Lejos de importarle el qué dirán, Pamela David siempre se dejó llevar por su instinto y sus deseos, al tiempo que se animó a ir por sus sueños y sus metas. Mujer empoderada e independiente, madre de Felipe y Lola, enamorada de su marido, el empresario Daniel Vila, está al frente desde hace más de una década de Desayuno Americano.Dueña de una belleza que resalta entre las celebridades de nuestro país, Pamela apenas si le presta atención a los pocos que aún la señalen como la “Señora de América”. Por el contrario, esta cordobesa criada en Santiago del Estero se hizo camino al andar. Y hoy disfruta de lo que cosechó con todo lo sembrado a lo largo de este camino: un amor, una familia, un lugar destacado en los medios.“Soy parte de Paparazzi —dice, orgullosa—. ¡Como olvidarlo! Hice muchas tapas, muchos desfiles y viajes. Son parte de mi historia y mi vida. Me acuerdo de dos cosas muy lindas: ser el ancho de espadas en un juego de cartas que lanzaron y El Pamelazo, que fue un piletazo”.Pamela David, en la tapa de Paparazzi.Así, distendida y relajada, Pamela arranca la entrevista. “En esa época (salir en la tapa) te potenciaba. Lo viví así, era otra época. No voy a medir con la vara de hoy porque soy lo contrario a eso, pero Paparazzi me ayudó a consolidarme: notas, cobertura de embarazo, nacimiento, el día a día…”, recuerda.—¿Desayuno Americano es el programa que siempre quisiste?—Creo que es el programa que más pasión le pongo. Es manejar, conducir en vivo, estar actualizada, atenta, con permisos de errores. Es el programa que más amo.—No te quedás solo en la conducción: te involucrás, y exponés tu postura y pensamiento.—Eso juega a favor y en contra, porque a veces, me incluyo, hay una cosa en la sociedad de que cuando no estamos de acuerdo con lo que dice el otro, le metemos block out al cerebro. Y te cambian el canal. A favor mío: siempre estuve en contra de las cosas que están mal y no tiene que ver con un gobierno. Y siempre voy a estar en contra de lo que considere injusto. Para eso estamos los comunicadores: no le debemos explicaciones a nadie, sino que nos las deben nosotros.—Con Desayuno arrancás muy temprano. ¿Cuesta?—Me acostumbré, pero al principio sí porque me gusta trasnochar: la sobremesa, la charla, acostarme tarde. Salvo los fines de semana, ahora a las 6 de la mañana estoy arriba. A veces duermo la siesta. No es lo que hago en general, pero es ideal. Vivo cerca del canal, y después de una actividad o de jugar al paddle, hago una media horita (de siesta), pero no todos los días. Te renueva, está comprobadísimo. Pamela David, en sus comienzos en el espectáculo.—Se te ve a full con el paddle.—Sí, pero tiene que ver con momentos compartidos con amigas. Aprendí a hacerme el tiempo. La maternidad es un orgullo y es linda, pero cuando (los hijos) tienen sus cosas, viene otra libertad. Porque a nosotras nos da culpa: si son chicos, si están en el colegio, ¿qué tiene de malo que juegues? Una se posterga con los chicos. Estoy medio obse: juego cuatro veces por semana.—Hablando de los hijos, ¿hoy estás más preparada para volver a ser mamá? ¿O abuela? —Ninguna, por favor. Que la boca se te haga a un lado… Mamá ya está, ya soy. —Tu hija quiso entrar en el mundo del modelaje y la acompañaste.—Ahora no quiere. La banco en todo lo que quiera hacer, pero que lo decida con conciencia. Ahora quiere ser perito forense. Lola tiene 13, la voy a acompañar. Con Felipe me pasó que en una época, de chiquito, jugaba muy bien al fútbol y yo lo llevé a River. Después quería ser gamer: armamos la compu y lo acompañé. Ahora está estudiando Gestión de Medios y lo acompaño. Lo que decida hacer, pero que haga. Pamela David, en familia: con su esposo y sus hijos, Lola y Felipe.—En este etapa que tus hijos crecieron y tenés más tiempo para vos, ¿también lo tenés para reencontrarte con tu pareja?—Nosotros siempre lo tuvimos. Nuestra pareja se consolidó. Ese primer año en que no salió a la luz la historia de amor estuvimos mucho tiempo guardados, no escondidos. Cuidándonos, no escondidos: esa es la diferencia. Sos libre, fuerte, pero un poco entra, y no hay necesidad. Entonces tuvimos mucha charla y mucha confianza, como un bloque muy unido en ese primer año. A partir de ahí, todo estuvo como más fortalecido. Y siempre tuvimos el tiempo de la pareja y los viajes solos. Y a los chicos, libertad. Hoy hacen su vida y está bueno que así sea.