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La historia de la vieja y querida Paparazzi: 25 años junto a la gente, un amor para toda la vida

La historia de la vieja y querida Paparazzi: 25 años junto a la gente, un amor para toda la vida

“Otra categoría para destacar: portales que, con contenido de espectáculos, nos meten en el detrás de escena, en estrenos y ojo eh, también en exclusivas… Y el Martín Fierro a sitio de contenido de espectáculos es para… ¡Paparazzi!“.

“Paparazzi es una marca histórica del periodismo de espectáculos argentino que supo adaptarse al entorno digital. Continuó acercando al público a las noticias, exclusivas y protagonistas que definen la agenda del entretenimiento consolidándose como una referencia para seguir el pulso de la cultura popular y el mundo de las celebridades”.

Cinco meses atrás, la fría noche del 4 de junio de este mismo año, entre el formal Nacho Girón y la ahora mega escandalosa y polémica Julieta Prandi anunciaban lo que puede considerarse el broche de oro a 25 años transpirando la camiseta y batiendo el parche para informar con la verdad y de manera divertida, y también una puerta abierta a nuevos y apasionantes desafíos, ya no con el papel sino a través del celu y de la compu.

La vieja y querida Paparazzi se ganó un Martín Fierro, nada más y nada menos. Reconocimiento para quienes la hacemos, para quienes transpiramos la camiseta todos los días y jugamos cada partido o cada nota como si fuera el último, para los que están ahora y los que pasaron por esa redacción con espíritu de tribuna futbolera que discute, goza los éxitos y sufre las derrotas con ese fervor propio del más popular de los deportes, y también un premio para la gente.

Para todos y cada uno de los que en ese cuarto de siglo o agarraron la revista y leyeron aunque sea un párrafo, o ahora empuñan el teléfono y la scrollean en la casa, en una oficina, en un bondi, en el tren, sobre la cama, —¿en el baño?—, en el sillón, de parados, tomando mate, comiéndose un sánguche, mirando la tele, los que llegan por Facebook, o por Insta, o por Twitter, los que comentan, los que putean, los que agradecen.

Al fin y al cabo, sin más ni más, Paparazzi es la gente. Para la gente. Con la gente. Y sobre todo, de la gente.

Empezar por la gente el recorrido de los 25 años de historia de Paparazzi resulta entre ineludible y placentero. Se lo merece ese público que siempre estuvo, los verdaderos dueños de esta marca, de este medio, de este sentimiento hecho publicación en su origen y ahora reconvertido en página web, o portal, o ámbito digital, o como quieran llamarlo. Paparazzi sos vos, que ahora estás leyendo esto. A Paparazzi se la quiere —o no—, se la lleva en la piel, en el alma, en la sangre, o se la mira de reojo y tapándose la nariz. Pero jamás de los jamases pasó ni pasará inadvertida.

RIAL, VENTURA Y SU LOCURA MAS GRANDE

Como cualquier película, o serie, la de Paparazzi también tuvo un primer capítulo. Y contó con protagonistas, lógicamente: Jorge Rial y Luis Ventura por un lado, Costancio Vigil y Editorial Atlántida por el otro. La empresa había abandonado el segmento chismoso al dar de baja Teleclick y sentía que le faltaba algo, por eso llamó a los máximos expertos en el país, que estaban arrancando Intrusos y necesitaban consolidar la marca y su liderazgo. La combinación de casi 80 años de experiencia y la fuerza y los bríos de la dupla más explosiva de todos los tiempos fue demoledora.

En las reuniones siguientes ya no eran tres, sino cuatro: a ellos se sumó Gonzalo Abascal, propuesto por Atlántida como timón periodístico del barco y junto a Ventura, finalmente, los cerebros de la Paparazzi que cuando llegó a los puestos de diarios hizo explotar todo y revolucionó la forma de contar los chismes y la vida de los famosos.

A partir del primer número, salido casi de apuro el 8 de noviembre de 2001, los cuernos fueron cuernos y no “una separación en buenos términos”, las amantes fueron amantes y no “amigas íntimas”, las crisis fueron crisis y no “necesitamos un tiempo para ver la vida de otra manera”. Sobre todo, los famosos fueron gente con una vida como la de todo el mundo y no seres superiores a los que nunca le pasaba otra cosa que estrenar una película, una obra de teatro o un programa de televisión en los que, además, solo conocían el éxito.

