Stephen Hubbard, maestro jubilado de Míchigan de 74 años, recuperó la libertad el 21 de octubre tras permanecer más de cuatro años preso en Rusia, acusado de combatir como mercenario en Ucrania, un cargo que su defensa rechazó con firmeza. Nueve días después de su excarcelación, el 30 de octubre, el presidente Donald Trump lo recibió en la Oficina Oval de la Casa Blanca ante un grupo selecto de medios.
Durante ese encuentro, Hubbard confesó que a lo largo de su prolongado cautiverio escuchó tantas promesas incumplidas sobre su salida que perdió la esperanza y se convenció de que jamás saldría con vida de prisión.
La noticia de la liberación se conoció el miércoles 21 de octubre durante una reunión en San Petersburgo entre el enviado especial Steve Witkoff y el presidente ruso Vladimir Putin, en el marco de conversaciones sobre el conflicto en Ucrania, según informó NBC News. La medida respondió a gestiones solicitadas previamente por Donald Trump, tras las cuales el Kremlin concedió la excarcelación por razones humanitarias.
Witkoff se reunió con Hubbard en San Petersburgo antes de que el docente abordara el vuelo hacia Estados Unidos, que tuvo como destino una base militar en Texas. Trump celebró el retorno en redes sociales y afirmó que Washington no entregó a ningún detenido a cambio.
Las acusaciones de Rusia contra Stephen Hubbard y el rechazo de su defensa
Las fuerzas rusas capturaron a Hubbard en abril de 2022 en Izium, ciudad del este ucraniano donde residía desde 2014. En 2024, un tribunal de Moscú lo sentenció a puertas cerradas bajo la acusación de alistarse en un batallón de defensa territorial a cambio de dinero.
La fiscalía general rusa aseguró que el docente actuó con fin de enriquecimiento personal. Sin embargo, su abogado, Martin De Luca, desmintió las imputaciones e insistió en que su cliente jamás participó en combates ni portó armas, según consignó NBC News.
La familia de Hubbard también desestimó la versión oficial rusa. Su hijo, el sacerdote Joseph Coleman, sostuvo que no existe prueba alguna contra su padre, quien solo enseñaba inglés en línea y no hablaba ruso ni ucraniano.
“Creo que mi padre estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. A militares de bajo rango les sirvió decir: ‘Tenemos a este americano’. Es un trofeo”, declaró Coleman al medio estadounidense. El propio hijo había enviado semanas antes una carta a Putin para solicitar su perdón humanitario.
El testimonio en la Casa Blanca: Hubbard creyó que nunca saldría de la prisión rusa
En su reunión con Trump en la Casa Blanca, Hubbard explicó que las constantes promesas falsas de excarcelación lo llevaron a no confiar en ningún anuncio y a esperar un desenlace fatal tras las rejas. Solo cuando los guardias le entregaron ropa civil y lo escoltaron hacia la puerta del penal aceptó que su salida era real, de acuerdo con The Guardian y ABC7.
“Solo cuando comenzaron a darme ropa nueva y a conducirme hacia la salida de la prisión… vi el auto y me acompañaron un par de rusos; recién entonces creí, en el trayecto de Moscú a San Petersburgo: ‘Realmente voy a algún lugar’”, relató el jubilado ante el mandatario norteamericano.
La gestión de Donald Trump y el debate sobre el costo de la liberación
Durante el encuentro oficial, Trump destacó la importancia de haber recuperado al maestro de 74 años. “Fue alguien que quería traer de vuelta”, expresó el gobernante, según reportó ABC7. Aunque la Casa Blanca remarcó que Moscú actuó sin exigir un canje de prisioneros, Trump reconoció en redes que las tratativas habrían colapsado de no haber frenado un paquete de sanciones económicas pocos días antes.
No obstante, analistas diplomáticos consultados por NBC News cuestionaron que la excarcelación representara un gesto desinteresado. El exembajador estadounidense John Herbst vinculó la medida a la decisión de Washington de no extraditar al bloguero militar ruso Mikhail Zvinchuk, capturado en Montenegro: “Rusia recuperó a un sujeto peligroso que debimos retener y nosotros a un ciudadano inocente. Ese es el patrón”, remarcó el analista.
La partida de Hubbard —precedida en agosto por la liberación del exmarine Robert Gilman tras cuatro años de encierro— puso fin a más de cuatro años de aislamiento para el maestro de Míchigan. Tras su paso por la Casa Blanca y el relato de un cautiverio que creyó definitivo, el docente de 74 años concretó el reencuentro con sus hijos y nietos en territorio estadounidense, lejos de los tribunales rusos y del frente bélico en Ucrania.











