Una investigación reveló las fallas de coordinación que agravaron los incendios de Eaton y Palisades en Los Ángeles
Una investigación reveló las fallas de coordinación que agravaron los incendios de Eaton y Palisades en Los Ángeles

Una evaluación independiente de 724 páginas concluyó que las fallas de coordinación entre los organismos de emergencia agravaron los incendios de Eaton y Palisades en Los Ángeles, que el 7 de enero de 2025 dejaron 31 muertos y destruyeron más de 16.000 estructuras.

El documento identificó demoras en las alertas de evacuación, información que no llegó a los responsables de tomar decisiones y problemas de mando en una jornada marcada por vientos extremos y vegetación seca.

El estudio fue encargado por el gobernador de California, Gavin Newsom, y elaborado por el Fire Safety Research Institute, perteneciente a UL Research Institutes.

El gobernador de California, Gavin Newsom, encargó la evaluación independiente sobre la respuesta a los incendios de Eaton y Palisades de enero de 2025 (REUTERS/David Swanson)

Su conclusión central es que la meteorología creó un escenario de propagación excepcional, pero que las limitaciones operativas de las agencias dificultaron la respuesta frente a esa amenaza.

Derek Alkonis, director sénior de programas de investigación del instituto, describió el contexto previo como una acumulación de factores de riesgo.

“Todo el sistema estaba, en cierto sentido, hirviendo: preparado para liberar toda esa energía acumulada el 7 de enero”, afirmó.

Las alertas llegaron tarde a la zona de Altadena donde murieron 18 personas

Las alertas de evacuación masiva en Altadena llegaron horas después del avance del fuego que dejó 18 víctimas mortales en ese sector (REUTERS/Fred Greaves)

El análisis sitúa uno de los principales fallos en el oeste de Altadena, una comunidad con una histórica población afroamericana.

De las 19 víctimas mortales del incendio de Eaton, 18 vivían en ese sector, donde las alertas de evacuación se emitieron varias horas después de que el fuego avanzara hacia el área.

Patrullas del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles recorrieron las calles con altavoces y pidieron a los residentes que se retiraran más de tres horas antes de la primera alerta masiva.

En paralelo, paramédicos que acudieron a la intersección de Glenrose y West Loma Alta Drive informaron que caían brasas “como nieve” y que varias estructuras ardían.

Sin embargo, esos paramédicos no integraban la organización formal de respuesta al incendio. La evaluación determinó que sus observaciones no fueron incorporadas al sistema de mando, de modo que los datos sobre el avance de las llamas al oeste de Lake Avenue no llegaron a las autoridades con capacidad para disponer evacuaciones.

Las observaciones de los paramédicos sobre el avance de las llamas no ingresaron al sistema de mando para disponer evacuaciones oportunas (REUTERS/Fred Greaves)

La primera llamada al 911 por incendios al oeste de esa avenida se había recibido horas antes. Aun así, la orden de evacuación para gran parte de Altadena occidental se emitió recién a las 3:25 del 8 de enero, y el último sector recibió una alerta a las 5:50.

Para entonces, el fuego ya había devastado buena parte de la comunidad, según trascendió en el informe.

El documento advierte que esa demora pudo afectar de manera especial a personas mayores, con discapacidad o sin medios propios de traslado, ya que las alertas tempranas permiten que familiares, vecinos y cuidadores organicen asistencia.

Las circunstancias de varias muertes, añade, sugieren que algunos residentes no conocían la proximidad del fuego o el estado de su evacuación.

El mando no incorporó las evacuaciones ni detectó a tiempo el avance del fuego

El centro de mando del incendio de Eaton, instalado en el Rose Bowl, no había integrado formalmente las operaciones de evacuación a su estructura, aunque algunos equipos desplegados suponían que esa coordinación ya existía.

Las autoridades operativas omitieron la consulta de mapas satelitales de FireGuard para rastrear el desplazamiento nocturno del fuego (REUTERS/David Swanson)

Los responsables del operativo reaccionaron a las 2:19 ante un aviso de radio que alertaba sobre fuego en movimiento hacia el oeste.

En ese momento, la mayor parte de los recursos contra incendios seguía concentrada al este de Lake Avenue y distribuida a lo largo de varios kilómetros.

Pasó más de una hora entre ese aviso y la orden de evacuación para la mayor parte del oeste de Altadena.

Las autoridades del condado no comprendieron que el incendio había cruzado esa zona hasta que amaneció el 8 de enero.

Para entonces, la mayoría de las construcciones ya había sido alcanzada. La falta de una imagen operativa compartida retrasó decisiones críticas durante la noche, concluyó la investigación.

La suspensión de los vuelos de reconocimiento por los vientos también dejó en evidencia el escaso uso de herramientas alternativas.

Los bomberos retiraron el equipo de contención del área del fuego de Lachman días antes del inicio del incendio de Palisades (REUTERS/David Swanson)

Salvo un funcionario del Bosque Nacional de Ángeles, los bomberos y agentes entrevistados no consultaron imágenes satelitales, pese a que los mapas de FireGuard mostraban desde las 21:00 que el incendio se desplazaba hacia el oeste.