LA PRIMERA TAPA DE PAPARAZZI. SALIO A LA CALLE EL 8 DE NOVIEMBRE DE 2001. SI, HACE 25 AÑOS.
LA PRIMERA TAPA DE PAPARAZZI. SALIO A LA CALLE EL 8 DE NOVIEMBRE DE 2001. SI, HACE 25 AÑOS.

Nadie pudo quedar ajeno a esa revista nueva y diferente. Todos tuvieron que ajustar sus modos, y por qué, no copiar. Los famosos quedaron impávidos y los lectores, agradecidos. En las páginas de esa Paparazzi revolucionaria no había que adivinar nada ni leer entre líneas ni acertar enigmáticos. Todo estaba contado de manera sencilla y entretenida y sobre todo mostrado.

Llegaron tapas como Rímolo presa con un traje a rayas, la muerte de Jazmín —el perro de Susana Giménez—, el juicio por la muerte de Rodrigo, los problemas maritales de Tinelli, y tantas otras. Había empezado el momento, definitivamente, en el que las cosas se empezaban a contar de otra manera. Sin vueltas ni maquillajes, al pan pan.. y al vino vino.

TIEMPO DE DEFINICIONES

Jorge Rial quedó como la cara visible. Luis Ventura como una suerte de hombre orquesta: el director periodístico que debía decidir la portada o dar el sí a las propuestas de tapa que se le hacían, el que ponía la cara cuando una figura se enojaba y llamaba para putear y el que aportaba el mayor caudal de chimentos calientes. Abascal era el que ponía la maquinaria en funcionamiento y también jugaba de arquero, de 2, de 5, de 10 y de 9. De todo un poco.

Abajo de ellos, la tropa, que cada vez fue más grande. Un ejercito de gente —en su mayoría joven— que llegó con su creatividad, sus ganas de crecer y de aportar, sus dudas, sus temores, sus cavilaciones. Muchos de ellos, pasado el tiempo, transcurridos los años, manejan medios, extendieron sus dominios a otros ámbitos como la tele, la radio o el streaming, y hasta cruzaron las fronteras del periodismo y conquistaron con su talento otros rubros más redituables que andar dándole a las teclas y a las preguntas. Alguna vez, era tal el arrojo y la decisión que Ventura, querido por todos, los (nos) llamó “los Talibanes”.

Pasado el impacto inicial, terminada ya esa sorpresa y con la competencia asumiendo que había un viraje hacia un periodismo más real y menos color de rosa, hubo que buscar otra variante. Algo que permitiera salir otra vez de lo que ya hacían todos para llamar la atención de nuevo y robustecer un caudal de ventas que se había amesetado.

Ese período, que se conoció como relanzamiento, terminó derivando en una época sensacional y que confirmaría a Paparazzi como la revista más vendida del país, desbancando incluso a semanarios con décadas de trayectoria. Fue la época que combinó a Las chicas Paparazzi con la información más pura y dura. Las primicias más explosivas. Los títulos más fuertes. Un bombazo al medio del arco imposible de frenar.

En Paparazzi, básicamente, siempre hubo lugar para todo el mundo. Fue una casa de puertas abiertas para grandes y para chicos. En su interior nunca faltó un vaso de agua, un té caliente o un matecito con bizcochitos para nadie. Salieron en sus páginas desde las divas —Moria, Mirtha, Susana, la Alfano, Graciela Borges— hasta las aspirantes. Desde Darín, Suar, Tinelli o Pergolini, hasta el actor con 10 minutos en pantalla. Aquí, sin ir más lejos, tuvieron sus primeras notas Wanda, como se dijo, y María Eugenia La China Suárez. ¿Les suenan, no?

Pamela David, Silvina Luna, Sabrina Rojas, La Ritó, Luciana Salazar, la Jelinek, Jésica Cirio, Evangelina Anderson, Belén Francese, Victoria Vannucci, Amalia Granata, la paraguaya Dallys Ferreyra, la uruguayísima Claudia Fernández, las brasileñas Lola Bezerra y Tamara Alves, hasta Emilia Attias. Todas las que pasaban por la tapa de Paparazzi salían disparadas hacia el estrellato. De ahí iban al teatro, o a la tele, o las llamaba Tinelli. Algunas no tenían ni un minuto de fama, pero una aparición en ese sitio alcanzaba para que las conociera todo el mundo. En esa Paparazzi, por ejemplo, Flor de la Ve tuvo la primera tapa de su carrera con un título que escandalizó a muchos un montón de tiempo antes de la ley de género: “La mujer del año soy yo”.

