobre la unidad en la que Meiser prestaba funciones: un grupo de inteligencia y análisis dedicado al monitoreo de actividad de pandillas.

El acercamiento de Meiser a los líderes pandilleros antes del operativo encubierto

Los investigadores interceptaron a Meiser y confiscaron los recipientes con estupefacientes ocultos en el maletero de un vehículo patrullero (REUTERS/Carlos Barria)

Un informe elaborado por la Oficina de Investigaciones Criminales Internas del Departamento del Sheriff describió a esa unidad como un equipo que reconocía abiertamente que los líderes de pandillas ejercían mayor autoridad sobre los reclusos que sus propios carceleros.

El compañero de Meiser, el también agente José Mungui, declaró ante investigadores de asuntos internos que ambos estaban “en la misma sintonía” con los denominados shot callers —cabecillas de pandillas— en materia de sobredosis y violencia, situaciones que, según Mungui, los agentes sentían incapacidad para controlar. Mungui afirmó que él y Meiser llegaban a pedir a esos líderes que se abstuvieran de agredir a internos o agentes.

El caso avanzó en febrero de 2024, cuando agentes analizaron una serie de llamadas telefónicas realizadas desde el penal por José Rodríguez, presunto pandillero y shot caller de la instalación, y su supuesto hombre de confianza, Jackie Triplett. En esas comunicaciones, interceptadas por las autoridades, se empleaba lenguaje codificado: en una de las llamadas, Triplett habló con una mujer del exterior y usó las claves “Jordans blancos” y “Jordans negros” para referirse a metanfetamina y heroína, respectivamente.

Las cámaras del penal, con Meiser entregando un paquete a un interno

Al día siguiente de una de esas llamadas, las cámaras de vigilancia del complejo registraron a Meiser entregándole una bolsa y una colchoneta a Triplett. Semanas más tarde, en otra llamada grabada, un recluso recitó una serie de números que los investigadores descifraron como una petición de latas de Pringles.

Con esa información, las autoridades obtuvieron una orden judicial para colocar un dispositivo de rastreo en el BMW del exagente y lo siguieron hasta la estación de combustible de Valencia, donde una mujer vinculada a un interno le entregó la bolsa con las latas y el dinero.