El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, está utilizando el aumento del precio de la carne y el alto índice de inflación en Argentina para intentar ganar electores para el balotaje del 30 de octubre, en el que competirá con líder opositor socialista y favorito en las encuestas, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

«Vean la situación de Argentina, tenemos videos del candidato Fernández ofreciendo asado para su pueblo y la carne aumentó 300% ahí, la inflación se proyecta para un 100% en 2022 y 40 por ciento de la población está en la línea de la pobreza», dijo Bolsonaro en un acto en Juiz de Fora, estado de Minas Gerais.

Bolsonaro, que el 2 de octubre fue derrotado por 48,4 por ciento a 43,3 por Lula, señaló que «algunos creen que el gobierno es el que debe asegurar la buena vida y no es tan así, basta comparar con Argentina».

Lula da Silva criticó en su campaña la pérdida del salario, el crecimiento de la informalidad y el aumento de la inflación de alimentos de la canasta básica, razón por la cual Brasil volvió al mapa del hambre de la ONU, con unas 33 millones de personas que pasan hambre diariamente por falta de acceso a alimentos en forma correcta.

El año pasado, el consumo de carne de vaca en Brasil fue de solo 24,6 kilos por cabeza al año, siendo el tercer consumidor del mundo, por detrás de Argentina y Estados Unidos. Un número significativamente menor al de 2006, bajo el mandato de Lula da Silva, cuando la población consumió una media de 32,08 kilos por persona.

Se critica que durante el gobierno de Bolsonaro la comida se convirtió en un «artículo de lujo», razón por la cual los brasileños comen menos carne vacuna en los últimos años. La experta en nutrición Lis Blanco dijo en declaraciones al sitio DW que, «hoy la carne es un símbolo de estatus porque se ha encarecido».

Pero la «barbacoa», dice el expresidente, es un «derecho fundamental del pueblo brasileño”, y agrega que, «no puede ser que Brasil sea el primer productor de carne del mundo y que la gente tenga que hacer fila en la puerta de la carnicería, para acabar solo con los huesos».

Lula dijo que, si es elegido, el control de las exportaciones de carne de vacuno sería una de las prioridades de su programa, para que más carne se quede en el país y a precios bajos. China, por ejemplo, importa enormes cantidades de carne de vacuno brasileña. 

Una de las frases más utilizadas por Lula en los anuncios electorales y en los mítines de campaña es que en su eventual gobierno, el pueblo brasileño tendrá una mejor calidad de vida y podrá volver a «comer un asado y tomar una cerveza».

Pero «no se pueden hacer milagros», responde Bolsonaro. «El estado no puede dar una vida magnífica para todos, lo que el estado puede hacer es ayudar a los que emprenden, invierten y trabajan». 

ds

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