Así como tienen épocas que les sonríen, los frigoríficos que exportan carne están en un momento que algunos califican de «desastre«. Al derrumbe de las ventas a China, el principal mercado, ahora se suma el desplome del precio de los cortes que se despachan a la Unión Europea como Cuota Hilton, que hoy están a casi la mitad de lo que cotizaban seis meses atrás.

A fines de marzo y principios de abril, los frigoríficos argentinos le vendían a la UE lo que en la jerga se denomina «rump & loin» (lomo, bife angosto y cuadril) a casi u$s18.000 la tonelada. Esta semana, los importadores europeos se resisten a pagar más de 9.700, y los frigoríficos dicen que algunos han tenido que vender a u$s9.500 la tonelada. «El mercado está destrozado, hay mucha preocupación», dice un exportador.

Y esto ocurre en la antesala de la SIAL París, una de las dos mayores ferias mundiales del sector, que comienza este sábado y a la que esta vez concurre un récord de 33 empresas argentinas a contactarse cara a cara con los clientes, en el stand más grande que ha hecho hasta ahora el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), de 1.000 metros cuadrados.

Precios de la carne: por qué se derrumbaron

El factor de base del derrumbe de precios de la carne es la cautela de los importadores europeos ante el panorama que van a enfrentar de cara al invierno boreal, con las restricciones al gas que impuso Rusia, la consecuente suba de tarifas y el impacto que tendrá en los bolsillos. En este contexto, es muy probable que se restrinjan las salidas a comer, los viajes y los eventos, es decir, todo lo que hace al mercado HORECA (hoteles, restaurantes, caterings), que es donde en general se destina la carne argentina. Esto, sin contar que stockear la carne refrigerada también requiere mucha energía. Además, la inflación está complicando la demanda y la devaluación del euro frente al dólar encarece todo lo importado. 

A esta situación se agrega que la semana pasada ingresaron a la UE al menos 4.900 toneladas de carne en un solo día por otra cuota arancelaria, conocida como Cuota 481. Como no se asigna a cada país sino que se reparte entre algunos (Argentina, Uruguay, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) según el criterio de «primero llegado, primero servido», los exportadores de todos ellos se agolpan para desembarcar el primer día de cada trimestre. Así, en el que acaba de empezar en octubre se agotó el cupo en el primer día hábil.

«Fue más 481 de lo que se esperaba, sobra carne por todos lados; inclusive hay ventas entre importadores cada vez a precios más bajos», explica otra fuente. «Aparentemente, va a seguir bajando, el panorama es bastante desalentador», se lamenta.

Alerta entre exportadores: los precios de la Cuota Hilton, en caída.

Las cuotas, un escape a las restricciones

La Cuota Hilton es un cupo arancelario de carne bovina que otorga la UE cada año. La Argentina es el país que más recibe, 29.389 toneladas anuales, y lo conforma con cortes de alta calidad, del cuarto trasero del bovino. Como el negocio de los frigoríficos consiste en ubicar cada parte del animal en el mercado que mejor la paga, el buen precio que consiguen por los cortes Hilton permite lo que en la jerga llaman «integrar» mejor el animal, y así maximizar las ganancias.

Además, desde junio del año pasado, cuando el Gobierno restringió la exportación de carne vacuna en la idea de que así reduciría su precio en el mercado interno, las cuotas arancelarias se volvieron más apetecibles, porque quedaron exceptuadas de las limitaciones. Por eso, la impresionante caída del precio de la Cuota Hilton se vuelve más lesiva.

En el último ciclo (el año para la Hilton se cuenta desde julio hasta junio del año calendario siguiente), la Argentina le vendió a la UE cortes Hilton por más de u$s345 millones. Los tres primeros compradores absorbieron el 95% del volumen despachado: Alemania, el 59%; Países Bajos, el 24%, e Italia,el 12%.  

China, el otro gran problema

Si la caída de ventas de Cuota Hilton complica porque es el mejor mercado de valor, se suma al desplome de China, el principal mercado en volumen y el que más suele pagar por cortes y animales que otros mercados no valoran. La caída de China, que anticipó iProfesional, resultó en agosto de 15,4% respecto del mes anterior, y de 20% en el caso de la carne congelada sin hueso. La gran cantidad de carne a bajo precio que envió a ese mercado Brasil no permite por ahora un cambio de perspectiva.

Golpe al precio de la hacienda

Como siempre, todo el desbarajuste externo se fue corriendo hacia atrás en la cadena, hasta pegarle al precio de la hacienda de exportación.

En medio de una inflación que ronda el 7% mensual, el precio de los mejores novillos de exportación, que rondaba los 570 pesos por kilo en gancho, cayó a 540 pesos en solo una semana. Y otro tanto ocurrió con las vacas de menor calidad que se destinan a China: por caso, las que valían 460 pesos cayeron a 410 en solo una semana.

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