Por “desavenencias insalvables” en la estrategia de defensa, renunciaron los abogados de Facundo Moyano
Por “desavenencias insalvables” en la estrategia de defensa, renunciaron los abogados de Facundo Moyano

Por “desavenencias insalvables” en la estrategia de defensa, los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina renunciaron a la representación de Facundo Moyano en la causa donde el sindicalista está imputado por los delitos de lesiones leves y privación ilegal de la libertad en un contexto de violencia de género.

La renuncia fue presentada en las últimas horas ante la fiscal Florencia Nocerez, a cargo de la investigación por la que Moyano estuvo preso casi 20 horas.

Una de las últimas presentaciones que habían hecho Gascón y Molina como abogados de Moyano fue un pedido para modificar la medidas por las que se le prohibió tomar contacto con Candela Arizaga, su novia.

Los letrados solicitaron “reevaluar la subsistencia, alcance o eventual modificación de las medidas restrictivas dispuestas respecto de mi asistido, ponderándose integralmente el estado actual de la investigación y, particularmente, el resultado de la prueba producida con posterioridad a su imposición, de conformidad con los principios de inocencia, progresividad, razonabilidad, proporcionalidad, necesidad y mínima restricción que gobiernan el sistema cautelar”.

Pero la Justicia, según informaron a LA NACION fuentes con acceso al expediente, decidió no modificar las medidas restrictivas ordenadas en su momento.

Moyano fue detenido la mañana del 4 de agosto pasado, después de que él y Arizaga, de 23 años, fueron interceptados por efectivos de la Policía de la Ciudad en Sucre y Virrey Vértiz, Belgrano. La joven había salido corriendo del edificio donde vive el sindicalista, en la avenida del Libertador al 5400.

Tras la audiencia de intimación de los hechos y tras su declaración, Moyano fue excarcelado, pero se le fijó una serie de pautas de conducta que debía cumplir, entre ellas, una restricción de acercamiento a su novia.

El abogado Miguel Molina renunció a la defensa de Facundo Moyano

Como informó en su momento LA NACION, ninguna de las personas que declaró ante la fiscal Nocerez dijo haber sido testigo de una situación de violencia de Moyano contra Arizaga.

Uno de los testigos fue una persona que vive en el mismo edificio donde alquila Moyano. “En este acto se deja constancia de que durante el fin de semana no escuchó ningún tipo de movimiento ni gritos desde el departamento de su vecino [el sindicalista]”, se explicó en el acta de la declaración de Atilio Césari.

Al ser consultado sobre si había presenciado algún conflicto entre Moyano y Arizaga, Nelson Maza, uno de los empleados de seguridad del edificio, afirmó: “No, ningún conflicto”.

A su compañero Juan Ramón Pavón le preguntaron si había sido testigo de una situación de violencia entre la pareja. El testigo respondió: “No, nunca”.

También declaró como testigo el oficial inspector de la Policía de la Ciudad Matías Ríos, quien el 4 de agosto pasado firmó el acta que dio origen a la investigación que derivó en la detención e imputación de Moyano.

En esa acta, Ríos asentó que Arizaga le había dicho que había sido golpeada y encerrada por su novio.

“Fui desplazado por una llamada al 911 por una paciente con ataque cardíaco. Mientras me desplazaba observé que por la avenida del Libertador y La Pampa, en dirección a Sucre, corría una mujer con baby doll rojo solicitando auxilio a viva voz y detrás de ella corría un masculino, logrando la detención de ambos en Sucre y Virrey Vértiz. Respecto de los hechos, la mujer manifestó ser la novia del masculino, agregando que mientras estaba en su domicilio particular fue golpeada, a la vez que dicho sujeto la mantuvo en la finca contra su voluntad, razón por la que aprovechó una oportunidad para salir en busca de ayuda”, explicó el uniformado, según consta en el sumario.

Al declarar ante la representante del Ministerio Público, Ríos sostuvo que “no vio lesiones visibles en Arizaga”. También hizo referencia a un testimonio brindado en una dependencia de la Policía de la Ciudad cuatro horas después de hacer el acta.

“Dijo no haber declarado bajo juramento respecto de los supuestos dichos de Candela al momento del brote porque ‘como estaba en el acta no lo puse, porque ya estaba ahí, para no ser repetitivo en las cosas’”, según la reconstrucción del testimonio de Ríos que hizo LA NACION de fuentes con acceso al expediente.

También declaró la oficial de la Policía de la Ciudad Carolina Verón. “Candela me preguntó por Facu [Moyano]. ‘¿Dónde está Facu?’, ‘¿Cómo está él?’, preguntó. Yo no le dije nada porque, sinceramente, no sabía. Le dije que iba a averiguar y ella insistió en que quería saber dónde estaba y aclaró: ‘A mí no me hizo nada’”, sostuvo la testigo.

Ante preguntas de la defensa del sindicalista, la uniformada, que estuvo de consigna en el Hospital Pirovano, donde había sido trasladada la novia de Moyano después de ser interceptada en Sucre y Virrey Vértiz, también afirmó: “[Arizaga] nunca me dijo que él había ejercido violencia sobre ella, de hecho, preguntó por él, por cómo estaba”.

Rocío Averanga, médica del SAME, declaró: “Intenté preguntarle más cosas, como antecedentes de enfermedades, si le dolía, si la habían golpeado, y era todo muy vago, como que no, y yo lo tomé como un no”.

La empleada doméstica que trabaja en el departamento de Moyano, Miriam García, bajo juramento de decir la verdad, habló del vínculo de pareja entre el exdiputado nacional y Candela: “El vínculo es bueno, cariñoso. Una pareja normal es lo que yo vi, en el momento en que yo estaba, es lo que vi, tenían una buena relación”.