
Nueva Jersey estudia prohibir la venta de algunos chicles y otros productos de consumo si sus fabricantes mantienen microplásticos añadidos intencionalmente en las fórmulas.
La medida no sería inmediata: el proyecto A5452 prevé obligaciones escalonadas de información y etiquetado antes de que entre en vigor la restricción comercial, en caso de que la Legislatura estatal lo apruebe y la gobernadora Mikie Sherrill lo promulgue.
La iniciativa, denominada Ley de Protección contra los Microplásticos, fue presentada en septiembre de 2026 por las asambleístas demócratas Shama Haider, del condado de Bergen, y Margie Donlon, del condado de Monmouth.
Fue enviada al Comité de Medio Ambiente y Residuos Sólidos de la Asamblea, mientras que su proyecto paralelo en el Senado fue derivado al Comité de Medio Ambiente y Energía. El registro legislativo identifica la propuesta como A5452 y aún no registra su aprobación.
La restricción alcanzaría a productos con microplásticos agregados de forma deliberada
La norma no prohíbe todos los artículos que presenten rastros de plástico. Se centra en los microplásticos añadidos intencionalmente y en productos capaces de generar partículas secundarias de polímeros sintéticos.
El texto contempla bienes de limpieza, cosméticos, vajilla y utensilios plásticos para alimentos, además de productos potencialmente ingeribles.
En esta última categoría figuran los chicles, las bolsas de té, el café molido, el talco y los alimentos para mascotas.
Por tanto, la propuesta no supondría una prohibición general de la goma de mascar: afectaría a las presentaciones que, tras el período de adaptación previsto, conservaran componentes alcanzados por la ley.
El proyecto establece una excepción para las cantidades técnicamente inevitables que provengan de la fabricación, el almacenamiento, el empaque o impurezas de los ingredientes.
Esa distinción excluye los rastros accidentales y busca diferenciar los plásticos incorporados de forma deliberada de la contaminación derivada de la cadena de producción o distribución.
Las compañías tendrían hasta tres años antes de que rija la prohibición de venta
El calendario propuesto tiene tres etapas. Un año después de la entrada en vigor, los fabricantes de los productos incluidos deberían informar en la etiqueta exterior la presencia de microplásticos agregados o la posibilidad de que el artículo genere microplásticos secundarios.
A los dos años, las etiquetas deberían exhibir en inglés y español el aviso “Este producto contiene microplásticos”, con un formato visible y legible. La exigencia también alcanzaría las publicaciones de venta en línea.
El texto también impediría que un fabricante publicite como libre de microplásticos un producto que los haya incorporado durante su elaboración.
Desde el tercer año, quedaría prohibido vender, ofrecer a la venta o distribuir en Nueva Jersey los productos de limpieza, cosméticos y artículos potencialmente ingeribles que mantengan microplásticos añadidos intencionalmente o que puedan liberar partículas plásticas secundarias.
La explicación de la medida publicada por NJ.com indica que cada día de incumplimiento constituiría una infracción separada, con multas de entre USD 1.000 y USD 25.000.
El proyecto asignaría USD 3 millones para su aplicación: USD 2,5 millones irían al Departamento de Protección Ambiental de Nueva Jersey para un programa de reducción en origen, investigación, monitoreo y pruebas en aire, agua y suelo; los USD 500.000 restantes financiarían las tareas de control del Departamento de Derecho y Seguridad Pública. Las autoridades podrían auditar productos para verificar que cumplan las reglas.
El chicle entró en el debate por un estudio preliminar sobre partículas liberadas al masticar
La inclusión de la goma de mascar responde, en parte, a una investigación de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) presentada en 2025.
El equipo examinó diez marcas comerciales, cinco sintéticas y cinco elaboradas con ingredientes de origen vegetal, y detectó liberación de partículas en ambos grupos.
El trabajo calculó un promedio de unas 100 partículas por cada gramo de chicle, aunque una de las muestras alcanzó 637. Además, el 94 % de las partículas medidas se liberó durante los primeros ocho minutos de masticación.
Los autores estimaron que una persona que consume entre 160 y 180 unidades al año podría ingerir alrededor de 30.000 partículas.
Sanjay Mohanty, profesor de ingeniería ambiental de la UCLA y coautor de la investigación, advirtió a NJ.com que todavía no es posible establecer de dónde proceden todas las partículas halladas, ya sea de la base del producto, sus ingredientes o su empaque.
El estudio fue presentado en una reunión de la Sociedad Química Estadounidense y sus resultados deben interpretarse como datos preliminares, no como una prueba de daño clínico.
La presencia de microplásticos no demuestra por sí sola un perjuicio para la salud
Los microplásticos se han detectado en alimentos, bebidas, agua, aire, envases y muestras del cuerpo humano. Sin embargo, la investigación disponible no ha fijado un umbral de exposición que pueda considerarse riesgoso ni demostró efectos concretos en personas derivados de consumir chicle.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) sostiene que la información científica disponible no demuestra que los niveles de microplásticos detectados en alimentos y bebidas supongan un riesgo comprobado para la salud humana.
Haider señaló a CBS New York que la propuesta responde a la preocupación por los posibles efectos de la exposición y busca impulsar alternativas más seguras.
La Asociación Dental de Nueva Jersey, por su parte, cuestionó que una futura restricción pueda alcanzar chicles sin azúcar, que la Asociación Dental Estadounidense recomienda masticar durante 20 minutos después de comer para favorecer la salud bucal.
Su director de Defensa y Asuntos de Salud, Orville Morales, dijo a NJ.com que los estudios documentan exposición, pero no perjuicios demostrados, y planteó que deberían evaluarse formulaciones alternativas antes de retirar productos del mercado.
La iniciativa sigue en etapa de comité. Para convertirse en ley, deberá ser aprobada por la Asamblea y el Senado de Nueva Jersey y, después, recibir la firma o el veto de la gobernadora Mikie Sherrill.
Hasta que eso ocurra, no existe ninguna prohibición vigente sobre la venta de chicles ni de los demás productos mencionados.