Ni hablar Wanda Nara. La mujer más famosa y mediática de los últimos 20 años prácticamente nació en Paparazzi. En sus páginas dijo que era virgen y protagonizó una edición (precisamente, la que se tituló “Virgencita mía”) de la que ya no tuvo retorno y que debe ser una de las tapas más analizadas, comentadas, mostradas, estudiadas y cuestionadas de la historia del periodismo gráfico argentino.

También hubo cartas para jugar —un invento ciento 100% Paparazzi— y coberturas de Gran Hermano inigualables e imposibles de imitar. Una de ellas, la de 2007, el GH de Marianela Mirra y Diego Leonardi, le permitió a Paparazzi alcanzar un hito que, por entonces, representaba tocar el cielo con las manos: 100.000 ejemplares vendidos, una cifra impresionante y lograda casi en tiempo récord. Fue con una tapa de Nadia Epstein, quizás para confirmar que los villanos interesan más que los buenitos.

GRAN HERMANO 2007 -EL QUE GANO MARIANELA MIRRA- MARCO UN HITO EN LAS VENTAS DE LA REVISTA: LLEGO A LOS 100.000 EJEMPLARES.
GRAN HERMANO 2007 -EL QUE GANO MARIANELA MIRRA- MARCO UN HITO EN LAS VENTAS DE LA REVISTA: LLEGO A LOS 100.000 EJEMPLARES.

UN CAMBIO CLAVE, Y EL EXITO TOTAL

La zona de confort no duró mucho. Una vez que comprobó que Abascal tenía buena mano para encabezar proyectos difíciles, Atlántida se lo llevó a conquistar otros objetivos y en Paparazzi llegó la era de alguien que venía de abajo y pedía pista: el querido e inolvidable Juan Pedro Reca.

Entrerriano, fana de Independiente, simpatizante de Patronato y de los Dallas Cowboys de la NFL yanqui, amante de los buenos vinos, los asados con picadas previas y postres posteriores, de ir a morfar afuera, y de las mujeres en todas sus formas y sentidos, gruñón, puteador como pocos, gustoso de viajar, conocer y recorrer Estados Unidos y Europa, papá de tres siempre ocupado y preocupado, discutidor serial y polémico en muchas de sus expresiones, tenía apodo de centrofobal alemán: para todos era El Tanque.

Nos lo arrebató el año pasado un infarto repentino y recontrahijodemilputas cuando seguía capitaneando el barco enfrentando olas distintas, desconocidas, las virtuales, y también lo estaba llevando a un buen puerto de números extraordinarios. Sin un homenaje para él, el recuerdo por los 25 años de Paparazzi no era recuerdo ni uncarajo.

EN PAPARAZZI SIEMPRE HUBO LUGAR PARA TODOS: PARA UNA REINA COMO MAXIMA Y PARA UNA PRINCIPANTE COMO WANDA NARA QUE LUEGO SERIA CORONADA COMO LA MAS MEDIATICA DE TODAS.
EN PAPARAZZI SIEMPRE HUBO LUGAR PARA TODOS: PARA UNA REINA COMO MAXIMA Y PARA UNA PRINCIPANTE COMO WANDA NARA QUE LUEGO SERIA CORONADA COMO LA MAS MEDIATICA DE TODAS.

Hábil para elegir los temas de tapa, y certero y preciso en la selección de las fotos que las ilustraban, el Tanque Reca fue dejando atrás la época de las chicas y metiendo a Paparazzi en una era mucho más informativa, dura, guerrera y sin concesiones hacia las estrellas. El enfoque trajo más enfrentamientos con las figuras, pero también más cercanía con los lectores, que se siguieron sumando de a miles.

Algunas notas generaron los escándalos más grandes que recuerde el siglo XXI. Como estandarte, el hallazgo de Juana Viale en una situación de intimidad callejera con el ministro Martín Lousteau cuando los dos estaban en pareja. No solo el país, hasta el mundo habló de eso. Las conversaciones entre Sebastián Ortega y Marcelo Tinelli cuando el conductor del Bailando blanqueó el romance con su ex Guillermina Valdés hicieron explotar el bochornómetro de los famosos.