—Contaste que con Daniel tenían buen sexo. ¿Lo siguen manteniendo, la rutina continúa siendo la misma?—Llevamos muchos años: cambió. Igual igual que al comienzo, calculo que no. Me niego. Cambia. No es que no hay, porque por ahí da más fiaca, vemos serie o hacemos cosas, pero… A él no le gusta que hable mucho de nuestra intimidad, pero no me importa: es intensa, aunque tal vez no tiene la misma frecuencia, cantidad.—El otro día Belén Francese nos contó que tiene mejor sexo ahora que cundo era jovencita.—Siempre cambia. No hago comparaciones ni me gusta que él las haga tampoco, por las dudas… —¿Lugares extraños? —No voy a decir. ¡Qué exagerado a la pareja que metieron en cana por (tener sexo en) el avión! Querría figurar más el que los llevó presos.—Vila que es un hombre atractivo, poderoso. ¿Sos celosa?—No más. Lo he sido al principio. La diferencia de ser celosa o desconfiada es abismal. Creo que los celos tenían que ver con mi inseguridad: estaba más vulnerable. No lo recomiendo: no revisen, no vean nada; es un estrés, gastás tiempo. Igual, ahora que tenemos Face ID a veces me tiento, pero no para chusmear. Le hablo al buscador y veo cosas. ¿Viste que escucha el celular? “Viaje a Madrid, julio”, le digo. Pero no reviso.—¿Y él con vos?—No, no. Mucha confianza: no es de un día para el otro. Hablamos un montón. Pero no pasa: hoy nadie se animaría a encararlo a él, ni a encararme a mí. No hay manera, no da, no hay lugar. No recuerdo la última vez que me encararon.Pamela David y Daniel Vila, en su casamiento.—¿Te cansa que te digan que sos “La Dueña”? Quizás estés cansada de que te lo pregunten.—No me tienen miedo porque todos nos conocemos. Soy la esposa, llevamos 17 años juntos, diez de casados. Ya está, ¿qué van a decir? No soy la misma de antes porque ninguna de las personas son las mismas de antes. Mis compañeros del canal, que son los que me importan, la gente de Paparazzi, productores, periodistas: nos conocemos todos, sabemos quién es quién. Si hay una expectativa del otro lado no puedo hacer nada.—Las vueltas de la vida te terminan vinculando: Yanina Latorre se ha peleado con vos.—La voy a escrachar a Yanina. Juro que no hay mala onda. Nunca hubo. Cada uno la vive a su manera y tiene su mirada. No sé qué le pasa a ella; a mí, nada. Más ahora, que hay un ida y vuelta de la mañana a la tarde, pero es tele. Podría tomarme un vino y charlar con Yanina: seguro tendré más cosas en común que diferencias.—En cuanto a la polémica que se generó en torno a lo que pasó con Karina Mazzocco y Mariana Fabbiani: ¿tomaste partido por alguna? ¿Cómo lo viviste?—Creo que lo desmintieron, que no fue animosidad de Mariana. Lo que me pasa es que a Karina la adoro porque la admiro como conductora y la conozco como persona. Entonces, me dolió mucho. No es tomar postura: las formas en cómo te enterás son importantes. Y ahí si me pongo en que no está en nuestro ADN y no son las formas. —¿Te comunicaste con Karina?—Sí. Siempre tengo contacto con ella porque es una persona generosa, que está en los momentos de la vida. Tenemos una relación. No somos amigas, pero mi mensaje para ella fue: “No tengo palabras”. Me quedé helada. Cualquiera diría: “¿Cómo no vas a saber?”. Nadie sabía. —En cuanto a Jorge Rial, que tantos años fue parte de América, ¿sentís que lo que hizo con tu marido es de desagradecido?—No voy a hablar porque son temas de hombres grandes: que se arreglen entre ellos, no es mi problema. Para mí Jorge Rial es un gran conductor y hasta cuando me ha pegado, dije: ” Y sí… pero es un gran conductor”. Una cosa no quita la otra. Pero no tengo otra devolución.—¿Y si tenés que elegir entre Rial y Ventura?—Desde siempre lo elegí a Ventura. A él lo quiero: esa es la diferencia. Lo quiero y lo siento parte de mi familia. Más allá de Paparazzi. Luis tiene códigos y no son muchos los que lo tienen en la tele.—¿Y Ángel de Brito? No le das lugar a que cuente chimentos tuyos.—No es que no le doy lugar, sino que no tiene mucho para contar (sobre mí). Él fue panelista del primer Desayuno Americano. Es un gran conductor, se ganó el respeto. Es increíble como creció. Para mí, obviamente, es una carrera de muchos años, pero América le dio su lugar. Es un número uno indiscutido hoy.—Entre los conductores asociados a la imagen de América, durante mucho tiempo estuvo Alejandro Fantino. ¿Sentís que es un error haberse alejado de la televisión y pegarse a la política y a Javier Milei?