Lula reapareció públicamente por primera vez desde la victoria en el balotaje contra Bolsonaro. Lo hizo con sus principales colaboradores en Brasilia donde se reunió con los representantes de la Corte Suprema de Justicia y las autoridades del Congreso en medio de la transición. 

El presidente electo había hablado por última vez el día del triunfo ante una multitud en la avenida Paulista y luego se recluyó para descansar pero también para diagramar los pasos de la transición. Puso al mando a su vice Geraldo Alckmin quien designó a 31 coordinadores de diferentes que permite anticipar algunos nombres que estarán el futuro Gabinete. 

De todas formas, tanto Alckmin como sus lugartenientes Gleisi Hoffmann y Aloizio Mercadante se encarga en aclarar que los equipos de transición no tienen nada que con quienes asuman el 1 de enero. 

Ya en Brasilia, Lula tuvo su primer encuentro con Arthur Lira, presidente de la Cámara de Diputados y aliado de Bolsonaro los últimos dos años de mandato. Lira es del Partido Progresistas que supo ser la base de apoyo parlamentaria del presidente saliente, intentó el Gabinete en cargos claves y archivó 130 pedido de juicio político que se acumularon durante la pandemia. 

Lira fue beneficiario del llamado «Presupuesto secreto» denunciado por Lula en campaña que consistían en partidas de recursos para los aliados de Boslonaro. Todo eso parece haber quedado atrás en el encuentro. «Fue una reunión muy distendida, todos los empleados de la residencia de Lira se sacaron fotos con Lula. Él dijo que hay que mirar para adelante», comentó una fuente que estuvo en el convite.

Pero el punto de acuerdo más importante con el titular de Diputados fue el compromiso de Lula de no apoyar a ningún candidato para la presidencia de cuerpo que deberá renovar autoridades en febrero del próximo año. «El Poder Ejecutivo no va a interferir en decisiones del Congreso y espero que el Congreso no interfiera en nuestros asuntos», reveló el líder petista después en rueda de prensa.  

El punto de acuerdo más importante con el titular de Diputados fue el compromiso de Lula de no apoyar a ningún candidato para la presidencia de cuerpo que deberá renovar autoridades en febrero del próximo año

De todas formas, el PT y aliados no llegaban a construir la mayoría necesaria para reemplazar al ex aliado de Bolsonaro, por eso, el compromiso fue a cambio de no tener problemas de gobernabilidad, al menos los dos primeros años. El PP tiene 47 bancas y con el bolsonarismo nucleado en el Partido Liberal y Republicanos, del gobernador electo de San Pablo, Tarsicio Gómez De Freitas, acumulan 197 escaños que serían de la oposición. Sin embargo, ya son varios lo que animan a anticipan que ese número se reducirá considerablemente.

Con Gleisi Hoffman como emisaria, Lula logró sumar al MDB de Simone Tebet, el PSD y, muy probablemente a Unión Brasil, que le podría dar cerca de 286 legislares como base de apoyo. 

La conversación con el líder del Senado fue más relajada. Pacheco nunca fue un aliado del bolsonarismo y siempre buscó preservar la figura institucional por encima de las cuestiones partidarias. Además, su partido, el PSD, decidió sumarse la alianza con Lula.

El recorrido del nuevo presidente de Brasil terminó con un encuentro con los 11 jueces de la Corte Suprema de Justicia y las autoridades del Tribunal Superior Electoral. En ambas, Lula estuvo con Flavio Dino, ex gobernador de Marañao, Senador electo, candidato a ministro de Justicia y un presidenciable del agrado del líder del PT para 2026. 

El Poder Ejecutivo no va a interferir en decisiones del Congreso y espero que el Congreso no interfiera en nuestros asuntos

El líder petista también contó con la compañía de Cristiano Martins, su abogado cuando estuvo preso en Curitiba, quien pidió que se libere dinero retenido de su difunda esposa Marisa Letizia en tiempos de la Operación Lava Jato de Sergio Moro.

Lula centralizó al agenda política el mismo día que estaba programada la difusión del escritorio paralelo de las Fuerzas Armadas por parte del ministro de Defensa. Bolsonaro tenía previsto encabezar el anuncio y cuestionar el sistema electoral sin dejar de reconocer la derrota. 

Según se pudo averiguar, el Presidente desistió de la idea ante el volumen de reuniones de Lula en Brasilia y finalmente, Defensa publicó en sus redes sociales un informe donde dice que «no hubo fraude». 

Lula viajará a Egipto para participar de la cumbre del Clima y luego irá a Portugal y Francia para reunirse con Antonio Costa y Emmanuel Macron. Bolsonaro lleva una semana recluido en el Palacio de Planalto sin dar declaraciones y todo indica que se irá del país para no estar presente en el traspaso de mando.

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