Mariano Pensotti: prepara tres obras por día, va del Teatro Colón a una obra con Adrián Suar y un texto suyo llega a Netflix de la mano de Alex de la Iglesia I
Mariano Pensotti: prepara tres obras por día, va del Teatro Colón a una obra con Adrián Suar y un texto suyo llega a Netflix de la mano de Alex de la Iglesia I

La casa del director y dramaturgo Mariano Pensotti queda en una esquina de Parque Saavedra. La puerta de ingreso está en ochava. Del lado derecho hay un cartelito con el nombre de la calle y su numeración. Del lado izquierdo hay otro cartel gemelo con el nombre de la otra calle y otra numeración. La duplicación y el juego de espejos son elementos constitutivos de este talentoso dramaturgo que suele llevar a escena esos mundos cargados de capas en medio de grandes escenografías vivas de un desbocado hiperrealismo teatral.

Su casa con las dos direcciones para una misma puerta sirve como botón de muestra de su 2026. Aunque, claro, llevado al límite. Estos meses Pensotti se reparte entre cinco propuestas muy disímiles entre sí en las que conviven cantantes de ópera, el cineasta Alex de la Iglesia, compositores como Diego Vainer y Oscar Strasnoy, la escritora Ariana Harwicz y el trabajo de la escenógrafa y artista visual Mariana Tirantte. Y sobre distintos escenarios se reparten actores de la talla de Adrián Suar, Lorena Vega, Diego Velázquez, Susana Pampín, Fernán Mirás, Alejandra Flechner, Patricio Aramburu y Carla Peterson, entre una lista mucho más extensa. Su paleta es tan amplia que abarca también a un actor sirio que no habla español, pero toma mate como lo hacen la mayoría de los habitantes de ese país de Medio Oriente.

Toda esta verdadera maquinaria pensottiana plagada de nombres inquietantes ya despliega sus formas, y lo seguirá haciendo a lo largo de estos meses, en la sala principal del Teatro Colón, en una sala alternativa de La Paternal, en un teatro clave del circuito comercial y en el Teatro Alvear. Y hay, como en sus obras dramáticas, inevitables derivaciones: un libro y una película de Netflix.

De su presente agotador se ríe. Lo de la puerta de su casa con doble numeración entiende que es un reflejo de su realidad. Alrededor de la mesa del living se le recuerda que tres años atrás, en otro encuentro con LA NACION previo al estreno de Los años, confesaba que era persona muy planificada. Lo escucha y se ríe. “¡Pareciera que la planificación falló…! Me acostumbré a vivir en el caos, cada vez estoy más argentino. Pero mi realidad actual con varias cosas a la vez no fue algo organizado. La obra, que presentaremos en junio en el Alvear, la deberíamos haber estrenado en Buenos Aires hace dos años y se fue postergando. Dementia, la ópera con texto de Harwicz y música de Stranoy, se iba a presentar hace casi tres temporadas, durante la gestión de Jorge Telerman como director del Colón. Y cuando ambos montajes se confirmaron apareció Sottovoce, la obra de teatro que escribí y dirijo que me propuso hacer Suar y que se estrenará 10 días antes que lo del Colón”, reflexiona sobre su realidad quien a los 20 años se fue a vivir solo, vendía revistas sobre VIH o linternas en los colectivos y el teatro ni estaba en su horizonte.

Pablo Seijo, Susana Pampín, Alejandra Flechner y Horacio Acosta en La obra, la que estrenaron hace unos años, luego de Los años, en Europa que se presentará en el Teatro Alvear

El cotidiano de Pensotti comienza a las 9 de la mañana en El Nacional, en donde ensaya la obra que le propuso Suar. Pasado el mediodía tiene un break. Muchas veces desde algún lugar del centro porteño lo aprovecha para pasar letra de La obra con los actores. Lo hace por zoom por una sencilla razón: Rami Fadel Khalaf, el actor sirio que forma parte del elenco, vive en Alemania y recién llegará más cerca del estreno.

Su vínculo con Adrián Suar

A este creador clave del circuito independiente le sonó el teléfono y Adrián Suar estaba del otro lado. Hace dos temporadas, el productor, actor y director le propuso escribir Felicidades, aquel tanque que protagonizaron Benjamín Vicuña, Griselda Siciliani, Adrián Suar, Jorgelina Aruzzi y Peto Menahem.

Mariano Pensotti junto a Benjamín Vicuña, Peto Menahem, Adrián Suar, Jorgelina Aruzzi y Griselda Siciliani, el  elenco de Felicidades que llegará a Netflix

Ese vínculo creativo prosperó. Por eso mismo el día de Pensotti empieza con los ensayos de Sottovoce. La trama gira alrededor de dos primos y socios que están a punto de vender la empresa textil heredada. Todo pinta para brindis, pero no. Empiezan a discutir sobre cómo dividir el dinero y, de golpe, todo se embarra. Sumando a eso, sus parejas agregan rispideces. Lo que durante años se dijo sotto voce estalla.

