Las mareas récord inundaron sectores de Newport Beach y Long Beach el lunes 26 de octubre, mientras el medidor de San Pedro, en el puerto de Los Ángeles, registró 2,44 metros (8,02 pies) sobre la referencia local, el valor más alto de su serie histórica.
El récord corresponde a esa estación, cuyas mediciones se remontan a 1923, y no a una medición única de toda la costa de California.
La crecida llevó agua a calles, comercios y zonas residenciales del sur de California. El fenómeno reunió una marea astronómica muy alta, el calentamiento anómalo del Pacífico y los efectos de El Niño, que elevaron el nivel de base del mar.
El martes podían registrarse valores similares o superiores, con riesgo de nuevas inundaciones en comunidades bajas de los condados de Los Ángeles y Orange.
San Pedro superó la marca de 2005 y Newport Beach alcanzó 2,53 metros
El nivel registrado en San Pedro superó los 2,42 metros (7,93 pies) medidos el 10 de enero de 2005, durante otro episodio de El Niño. La referencia utilizada equivale al promedio diario de las bajamares observado entre 1983 y 2001.
En Newport Beach, la pleamar alcanzó 2,53 metros (8,3 pies) el lunes, según autoridades locales. El agua salió del puerto de Newport e ingresó en calles de la península de Balboa; algunos comercios de Balboa Fun Zone quedaron anegados. También se inundó un tramo de la Pacific Coast Highway en Sunset Beach.
En Long Beach, residentes informaron ingreso de agua en Bayshore Beach, Naples y la península. Nancy Pinckert, vecina de Naples, documentó filtraciones bajo un muro de contención hacia un paseo peatonal.
“Los muros de contención de Naples están sometidos a una presión profunda durante estas mareas altas”, afirmó al diario Los Angeles Times.
La situación se concentró en la pleamar, pero el riesgo dependía de la coincidencia con oleaje o tormentas. Las proyecciones contemplaban mareas altas en torno de Acción de Gracias, Navidad y el feriado de Martin Luther King Jr.; si coincidían con un temporal, podían volver a producirse anegamientos costeros.
El agua cálida añadió 0,43 metros a la marea prevista por los astros
En San Pedro, el nivel del lunes quedó 0,43 metros (1,42 pies) por encima de lo previsto solo por la posición de la Luna, la Tierra y el Sol.
David Gomberg, meteorólogo de la oficina del Servicio Meteorológico Nacional en Oxnard, atribuyó la diferencia a la expansión térmica del océano, el aporte de una onda Kelvin y una marea astronómica ya elevada.
El agua se expande cuando aumenta su temperatura. Daniel Swain, científico climático de UC Agriculture and Natural Resources, indicó que las aguas frente a California registraban temperaturas récord para esa época del año, desde las islas Farallón hasta Baja California.
En ese contexto, la temperatura superficial en el muelle de Scripps, en La Jolla, llegó a 23,2 ℃ (73,8 ℉), frente a una media de 18,2 ℃ (64,7 ℉) para la fecha.
Reinhard Flick, investigador de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, explicó que el calentamiento se extendía por el Pacífico oriental y que El Niño reforzaba una anomalía que ya se había mantenido durante el año.
Además de elevar el mar, esas temperaturas pueden alterar el ecosistema y afectar a aves, plancton y especies marinas.
Según Los Angeles Times, amplias áreas frente a la costa californiana presentaban anomalías de entre 2,8 ℃ y 5 ℃ (5 ℉ y 9 ℉) respecto de los valores habituales.
Frente a la costa de California, el nivel medio del mar ha aumentado entre 15 y 20 centímetros (6 y 8 pulgadas) durante el último siglo, una elevación que agrava los efectos de mareas, oleaje y tormentas.
Una onda Kelvin y los ciclos lunares elevaron el riesgo de inundación
Las ondas Kelvin transportan agua cálida desde el Pacífico ecuatorial a lo largo de las costas americanas. No son olas visibles ni aptas para el surf; se desplazan bajo la superficie a unos 9,7 kilómetros por hora (seis millas por hora). Una de ellas llegó a California a comienzos de octubre y elevó el nivel costero.
Su efecto coincidió con el oleaje asociado a la tormenta tropical Rachel, que ya había provocado inundaciones en viviendas de la península de Long Beach y en calles de Newport Beach a principios de mes.
Los remanentes del huracán Marie también habían anegado casas en Long Beach y Dana Point durante el fin de semana del Día del Trabajo.
A esto se sumaban dos ciclos orbitales de la Luna: el nodo lunar, de 18,6 años, y el perigeo, de 4,4 años. Flick señaló que esas variaciones modifican la fuerza de las mareas y colocan a la costa californiana cerca de algunos de sus máximos de décadas.
Mark Merrifield, director del Centro de Impactos y Adaptación al Cambio Climático de la Universidad de California en San Diego, había advertido que la evolución de El Niño podía producir los niveles del mar más altos asociados a este evento en la costa del estado.
La combinación de ese patrón, el calentamiento del océano y las próximas pleamares mantenía la vigilancia sobre Newport Beach, Long Beach y otras comunidades costeras.














