El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) debe decidir si reconstruir escuelas expuestas a riesgos sísmicos o reducir su red de campus ante la caída de la matrícula y la posibilidad de futuros cierres.La pérdida de alumnos reduce los fondos estatales y podría derivar en un déficit de USD 3.500 millones para el 30 de junio de 2029.La matrícula cayó casi el 50% desde su máximo de más de 720.000 estudiantes de jardín de infantes a 12º grado en 2003.Los registros más recientes sitúan la inscripción en 378.468 alumnos, tras una baja de cerca de 4% entre 2024 y 2025, según el diario estadounidense Los Angeles Times.Los datos del Departamento de Educación de California indican que el distrito perdió alrededor de 2,3% de sus estudiantes por año desde aquel pico.Los descensos fueron mayores durante la pandemia y desde el inicio del segundo gobierno de Donald Trump en 2025. La reducción dejó a LAUSD con capacidad excedente, pero sin un plan para clausurar escuelas.El distrito mantiene un programa de modernización y reconstrucción financiado con bonos aprobados por los votantes por USD 9.000 millones.Las obras buscan ofrecer instalaciones seguras, actualizadas y equipadas, aunque algunas podrían ejecutarse en establecimientos que más adelante dejen de funcionar.Obras sísmicas en marcha sin plan de cierresDesde junio, seis escuelas primarias del sur de Los Ángeles recibieron autorización para reconstrucciones por riesgo sísmico: Menlo Avenue, Normandie Avenue, 93rd Street, 96th Street, 107th Street y 122nd Street. También fue aprobado un proyecto para Narbonne High School, en Harbor City.El costo de esas intervenciones asciende a casi USD 820 millones, mientras que los trabajos actuales y proyectados de seguridad sísmica superarán los USD 2.000 millones.El equipo de infraestructura sostiene que las obras demandan años y que postergar las mejoras privaría a los estudiantes de beneficios inmediatos.Otra prioridad es reemplazar o intervenir los edificios levantados entre las décadas de 1950 y 1970 con el sistema constructivo lift-slab, en el que las losas se elevan hasta su posición final. El distrito podría optar por no reconstruir algunos campus, pero aún no definió cuáles podrían dejar de operar.Howard Blume, del diario estadounidense Los Angeles Times, señaló que el distrito debería concentrar sus recursos en los establecimientos con mayor probabilidad de continuar abiertos.“Esto no parece estar ocurriendo porque el distrito está gastando literalmente cientos de millones de dólares en escuelas y no tiene un plan sobre cuáles permanecerán abiertas”, afirmó.Blume distinguió dos necesidades que LAUSD aborda de maneras diferentes: conservar y mejorar instalaciones con fondos provenientes de impuestos a la propiedad, y consolidar programas o cerrar sectores de los campus, e incluso escuelas completas.Los recursos de los bonos financian obras de modernización y reconstrucción, pero no cubren los gastos operativos de largo plazo.Escuelas con menos de 100 alumnos y presupuesto en déficitLa caída de la matrícula ya se refleja en establecimientos de tamaño muy pequeño. Glen Alta, en Montecito Heights, tiene 55 alumnos; Ann Street, en Chinatown, cuenta con 71; Annandale, en Eagle Rock, registra 78, y Hillside, en Lincoln Heights, llega a 96 estudiantes.Wright Middle School, en Westchester, bajó a 435 alumnos, mientras que Crenshaw High School, en Hyde Park, tiene 423.Blume advirtió que las escuelas pequeñas pueden resultar atractivas, pero encarecen el funcionamiento y suelen ofrecer menos cursos en los niveles medio y secundario, además de combinar grados en la primaria.“El costo de operar las escuelas recae en la parte del presupuesto donde el dinero escasea, y el plan presupuestario para los próximos tres años contempla miles de recortes de empleos y despidos”, señaló el periodista.Kyo Yamashiro, profesora asociada de la Universidad Loyola Marymount (LMU), universidad privada de Los Ángeles, describió el cierre de escuelas como “una de las decisiones políticamente más cargadas que puede enfrentar un distrito escolar”.“Nadie quiere cerrar escuelas, especialmente las que han servido a sus comunidades durante generaciones y décadas”, añadió.Yamashiro explicó que algunos distritos recurren a especialistas en demografía para identificar tendencias por barrio, redefinir zonas de inscripción o concentrar alumnos en establecimientos cercanos.Esa estrategia puede postergar cierres, pero no siempre es viable cuando los estudiantes dejan de asistir de manera dispersa y no permiten eliminar con facilidad un curso completo, un grado o un puesto docente. Navegación de entradasCon más de 270.000 visitantes, cerró la Feria Internacional del Libro de Neuquén Scott Bessent mantuvo un encuentro con funcionarios chinos en Nueva York sobre IA y comercio: “Fue muy satisfactorio”