
La Major League Soccer (MLS), el NuStadium, la Messi Cup y la placidez del exclusivo barrio privado Bay Colony, en Fort Lauderdale, se constituyen por estos días en el refugio de Lionel Messi. El rosarino, la estrella de Inter Miami, alivió la agenda después del Mundial 2026, donde la Argentina fue subcampeona de España. El desenlace de la etapa regular de la MLS es el objetivo que ahora lo mantiene enfocado: la franquicia es el campeón defensor y Messi es el líder de una alineación que sufrió alteraciones en el mando del vestuario y que, con Cristian Kily González, completa una trilogía de entrenadores en el calendario, con Javier Mascherano y Guillermo Hoyos como predecesores. El miércoles, el capitán ensayó una actuación de menor a mayor, sin el brillo que acostumbra, en el empate 2 a 2 con Cincinnati, por la 32a fecha del campeonato, en una semana en el que el fútbol del mundo tuvo su eje en el Balón de Oro, una gala que no contó con la presencia de Leo y que condecoró al goleador británico Harry Kane.
Con la igualdad, tres goles en los últimos 10 minutos, Inter Miami se mantiene en la pulseada por la segunda plaza en la Conferencia Este, en un mano a mano con New England Revolution, que será el próximo rival, el domingo, a las 21, en el Gillette Stadium, de Boston, donde se jugaron siete partidos de la última Copa del Mundo. Messi recién se encendió después de la media hora del primer tiempo, aunque el rostro enseñaba la frustración porque la pelota no pasaba por sus pies y las Garzas eran erráticas en la búsqueda del arco rival.
Un juego lento y previsible que se rompió en el segundo tiempo: del espectacular gol de Luis Suárez a las dos respuestas de Cincinnatti –Mboma Dem y Samuel Gidi- en apenas siete minutos, entre los 35 y 42 del complemento; el agónico tanto del juvenil brasileño Riquelme Fillipi equiparó el marcador. Con las emociones, el desarrollo tuvo una participación más activa de Messi, que alentó el cambio de actitud del equipo. No alcanzó para firmar la victoria, tampoco evidenció el peso que tuvo en las semifinales del año pasado ante el mismo rival, donde Inter Miami se despachó con un contundente 4-0: Leo abrió la cuenta y dio la asistencia en los tres restantes goles, que convirtieron Mateo Silvetti y Tadeo Allende, en dos oportunidades.
Inalcanzable, Nashville SC es el cuco del momento, el equipo que más puntos sumó, aunque los mata-mata no garantizan ser un imbatible. Desde 20 de noviembre al 18 de diciembre, la MLS desarrollará la Ronda Uno –al mejor de tres partidos, donde el mejor clasificado tendrá la ventaja de definir el último juego de local-, las semifinales de Conferencia –a partido único; con tiempo suplementario y penales para romper la paridad en caso de igualdad- y la final para el gran billete, donde el mejor clasificado será el anfitrión. Por esa razón en los dos juegos que marca el fixture, las Garzas cerrarán frente a Charlotte, en el NuStadium, resultan relevantes para el futuro.
La hoja de ruta de Leo ya no tiene los múltiples desafíos que siempre lo empujaron a ensayar esfuerzos, sacrificios, completar largos viajes y modificar el huso horario para ser parte de la selección. La Argentina jugará la última ventana de las fechas FIFA el 13 y 17 de noviembre, en la Bombonera y el estadio Mario Kempes, de Córdoba, frente a Uruguay y Costa Rica, respectivamente, y será la primera experiencia sin Messi, después de la despedida del 6 de octubre, en el Monumental, con Benín. El ciclo que comanda Lionel Scaloni iniciará una nueva aventura, una renovación que se desarrolla de modo progresivo, donde además del capitán ya se marcharon Ángel Di María y Nicolás Otamendi, mientras que otros referentes como Leandro Paredes y Rodrigo De Paul podrían tomar el mismo camino.
El resumen del empate de Inter Miami y Cincinnati
Tampoco viajó a Londres para el Balón de Oro, donde finalizó quinto en la votación que ganó Kane, mientras que en el premio BOAT (Best Of All Times), que entregaron en conjunto la revista France Football y la UEFA, Cristiano Ronaldo recibió el galardón por el Balón de Oro 2008, frente al que logró Messi en 2012. El elector en este caso fue el público, que con el pago de un euro emitió un voto y podía repetir las veces que quisiera, ejecutando un nuevo pago. Durante años, el portugués y Leo ensayaron una competencia estadística feroz que los elevó futbolísticamente -durante los años en que defendieron a Real Madrid y Barcelona- y ahora la carrera, en ligas diferentes, es por el registro de mil goles.
Messi disfrutó de los partidos de la Messi Cup, el torneo Sub 16, que se disputa en las instalaciones de Inter Miami. El miércoles siguió la victoria de River sobre Flamengo, que clasificó al campeón defensor a las semifinales; se tomó fotos con algunos juveniles. El lunes posó con una camiseta de Boca, con el N°10 y su nombre, junto a Blas Giunta, y también se hizo un espacio para observar a los juveniles de Newell’s, el tercer equipo argentino en la competencia.
La semana de Leo no terminó y el domingo tendrá, si los horarios lo permiten, una doble función: el partido con New England, que anoche ganó, y la final de la Messi Cup.





