En medio de las especulaciones del ala moderada del oficialismo por el discurso que brindará Cristina Kirchner esta tarde con -se espera- más dardos contra la Casa Rosada, Alberto Fernández decidió dar su propio mensaje, dos horas después, con la debida distancia. Según confirmaron en Balcarce 50, el Presidente se irá a Santa Fe, donde hablará en público a las 19, en un panel de la Feria del Libro Popular, que se celebra esta semana en Rosario, junto al ex presidente de Bolivia, Evo Morales y al fundador del Grupo Puebla, Marco Enríquez-Ominami. Estará con Agustín Rossi, su secretario de Inteligencia y referente local; y con el legislador santafecino, que se proyecta como candidato para la gobernación, Leandro Busatto.

Según confirmaron en el Senado, está previsto que la Vicepresidenta hable en el cierre del acto de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de la seccional norte, que empieza a las 13 y se realizará bajo un estricto protocolo de seguridad a cargo de la central gremial y de la policía bonaerense que conduce Sergio Berni. Será su primera aparición en público, en vivo, después del intento de magnicidio -antes habló en el Senado junto a curas villeros- y en los distintos espacios del Gobierno descontaban, ayer, que uno de los ejes centrales de su mensaje estará puesto en el ataque que sufrió hace dos meses.

Sin embargo, también especulaban sobre la posibilidad de que use ese marco, sobre el que se posarán todas las miradas, para volver a arremeter contra la administración nacional. Sobre todo el marco de la más reciente oleada de cuestionamientos que está dejando caer el kirchnerismo sobre la Casa Rosada, desde hace semanas, por los refuerzos económicos en la crisis -principalmente en torno a la discusión sobre la entrega de una suma fija– y por las intenciones de reelección de Alberto Fernández, resistidas por el ala cristinista del Frente de Todos.

En el Gobierno mostraron molestia, en los últimos días, ante las consultas periodísticas sobre las actividades que tenía previstas Alberto Fernández para la tarde del viernes, en paralelo a la participación de la ex presidenta en el encuentro de los metalúrgicos que conduce el gremialista alineado con el cristinismo, Abel Furlán. “¿Ustedes le preguntan a Máximo o a Cristina qué agenda tienen cuando habla Alberto?”, respondió, irónico, un alto funcionario.

En la Casa Rosada, embarcados en un plan de contraataque frente a los embates kirchneristas, aseguraron que la exhibición de hoy no fue organizada teniendo en cuenta el acto de la vice, sino que estaba agendada desde la semana pasada. El jefe de Estado se mostrará esta tarde junto a Morales, con quien tiene una relación personal -dicen que fue quien lo invitó-; y al ex candidato presidencial de Chile, Enríquez-Ominami, también allegado al Presidente, y creador del Grupo Puebla, el bloque regional de “progresismo iberoamericano” que también integra Alberto Fernández.

Será una nueva muestra de la decisión de Fernández de privilegiar la agenda regional, mientras se desdibuja su rol en el Gobierno por la rivalidad con Cristina Kirchner y por la centralidad que adquirió el ministro de Economía, Sergio Massa, uno de los tres fundadores de la coalición oficialista, que también tiene ambiciones electorales, aunque intente disimularlas.

A pesar de que hablará poco después de Cristina Kirchner, se espera que el mandatario eluda cualquier mensaje vinculado a temas locales o a la interna del Frente de Todos. No quiere confrontar, al menos abiertamente, hoy, con la titular del Senado. En cambio, junto a los dos referentes de izquierda latinoamericanos, es probable que se refiera al triunfo en Brasil -muy festejado en el oficialismo- de Luiz Inácio Lula Da Silva, el líder del Partido de los Trabajadores (PT), también miembro del Grupo Puebla, que lo recibió en San Pablo al día siguiente de las elecciones donde logró imponerse por bajísimo margen contra Jair Bolsonaro.

Máximo Kirchner hablará el sábado en Mar del Plata y también hay expectativa en Casa Rosada sobre lo que dirá

En tanto, crecían ayer las dudas y la expectativa en Balcarce 50 con respecto a las palabras que pronunciará Cristina Kirchner en la localidad del norte bonaerense junto al gobernador y posiblemente candidato a la reelección, Axel Kicillof, y su ministro de Trabajo, Walter Correa. Sólo algún funcionario albertista muy envalentonado por el plan de confrontación con el ala dura se atrevía a decir que “a nadie le importan” las palabras de la Vicepresidenta. Pero la mayoría de los colaboradores presidenciales consultados admitía estar pendiente del mensaje y elucubraba teorías en base a anteriores experiencias.

“Probablemente se enfoque en el tema del poder adquisitivo y en comparar su gestión con la de Alberto”, dijo, ayer por la tarde, un alfil del Presidente, entre muestras de cansancio por la repetición de las críticas. El acto tendrá lugar en el marco de negociaciones de paritarias del sector, que pide llevar la negociación a una suba del 111% hasta marzo del 2023 y la entrega de un bono de 50 mil pesos.

Después de la reaparición de Cristina Kirchner, el sábado será el turno de su hijo Máximo para marcarle la cancha al Presidente. Mañana, el diputado nacional y jefe de La Cámpora encabezará un nuevo encuentro del PJ bonaerense que preside, con los intendentes y concejales peronistas y kirchneristas, y cuyo objetivo final, adelantaron fuentes oficiales, será emitir un comunicado contra el mecanismo de las elecciones primarias. Ya se había expresado en esa línea hace una semana, al final de varios días de recalentamiento de la interna del Gobierno por las PASO. Entonces, le reprochó a Alberto Fernández, aunque sin nombrarlo, su preocupación por la reelección, a pesar de que el principal problema que enfrenta el FDT, dijo, son la inflación y el consecuente deterioro de los ingresos.

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