—No consumo, no sé qué decirte. Está bárbaro donde está. Y si cada uno hace lo que le gusta, eso no tiene precio. La última vez que lo vi en uno de sus cumpleaños, creo que antes de que Milei sea presidente, él ya tenía claro que se venía el streaming. Después hizo un programa en El Nueve. Pero él está haciendo lo que quiere. —En el caso de Marcelo Tinelli, ¿cómo definirías su paso por América?—Es un gran conductor, un gran showman. Tiene que divertirse más. Para mí Marcelo es de tele, no de streaming. Queremos verlo en la tele. —-En cuanto a lo personal, ¿qué musicás?—María Becerra. Mi hija dice que es cringe, pero yo la escucho y subo el volumen. No me importa lo que ella diga.—¿Mirás algo de lo nuevo de streaming?—No. Los recortes (de redes). No tengo el hábito: todavía veo tele, y le sumo las redes. Me gusta interactuar de esa manera.Pamela David.—¿Dejás la tecnología en algún momento?—No. Siempre estoy conectada aunque no está tan bueno. ¡Hasta cuando hago meditación! Lo hago con el celular. Medito todos los días desde hace bastante. Me gusta que sea guiada.—En lo que se refiere a tus looks, sos camalónica. —El (pelo) cortito lo extraño: es cómodo. Pasa que cuando te crece es una fiaca, me gusta. —En lo estético, ¿el paso del tiempo te ocupa o te preocupa?—Tengo mis días. A veces sí, y otras no tanto. Me entrego a Fernando Felice: lo que es la cara, algún bótox, que me pinche. Y en algún momento diré “hasta acá llegamos”, porque también siento que podés ayudar, meterte aparatología, hidrataciones, hay un montón de cosas para hacerte. Ya con 47, no es que estoy vieja, pero te cambia la cara, el cuerpo. La balanza importa, pero no es todo: me gusta la sobremesa, un vinito. No lo cambio.—¿Para vos quién es hoy el soltero más codiciado?—¿Entre quién? Vos tenés esas charlas: con mis amigas hablo de otras cosas, de a dónde podemos viajar, qué fecha, qué fin de semana. Hoy mis conversaciones pasan por otro lado y hacerse la agenda. Es otro debate.—Sos de meter escapadas con amigas.—Sí. Vivir experiencias, ir al teatro, compartir momentos. Me gusta descansar y estar fresca a la mañana. Pero mis debates pasan por otro lado.—¿Te interesa la política?—No me metería formalmente. Hacemos política desde otro lugar: desde el micrófono, sobre todo en un magazine. Aunque hoy la farándula está todo mezclado. Retiro lo dicho: hasta Milei hizo teatro.—¿Y cómo ves a Javier Milei?—Lo que me atraviesa es mi historia: sé lo que es que cuesten las cosas. Hoy tengo una tranquilidad económica, pero no puedo creer que haya tanta gente invisibilizada, que nadie la tenga en cuenta. No voy a hablar de Milei, sino de los que de alguna manera le llenan la cabeza como para tomar decisiones un poco crueles. Porque la gran mayoría es pobre. La política es hermosa, está hecha para el otro, para poder hacer. Es buenísima, pero tiene mala prensa si se hacen cosas mal. Antes venían todos los políticos (a la televisión). Con este Gobierno no te vienen, no les importa. Marcaron el famoso desprecio al periodismo. Silvina Luna y Pamelad David.—Por último, a la luz de lo que pasó con Silvina Luna. Las dos fueron contemporáneas, tapa de revistas, compartieron trabajo. ¿Te arrepentís de alguna pelea? ¿Te llamaron para la serie?—No me llamaron para la serie, pero las peleas fueron pavas. Mi última conversación con Silvina fue invitarla al programa: leí su libro antes de que ella muriera. No me voy a quedar con los que se quedan de una pelea de vedettes. Ni loca. Yo me corrí de la revista, no de Silvina: de todo. De Eliana Guercio, deXimena Capristo. Me fui porque no me sentía cómoda. De Silvina, lamento no haberla conocido más. Rodrigo Fernández Prieto es una expareja mía, eran muy amigos, la quería muchísimo, y me decía siempre: “Si vos la hubieses conocido más, te puedo asegurar de que no sabés lo que era Silvina”. Y desde su libro empiezo a entender… Y probablemente sí, me perdí de conocer a Silvina profundamente…Pamela David.Mirá TambiénPepe Ochoa descubre su pasado, revela datos desconocidos de su vida privada y confiesa sus ganas de ser papá: “Quiero formar una familia”The post Pamela David, íntima: la charla que tendría con Yanina Latorre, el mensaje que le mandó a Karina Mazzocco y un sentido mea culpa sobre Silvina Luna appeared first on Revista Paparazzi. Navegación de entradasSan Cristóbal de Magallanes, el pastor valiente que perdonó a sus verdugos durante la persecución mexicana