(Desde Washington, Estados Unidos) Donald Trump ordenó una profunda ofensiva con Irán que se extendió durante doce días para forzar la apertura de Ormuz, un paso clave para el comercio internacional de petróleo.Mojtaba Khamenei y la Guardia Revolucionaria replicaron con ataques contra los aliados árabes de Estados Unidos y preservaron su control sobre Ormuz.La disputa sobre el Estrecho explica los sucesivos enfrentamientos que protagonizaron Washington y Teherán, mientras que la destrucción del programa nuclear iraní ha quedado en un segundo plano.Ante la ausencia de una victoria militar, JD Vance -vicepresidente de los Estados Unidos-, Steve Witkoff -enviado especial a Medio Oriente- y Jared Kushner -yerno presidencial- sugirieron a Trump suspender los ataques aéreos e iniciar un nuevo proceso de negociación.El líder republicano aceptó la sugerencia, y desde hace 72 horas que no hay conflicto bélico en Medio Oriente. La tregua tácita tiene una lógica simple: Estados Unidos no ataca, e Irán tampoco.Durante todo el fin de semana, Vance, Witkoff y Kushner dialogaron con negociadores de Pakistán y Qatar, que a su mantenían conversaciones reservadas con los representantes de Iran.No hubo avances de fondo.El régimen chiíta no descarta una nueva ronda de negociaciones, pero exige determinadas condiciones a la Casa Blanca:Fijar las reglas de navegación de Ormuz.Mantener su programa nuclear.Comercializar su petróleo sin sanciones económicas y financieras.Acceso a sus fondos bloqueados por Estados Unidos.Retirada absoluta de las tropas asentadas por Israel en Líbano.Trump no está dispuesto a aceptar estas condiciones, y es factible que el diálogo diplomático quede otra vez congelado por falta de acuerdo previo.Si sucediera este desenlace, el presidente de los Estados Unidos regresaría a la táctica militar para forzar un acuerdo final con Teherán.Trump se apoyaría en Israel y ciertos países árabes como Bahrein, Emiratos y Arabia Saudita, que consideran al régimen chiíta como su enemigo mortal en Medio Oriente.Benjamín Netanyahu llega hoy a Washington y mañana se encuentra con Trump en la Casa Blanca. El premier israelí y el presidente republicano se encontraban distanciados por la decisión de Estados Unidos de firmar un Memo de Entendimiento con Irán. Pero Netanyahu participará de los funerales del senador republicano Lindsey Graham, y Trump aceptó un encuentro con el primer ministro israelí que tendrá la guerra contra Irán como eje principal.No es un secreto de Estado lo que propondrá Netanyahu a Trump: regresar a la ofensiva contra el régimen chiíta, adonde Israel se sumaría como principal aliado de Estados Unidos en Medio Oriente.Netanyahu enfrenta un incierto proceso electoral para obtener su reelección como primer ministro de Israel, y el conflicto contra Irán podría servir para mantenerse en el poder.Este cálculo electoral no implica una sorpresa en la Casa Blanca.Por eso Vance se muestra reacio a aceptar la perspectiva del premier israelí, que mezcla la necesidad de anular a Irán como enemigo mortal y con su voluntad de ganar los comicios del próximo 27 de octubre.En cambio, Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Defensa- consideran que Irán nunca cederá posiciones en Ormuz y que no tiene intenciones de desmantelar su programa nuclear.Desde esta posición, Rubio y Hegseth consideran que la ofensiva militar es clave para obligar al régimen chiíta a aceptar las reglas de juego que pretende Estados Unidos para abrir el Estrecho y terminar con la iniciativa atómica de Irán.El líder republicano escuchará este martes a Netanyahu, mientras los negociadores de Pakistan y Qatar intentarán aplacar las exigencias de Irán para abrir una nueva ronda de conversaciones.Trump ya probó con la diplomacia, y no le funcionó. Navegación de entradasUn tiroteo durante un festival gastronómico en Seattle dejó al menos dos muertos, cinco heridos y un sospechoso detenido Más de 2000 personas disfrutaron de una gran jornada recreativa