La obra la protagonizarán Adrián Suar, Lorena Vega, Carla Peterson y Fernán Mirás. “Adrián fue muy generoso. Para Felicidades tenía una idea definida de la trama y ya sabía que iba hacerla con Griselda (Siciliani), que a mi me parece una actriz realmente superlativa con quien nunca había trabajado. La oferta era muy tentadora y todo el proceso creativo fue muy agradable. En perspectiva es interesante mi vínculo con Adrián porque venimos de mundos por momentos opuestos en lo que refiere a estéticas como forma de producción; sin embargo, encontramos un punto de entendimiento muy fácil”, confiesa.

Sottovoce, de Mariano Pensotti

“Como productor, Suar podría agarrar cualquier obra preexistente estrenada en Broadway y convertirla en un éxito. Sin embargo, apuesta a arrancar totalmente de cero con el riesgo que eso implica. Se juega. Y no sé cómo hace porque Adrián siempre está en mil cosas, pero es un actor que llega al primer ensayo con toda la letra aprendida. Increíble. Como sucedió con Felicidades, trabajaré junto a Mariana Tirantte, una creadora que piensa a las escenografías como algo vivo y no simplemente un decorado”, señala.

Si en los textos de Pensotti siempre se abren nuevas capas y algunas llegan a la pantalla grande (caso El público), con Felicidades sucedió algo similar. En este caso, el texto dramático pasó a ser una película de Netflix que dirigió Alex de la Iglesia, un cineasta que marcó la adolescencia de este señor de días ajetreados. Fue el director de La comunidad o de Crimen ferpecto quien hizo, primero, la adaptación de la obra y el guion lo terminaron trabajando juntos para una película en la que la dupla Siciliani/Suar estará acompañada por Benjamín Vicuña, Violeta Urtizberea, Mike Amigorena, Martín Garabal, Mónica Raiola y Diego Capusotto.

Felicidades, película de Alex de la Iglesia. Crédito: Netflix

Sottovoce se estrenará a finales de mayo, en el teatro El Nacional. Para la película de Alex de la Iglesia habrá que esperar: todo indica que llegará a fin de año.

Mientras una sombra acecha

Cuando sale de ensayar con ese dream team de actores es cuando tiene una pausa, la que suele aprovechar para conectarse vía Zoom con el equipo de La obra. En este caso su alianza no es con un productor y gestor clave de la pantalla chica y del teatro como es Suar, sino con la escenógrafa Mariana Tirantte, el músico Diego Vainer y la productora Florencia Wasser, quienes formaron el Grupo Marea. Eso fue hace 21 años, cuando presentaron en el Pasaje Rivarola, tan usado por Netflix, una impecable performance site specif que llamaron La marea, que terminó presentándose en calles de Bélgica, Escocia, Alemania, Letonia, Canadá, Japón, España, Dinamarca e Inglaterra. Desde ese momento no pararon y le siguieron títulos como Cineastas o El pasado es un animal grotesco.

En junio, Pensotti y el Grupo Marea presentarán La obra, un ambicioso proyecto que estrenaron en Europa

Luego de una seguidilla de obras estrenadas en escenarios europeos, en junio debutará localmente La obra, aquella que protagonizan Alejandra Flechner, Susana Pampín, Diego Velázquez, Horacio Roca, Pablo Seijo y el actor sirio Rami Fadel Khalaf. La pieza rastrea las huellas de la violencia del pasado en el presente a través de un complejo juego de realidades superpuestas.

Después de haberla presentado en Viena, París, Milán y Berlín, todo indicaría que tras pasar por la sala que depende del Complejo Teatral el año próximo se presentaría en el Lincoln Center de Nueva York. Pero hay o habría un “temita”: al actor sirio no le darían la visa. “Por una ley actual, más allá de tu nacionalidad, lo que importa para Estados Unidos es dónde naciste. Y como Rami Fadel Khalaf nació en Siria estamos en problemas. Hay unos abogados tratando de ver cómo se resuelve todo. ¡Pensar que uno imagina que hacer teatro es juntarse con amigos y listo!”, se ríe Mariano Pensotti en una de las pocas mañanas tranquilas que tiene en estos tiempos.

Mientras ensaya para el Colón, el Alvear y el Teatro Nacional Pensotti y el Grupo Marea están presentando Una sombra voraz, con Patricio Aramburu y Diego Velázquez

El trabajo anterior del Grupo Marea fue, es, Una sombra voraz, “un fascinante juego de dobles y la escalada de una montaña tan real como simbólica”, como aseguró el título de la critica de LA NACION. La protagonizan Diego Velázquez y Patricio Aramburo. Están haciendo funciones en la sala Santos 4040. Para Pensotti ese montaje fue su vuelta al circuito alternativo porteño luego de años de trabajar en grandes escenarios tanto locales como del exterior.

El estreno internacional de Una sombra voraz fue en el Festival de Aviñón, Francia, con actores franceses. El local, en agosto del año pasado. Nació en medio de un panorama de incertidumbre para el grupo en momentos en los que ni la ópera en el Colón ni la obra del CTBA estaban confirmadas. Fue en medio de un contexto cada vez más complejo, de achiques permanentes. “Frente al avance de la derecha con sus recortes de presupuestos en los festivales y en la cultura en general estrenar acá Una sombra voraz fue nuestro refugio”, comenta.

