El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió este lunes en Washington al nuevo canciller de Venezuela, Oliver Blanco, en la primera reunión de alto nivel entre ambos países desde la captura de Nicolás Maduro. La cita se produjo tras la reanudación de las relaciones diplomáticas y en medio del proceso de transición política impulsado por la administración de Donald Trump y el interinato de Delcy Rodríguez.
El encuentro tuvo lugar en la sede del Departamento de Estado, donde ambos funcionarios posaron ante las cámaras junto a las banderas de sus respectivos países. Rubio y Blanco mantuvieron una expresión seria durante la breve presentación pública y no protagonizaron el habitual saludo de manos. Tampoco respondieron las preguntas de los periodistas ni ofrecieron declaraciones sobre los asuntos abordados durante la conversación.
La reunión se concretó apenas cuatro días después de que Rodríguez designara a Blanco al frente de la Cancillería, en reemplazo de Félix Plasencia. El cambio de autoridades diplomáticas coincidió con una serie de movimientos políticos relacionados con el proceso que Washington impulsa para reorganizar las instituciones venezolanas y establecer las condiciones para una nueva etapa electoral.
Antes de viajar a Estados Unidos, el nuevo canciller había expresado su disposición a profundizar los contactos bilaterales. El viernes mantuvo una reunión en Caracas con John Barrett, encargado de negocios de la embajada estadounidense, durante la cual ratificó la voluntad de su gobierno de mantener abiertos los canales de comunicación.
“Reafirmamos nuestro compromiso de seguir fortaleciendo, bajo el liderazgo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el diálogo y la cooperación bilateral en beneficio de nuestros países”, escribió Blanco después de ese encuentro en su cuenta de X.
Barrett, por su parte, felicitó al funcionario por su llegada al Ministerio de Relaciones Exteriores y destacó el trabajo conjunto entre Washington y Caracas para implementar el programa de tres etapas promovido por Trump.
Al asumir sus nuevas responsabilidades, Blanco prometió una política exterior orientada a conseguir acuerdos y ampliar las oportunidades económicas. También defendió una diplomacia basada en el intercambio con distintos sectores y aseguró que buscaría obtener “resultados concretos” mediante el diálogo.
La reunión entre Rubio y Blanco se desarrolló después de que Delcy Rodríguez anunciara el jueves pasado que Venezuela celebrará todas las elecciones previstas en su Constitución, aunque no estableció un calendario ni especificó cuándo se realizarán los comicios presidenciales.
Oliver Blanco llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores después de desempeñarse como viceministro para Europa y Norteamérica, cargo que ocupaba desde febrero. Su designación desplazó a Plasencia hacia la Dirección de Asuntos Internacionales de la Presidencia, desde donde gestionará la recuperación de las reservas de oro venezolanas depositadas en el Reino Unido.
Delcy Rodríguez explicó que el ex canciller deberá concentrarse en las gestiones ante las autoridades británicas para recuperar los activos bloqueados en el Banco de Inglaterra. Las reservas, cuyo valor se estima en unos 2.000 millones de dólares, permanecen inmovilizadas desde hace años en medio de las disputas internacionales sobre quién tiene autoridad para disponer de los recursos venezolanos.
“Le dije que su primera tarea era instalarse en el Reino Unido hasta que recuperemos el oro que es de los venezolanos”, afirmó la jefa del chavismo al anunciar el nuevo destino de Plasencia.
La reorganización también incluyó otros movimientos dentro del servicio exterior. Marynna Saatdjian asumió el viceministerio para Europa y Norteamérica, mientras que Saúl Ameliach quedó al frente del área de Comercio Internacional.
Reorganización internacional
La administración Trump respalda un proceso de renovación de organismos fundamentales del Estado venezolano, entre ellos el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral. La reorganización institucional forma parte del esquema de transición que Washington pretende impulsar durante los próximos meses.
La hoja de ruta contempla que Rodríguez declare vacante la Presidencia en 2027 y que, a partir de esa decisión, se abra un período de seis meses para convocar elecciones.
La reanudación de las relaciones diplomáticas también se desarrolla en paralelo con los contactos económicos. Washington cerró un acuerdo petrolero con las autoridades venezolanas.