DESPUES DE LAS CHICAS LLEGO LA ERA DE LAS TAPAS ESCANDALOSAS. TODO EL MUNDO HABLABA DE ESAS PORTADAS.
DESPUES DE LAS CHICAS LLEGO LA ERA DE LAS TAPAS ESCANDALOSAS. TODO EL MUNDO HABLABA DE ESAS PORTADAS.

Los periodistas pasaron del otro lado del mostrador y también se volvieron protagonistas. Jorge Rial, accionista —”dueño”— y hombre fuerte de Paparazzi, también fue tratado sin concesiones y tanto su romance como su separación de la Niña Loly Mariana Antoniale merecieron infinidad de tapas. Una de ellas quedó definitivamente establecida como la más vendida de la historia de la revista. Récord absoluto y total. Nadie contaba de esa forma la novelita y los ejemplares salían como pan caliente. Ni él se salvó del olfato investigador de los sabuesos de PPZ.

Tiempo más tarde le tocó a Ventura cuando él fue noticia. Su salida de la revista, intempestiva, de un día para el otro, brutal, fue un golpe tremendo al corazón de los trabajadores, un mazazo que costó digerir. Luisito, Ventura o Venturita era capaz de volver trajeado del Hotel Alvear y a los tres minutos estar en patas en la redacción tomándose unos mates con la muchachada. Después se fue Rial, pero no hubo tantos lamentos. Como se pudo, se siguió.

LA PRUEBA CABAL DE QUE EN PAPARAZZI HUBO LUGAR PARA TODOS: JORGE RIAL, DUEÑO DE LA REVISTA EN SUS PRIMEROS AÑOS, FUE TAPA EN LAS BUENAS Y TAMBIEN EN LAS MALAS.
LA PRUEBA CABAL DE QUE EN PAPARAZZI HUBO LUGAR PARA TODOS: JORGE RIAL, DUEÑO DE LA REVISTA EN SUS PRIMEROS AÑOS, FUE TAPA EN LAS BUENAS Y TAMBIEN EN LAS MALAS.

Los cuernos repetidos de Pampita, sus crisis recurrentes, el motorhome, las primeras fotos de la China y Vicuña, las fotos del casamiento de Cabré y Eugenia Tobal que el galán no querían que se vieran (cuentan que su bronca por esa tapa de Paparazzi le duró más que su amor por la actriz), los sucesivos tropiezos amorosos de Tinelli, y nuevas figuras como Tini Stoessel (en ese entonces protagonista de Violetta) y Lali Espósito (en ese momento, de novia con Mariano Martínez), las chicas de Combate (una producción que unió a Mica Viciconte y Flor Vigna sigue siendo la única nota que aceptaron dar juntas), Laurita Fernandez y sus amores, entre muchos otros, marcaron el rumbo en ese momento de ventas todavía al por mayor.

PAPARAZZI Y LOS ESCANDALOS SIEMPRE DE LA MANO. UNA MARCA REGISTRADO DE LA REVISTA MAS CALIENTE DE LA HISTORIA DEL PERIODISMO ARGENTINO.
PAPARAZZI Y LOS ESCANDALOS SIEMPRE DE LA MANO. UNA MARCA REGISTRADO DE LA REVISTA MAS CALIENTE DE LA HISTORIA DEL PERIODISMO ARGENTINO.

EL RIVAL NUEVO Y DISTINTO QUE SE TERMINO CONVIRTIENDO EN ALIADO

De repente, la competencia de Paparazzi no fueron las otras revistas o los programas de chimentos. No, pasó a ser el celular. Internet revolucionó al mundo y los hábitos de consumo cambiaron. Para colmo, los smartphones permitieron llevar la web a todos lados y la gente, de repente, empezó a informarse por el aparatito y pasó a darle la espalda al papel. Sobre todo las nuevas generaciones.

El desafió llegó más tarde que temprano. Sin perder la salida semanal a los cada vez menos puestos de diarios que fueron quedando en pie, Paparazzi tuvo primero su página, después su perfil en Facebook, luego el de Twitter y finalmente el de Instagram. La nueva época estaba en marcha y era, se suponía, un problemón. Efectivamente, lo fue.