Los textos de esa pieza como el de La obra acaban de ser publicados por la editorial Paripé Books. “Conozco a muy poca gente con una mirada sobre el mundo tan sorprendente y tan conmovedora como la de Mariano -escribe Juan Minujín en la contratapa de la publicación-. Su Grupo Marea es un ejemplo de colaboración creativa sostenida a lo largo de 20 años: junto a ellos ha construido algunos de los espectáculos más deslumbrantes de nuestra escena”.

En perspectiva, ambos textos conforman una especie de díptico. Una sombra voraz termina con los dos personajes en un bar de pueblo de montaña lejano rodeados de españoles borrachos con los que arman un karaoke hasta que las voces se vuelven una. La obra culmina en un bar de Varsovia en donde hay un show de flamenco a cargo de brasileños que se hacen pasar por andaluces. El final llega con todos cantando una canción que habla sobre la alegría de estar juntos (o eso creen).

Mariana Tirantte y Mariano Pensotti

Durante la charla, el creador marca la diferencia entre un trabajo encarado por su grupo de una oferta de Adrián Suar o del Teatro Colón. Pero también repara en cómo un proceso deja su huella en el otro. “Notamos que todos los desvíos creativos que tomamos por fuera de los que hacemos como grupo nos terminan enriqueciendo. Cuando hicimos La marea fue la primera vez que escribí sin apelar a diálogos, algo que adaptamos para El pasado es un animal grotesco en el formato de una obra de sala. Cuando hicimos instalaciones, algo de eso se incorporó a las obras de teatro. Cuando filmamos La película nos habilitó a incorporar cuestiones audiovisuales a nuestras obras. Con Mariana Tirantte ya montamos dos óperas en Europa y eso implicó que en las últimas obras del grupo lo musical tuviera mayor presencia”, analiza este exquisito manipulador de lenguajes escénicos.

Los nervios de llegar al Teatro Colón

La casi demencial jornada de Mariano Pensotti culmina en el Teatro Colón a esos de las 23. Su encuentro en su casa con LA NACION fue horas antes de su primer ensayo para el postergado estreno de Dementia, la ópera en tres cuadros y un epílogo con música de Oscar Strasnoy y libreto de Ariana Harwicz. “Para mí todo esto es un tanto extraño, porque es la primera vez que dirijo algo escrito por un contemporáneo que no soy yo. Eso es tan raro como liberador. Por otro lado, la historia de Dementia es muy cercana a lo que me gusta”, asegura quien se asombró por las similitudes con ciertos obsesiones de su pluma.

Uno de los planos que la escenógrafa Mariana Tirantte tiene pensando para Dementia que, en línea con otras de sus creaciones que encara junto a Pensotti, tiene su lado B

Es la historia de una pareja joven compuesta por una escritora y un traductor. Están en una beca en el sur de Francia. Ella tiene que escribir su segunda novela pero está trabada. En el lugar trabaja una mucama con quien entablan una especie de triángulo amoroso hasta que ella desaparece abriendo varias incógnitas. De pronto, reciben la visita de dos personajes que se van dando cuenta de que son ellos mismos en el futuro. Y llegan, luego, otros dos personajes más que son también ellos dos, pero aún más grandes. “Así contado es un texto muy mío, ¡pero se le ocurrió a ella!“, cuenta Pensotti quien, cuando lo llamaron del Colón, acababa de leer ”Matate amor”, de Harwicz, lo cual hizo que aceptara de inmediato.

Su régie anterior había sido Madame Butterfly, en Francia, durante 2021. “Ahí si tuvimos que darle toda una vuelta para poder apropiarnos de ese material, esto es todo lo contrario. Ahora no tengo ni idea de cómo será trabajar en medio de la estructura del Colón”, cuenta.

Su trabajo anterior y debut en todo ese mundillo había sido Beatrix Cenci, de Alberto Ginastera. Ahora, horas antes del primer ensayo, se lo nota un tanto nervioso, con la sensación de un primer día de clase en el colegio, como cuenta él mismo. Eso le pasa siempre. Claro que es distinto transitar esa situación entre amigos a imaginarse a cargo de una reunión con seis cantantes, dos actores (Milva Leonardi y Pablo Seijo), diez figurantes y más.

Beatrix Cenci, la primera ópera que montó Pensotti

“Ante el escenario de una primera reunión siempre tengo muy en claro qué hacer. Claro que puede que no funcione hasta que sean los mismos actores quienes me terminan rescatando. De todos modos, yo necesito partir con algo planificado, por eso vengo trabajando hace meses en Dementia”, confiesa sobre este montaje a cargo de un compositor, una libretista y un puestita, todos argentinos y que están vivitos y coleando. “Esta ópera tiene más la lógica del CETC, sin embargo irá a la sala grande del Colón”, agrega con cierto orgullo sobre este demencial y fascinante montaje que se estrenará a fin de mes.