El foco de Lachman había dejado señales antes del incendio de Palisades

La investigación también examinó el origen del incendio de Palisades, que comenzó en el área afectada por el fuego de Lachman, contenido el 1 de enero dentro del Parque Estatal Topanga.

Tras el control inicial, representantes de Parques Estatales de California solicitaron que se cubriera con vegetación un sendero abierto en terreno no quemado para acceder al foco y que se retirara una manguera, ante la preocupación de que el público utilizara ese camino.

Las cuadrillas continuaron con la extinción de puntos calientes y un funcionario del Departamento de Bomberos de Los Ángeles recorrió cuatro veces el perímetro hasta las 16:00.

Al día siguiente, los equipos volvieron para retirar la manguera, pese a que un capitán advirtió que podía ser necesaria si se reanudaban los trabajos.

Los departamentos de policía y de bomberos de Los Ángeles utilizaron mapas de evacuación diferentes durante la emergencia (REUTERS/Fred Greaves)

Ese capitán observó una columna tenue de humo. Un bombero paramédico comunicó que las líneas de contención no estaban claramente definidas e identificó un punto caliente, aunque otros integrantes de la dotación dijeron no haber advertido las mismas señales.

Según informó Los Angeles Times en octubre de 2025, un jefe de batallón ordenó retirar la manguera de todos modos.

El 3 de enero, el departamento recibió otro aviso sobre humo, pero los agentes enviados al lugar no lo detectaron.

El informe no halló pruebas de que el Departamento de Bomberos de Los Ángeles hubiera vuelto a patrullar el área antes del episodio de vientos y baja humedad.

Recomendó que las agencias revisen las zonas de incendios contenidos cuando los pronósticos anticipen condiciones favorables para una nueva propagación.

También señaló que el departamento carecía de procedimientos integrales para la extinción final de incendios forestales.

Esa ausencia daba lugar a criterios distintos sobre cómo confirmar la contención, qué extensión de terreno debía inspeccionarse, cuándo retirar mangueras y en qué circunstancias era necesario regresar al lugar.

La evaluación recomendó, además, una cultura organizativa que permita a los bomberos comunicar puntos calientes, condiciones inseguras y otras preocupaciones a sus superiores, con un análisis y una resolución antes de que las cuadrillas sean relevadas.

El plan preliminar de manejo de incendios del Parque Estatal Topanga tampoco había incorporado aportes de las agencias de lucha contra el fuego; las entrevistas recogidas en el estudio describieron una capacitación irregular del personal de Parques Estatales.

La investigación recomendó definir procedimientos claros para la confirmación de la extinción final de incendios forestales (REUTERS/Fred Greaves)

La respuesta inicial en Palisades se fragmentó entre agencias y mapas distintos

Antes de que comenzara el incendio de Palisades, el Departamento de Bomberos de Los Ángeles había movilizado pocas cuadrillas adicionales, pese al pronóstico de condiciones meteorológicas críticas.

La investigación sostuvo que esa decisión debilitó tanto la respuesta inicial como la sostenida y trasladó presión a otros departamentos de la región.

Cuando se inició el fuego, el departamento instaló un puesto de mando en la Estación de Bomberos 23, ubicada en la trayectoria de las llamas y junto a una vía principal de evacuación.

El equipo inicial de mando no dominaba el procedimiento básico para solicitar recursos a otras agencias y demoró pedidos mientras discutía quién asumiría el costo de bomberos y equipos adicionales.

Las solicitudes que finalmente se cursaron no se correspondían con la dimensión de un incendio de propagación rápida impulsado por el viento.

El Departamento de Policía de Los Ángeles, concentrado en las evacuaciones, tampoco se integró al mismo mando que los bomberos, por lo que ambas instituciones trabajaron en paralelo.

Recién avanzada la noche del 7 de enero, los dos organismos municipales detectaron que utilizaban mapas de evacuación diferentes.

El Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles se incorporó formalmente a un mando unificado, aunque luego comenzó a operar de manera independiente al considerar inadecuada la estructura de comando existente.

Los puestos de mando tuvieron que trasladarse tres veces, primero por la llegada de residentes que escapaban del fuego y después por el avance de las llamas.

La acumulación de llamadas al 911 incrementó la confusión entre los equipos desplegados, y hasta 26 unidades fueron enviadas sin conocimiento del mando del incidente.

El estudio identificó problemas de confianza y de comunicación entre el personal de mando y los equipos de primera línea.

Varios respondientes consideraban más confiables a los capitanes intermedios que a los responsables formales de la operación.

Al día siguiente, cuando el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California asumió el mando, integrantes de la respuesta percibieron una mejora considerable en la coordinación.

Tras la evaluación, el Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles informó que incorporó FireGuard a sus procedimientos para reforzar el seguimiento de los incendios mediante información satelital.