La caída en las ventas no se detuvo nunca. La redacción de “la revista” se fue achicando y la de “la web” se agigantó. La economía del país tampoco ayudó mucho en esos años. Encima, sobre llovido, mojado: vino la pandemia y la decisión metió miedo y causó mucha tristeza: la revista dejaba de salir en abril de 2020 y todos los esfuerzos se concentraban en la web.

El Wandagate marcó un rumbo a seguir. Las historias ya no se contaban en “una nota de tapa” sino en “mil textos”, todos con enfoques distintos. “La tapa es un golpe a la mandíbula del lector, que la tiene que ver y tiene que sentir un impacto”, decía Ventura en los tiempos fundacionales de Paparazzi. Bueno, había que buscar lo mismo, pero no una vez sino muchas más, y no una por semana sino a cada rato y 7 por 24 por 12 y por los 365 días del año, porque ya nadie descansa ni un maldito minuto. Un laburo incansable y agotador, pero también apasionante.

Ya no hay “ventas” sino “tráfico”, ya no hay “lectores” sino “usuarios”. Los números se han multiplicado de manera demencial. Un mes, el mejor de todos hasta ahora, la gente apretó sus deditos contra la pantalla e hizo click en alguna nota de Paparazzi 66 millones de veces. ¡¡S-e-s-e-n-t-a y s-e-i-s m-i-ll-o-n-e-s!! Argentina tiene 47 millones de habitantes, así que no hay mucho para imaginar.

PAPARAZZI SOMOS TODOS

Como todas, la historia de Paparazzi tiene nombres propios. Corita Debarbieri, hoy columnista de Yanina Latorre, fue una de las pioneras en la redacción. Otros que metieron corazón, pases cortos y textos sin igual fueron Nico Coppa, hoy capo en Clarín como Abascal; Lucas Beltramo, el bostero de TyC (igual, en Paparazzi perdía las discusiones que en la tele gana todos los días); Noelia Santone, que sigue haciendo quilombo en Infama; Mariel Fuentes y Flor Maccione, ahora una dupla imbatible en otros rubros; Luchito López, Leito Fernandez, Matu Centeno; Sole Cotelo, que hoy desparrama su poesía en Barcelona; Norita Cohen, dedicada de lleno a su familia y al emprendimiento familiar; Celeste González; el matero y teceista balcarceño Ever Correa. Cristina Valerio corrigió los artículos de todos con dedicación, celo, rigor y, sobre todo, amor de madre, y le cedió todas esas cualidades a Pablo Onetti y Mauri Koch.

Las fotos del hoy kinesiólogo Diego Omar hicieron historia. Las de los intrépidos Carlitos González y El Gitano, lo mismo, pero de otra forma. La colombianita Patricia González, Aldanita Anglesi, el recordado Alejandro Fiore (no el actor, el fotógrafo), Carlitos Ventura, gigante por altura y por estatura humana, el Moco Romero, Dieguito Parruelo pusieron arte, belleza y muy buenas imágenes. Julito Gómez, otro que ya no está; Alejandra Bello, El Loco Perruelo; El Lobo Gauna, tipazo como pocos; Sergio Castro, El Guille Torchelli, Agusto Santone metieron diseño como pocos.

Pero Paparazzi no solo es pasado, también es presente en las investigaciones y el terciopelo para escribir en una web de Florencia Zielinski. La picardía, la rapidez y el ojo para encontrar los famosos focos de Agustín Challiol. Los textos siempre exactos y bien redactados de Luquitas Leiva, la búsqueda infatigable del seductor de las letras Juan Martinich. La chispa de Jéssica Sena, la más nuevita del grupo. Las entrevistas provocativas de Luciana Elbusto, famosa por mérito propio. La capitanía actual de Martín Fernández Paz, que se fue y volvió para agarrar la manija en una época difícil y dolorosa; las indispensables, eficaces y siempre dispuestas chicas de redes: Rocío Contreras, Luli Medina y Florencia Ghibaudo. Los de imagen, los de sistemas (¡salute, querido Edgardo García!), la gente de People, los directivos, los de archivo, los de estadísticas, las de la entrada, las de limpieza. Ninguno puede quedar afuera.

Pero ninguno de verdad, porque si hay algo que se sabe después de 25 años remando y remando es que los de antes, los de ahora, los de las dos épocas, y la gente, sobre todo la gente, todos somos Paparazzi.

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