El bolsonarismo está lejos de sentirse derrotado. Votado por casi la mitad del país y luego de ganar estados claves como San Pablo, los seguidores del todavía presidente se preparan para negociar con el gobierno de Lula, pero trazan algunas líneas rojas.

En diálogo exclusivo con un medio, el líder del bloque de senadores bolsonaristas, Marcos Portinho, anticipó algunos posicionamientos de la fuerza que integra. El senador del Partido Liberal dijo que «estamos en un escenario diferente del que Lula tuvo cuando asumió la presidencia en 2003. Ahora hay una oposición más consolidada y aguerrida de la que lideraba Fernando Henrique Cardoso». 

«Bolsonaro tuvo el mérito de conformar una base parlamentaria en el Congreso Nacional, de formar nuevos liderazgos que es muy importante para el país, y esa mayoría va a obligar a Lula a tener mucha habilidad para no poner en riesgo la gobernabilidad», advirtió.

El Presidente va a tener que comprender que el perfil de los parlamentarios es diferente. No vamos a permitir medidas como la regulación de los medios ni tampoco la derogación de la reforma laboral. Entonces, él tendrá que construir puntos de acuerdos por encima de nuestras diferencias

«Sabemos que las ideas son muy antagónicas, sobre todo en el campo económico. El PT defiende un estado mayor, nosotros un Estado menor y defendemos la economía liberal y de mercado. Lula tendrá que aliarse con otros partidos sin los instrumentos antiguos que terminaron con el mensalao o el petrolao, no vamos aceptar ni tolerar ningún tipo de corrupción», agregó. 

Sobre posibles acuerdos con Lula, Portinho, planteó que «van a tener limitaciones. El Presidente va a tener que comprender que el perfil de los parlamentarios es diferente. No vamos a permitir medidas como la regulación de los medios ni tampoco la derogación de la reforma laboral. Entonces, él tendrá que construir puntos de acuerdos por encima de nuestras diferencias». 

El Partido Liberal que llevó a Jair Bolsonaro como candidato será el partido más numeroso con 99 escaños, siendo el número más alto de bancas para un sólo partido desde 1998. Si se mantiene al alianza con el bolsonarismo, llegaría a un interbloque con el PL de Bolsonaro le permite llegar a 372 de 513 diputados. Por eso, Lula se verá obligado a negociar acuerdos con partidos aliados de Bolsonaro.

En espejo, los partidos de centroderecha que controlan la mayoría en el Congreso ya están pensando en la relación con el nuevo gobierno. El denominado «Centrao» no tiene ningún cuestionamiento respecto del resultado de las elecciones y el líder más importante de ese sector, el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, destrabó el camino de Lula al poder, al reconocer su triunfo apenas lo confirmó la justicia.

Su apoyo no puede ser subestimado. Este grupo tendrá 292 de 513 diputados federales y en el Senado contará 52 bancas para el Centrao y 14 para Bolsonaro. 

Muchos partidos del Centrao ya trabajan para un encuentro con Lula. «El número mágico es 250», reveló un operador parlamentario que trabaja con uno de los partidos del Centrao. Se trata de la cantidad de escaños necesarios para evitar problemas de gobernabilidad y aprobar los presupuestos. 

La Federación de partidos de izquierda que integran el PT, el Partido Comunista de Brasil y el Partido Verde tienen 79. Este número crece a 138 si se agregan los diputados del PSB, PSOL, Rede y PDT en un interbloque progresista en una suerte de primera minoría en Diputados y sólo 13 senadores para Lula y aliados. Esto lo obliga a trabajar acuerdos para conseguir gobernabilidad. 

El número mágico que necesita Lula es 250 parlamentarios.

Los partidos que el equipo de Lula tiene en la mira son el MDB de Simone Tebet y el PSDB de Fernando Henrique Cardoso que tiene al vicepresidente Geraldo Alckmin y el gobernador electo de Rió Grande do Soul, Eduardo Leite, acercado por Tebet.

Un medio habló con fuentes de tres partidos importantes del Centrao quienes confirmaron que se abre una etapa de negociaciones y posibles acuerdos con Lula. «El camino que debe tomarse es el camino de la unidad y la reconciliación, como dijo el presidente electo», afirmó el líder de uno de los partidos. 

Otra importante figura de un partido que se declaró neutral en la disputa para la segunda vuelta planteó que «Lula es quien lidera, el debe convocar a los partidos para pensar un proyecto moderado, una gestión para conciliar». «Nosotros tenemos cuadros para sumar experiencias», agregó pidiendo pista para integrar un futuro gabinete. 

Otro de los dirigentes consultados afirmó: «El sistema no permite locuras. Una cosa es la retórica y otra la política real. Nosotros vamos a conversar con Lula, sin ningún problema». 

Hay dos partidos que forman parte de la alianza bolsonarista de forma más orgánica. El PP del presidente de la Cámara de Diputados Arthur Lira y el Jefe de Gabinete Ciro Nogueira, que quedó a cargo de negociar la transición con Lula.

Lira también abrió el juego para el diálogo, que incorpora un detalle no menor, pretende buscar su reelección para la presidencia de la Cámara de Diputados y -hasta ahora- el PT anunció que no la acompañará. En un juego de acuerdos y presiones, Lira dio una rueda de prensa con el líder de la bancada bolsonarista en Diputados, Ricardo Barros. 

En el caso del PL existe una interna entre los bolsonaristas duros y los políticas tradicionales que responden al presidente del partido Valdemar Costa Netto que, tiene en mente negociar un acuerdo con Lula. 

Otra señal de posible acuerdo de los aliados políticos de Bolsonaro fue la declaración de Marcos Pereira, presidente del Partido Republicanos que llevó como candidato al gobernador electo de San Pablo, Tarsicio Gómes de Freitas, quien afirmó que «San Pablo no será refugio del bolsonarismo».

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