
Las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre abrieron el mapa político de Estados Unidos, que llevaba una década encerrado en media docena de estados bisagra, y devolvieron a la disputa territorios conservadores. Kansas, Carolina del Sur, Texas, Ohio e Iowa, cinco estados que Donald Trump ganó con holgura en 2024, votaron por candidatos demócratas al Senado y, en varios casos, también por gobernadores de ese partido.
Texas concentra la mayor atención. El partido consiguió allí su primera victoria en una elección al Senado en 38 años, derrotó a Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato, y obtuvo la mayoría de la Cámara de Representantes estatal, donde los republicanos tenían 88 de los 150 escaños antes de la votación. Los demócratas no ganan Texas en una elección presidencial desde Jimmy Carter, en 1976. Solo California reparte más votos electorales.
El estratega republicano texano David Polyansky admitió que los resultados pueden llevar a los demócratas a disputar en serio los 40 votos electorales del estado. Según su cálculo, defender Texas costaría a su partido millones de USD y mucho personal. Joshua Huder, politólogo de la Universidad de Georgetown, señaló que, para conservar el voto del centro del país, los demócratas tendrían que defender causas como la ley agrícola, ajenas a la agenda de su militancia más activa.
Los estrategas demócratas reconocieron que el camino a la presidencia no cambiará de la noche a la mañana. La mayor parte del resultado respondió a la impopularidad de Trump y al descontento por el costo de la vida. Una encuesta de The New York Times y el Siena College, realizada entre el 21 de septiembre y el 1 de octubre a 2.946 votantes probables de cinco estados, ya mostraba a la aprobación de Trump entre 38% y 41%. Alan Abramowitz, politólogo de la Universidad de Emory, no espera que el giro persista: “Seguimos muy polarizados”, dijo.
Aun así, las victorias en estados conservadores y en antiguos estados bisagra como Iowa y Ohio permiten al partido empezar a levantar una estructura que no tenía desde hacía más de diez años. La ola alcanzó además a legislaturas estatales de Arizona y Wisconsin. Es el mayor cambio de poder desde las elecciones de 1974, las primeras después del escándalo Watergate.
Iowa muestra cómo se movió el voto. El demócrata Josh Turek ganó la elección al Senado frente a la republicana Ashley Hinson, en un estado donde Trump arrasó en sus tres campañas presidenciales. Entre los votantes que se declaran rurales o de pueblos pequeños, unos seis de cada diez apoyaron a los republicanos en 2022. Esta vez, Hinson obtuvo poco más de la mitad de ese grupo y Turek cerca de cuatro de cada diez, mientras los aranceles y el precio del combustible reducían los ingresos de los agricultores. Turek ganó también condados rurales del este del estado que ningún demócrata al Senado había conquistado desde Tom Harkin en 2008.
Según AP Voter Poll y AP VoteCast, los demócratas mejoraron respecto de 2024 entre los votantes blancos sin título universitario, aunque los republicanos siguieron ganando ese grupo. Fue la base con la que Trump se impuso en Iowa y Ohio, dos estados que Barack Obama había ganado en 2008 y 2012. El partido logró esos avances pese a haber sido superado en gasto en buena parte del país.
Los republicanos llegaron a la jornada con 53 de los 100 escaños del Senado. En Florida, el congresista Byron Donalds ganó por un margen estrecho la gobernación que deja Ron DeSantis, quien dijo el miércoles que las campañas que funcionaron hace dos años pueden dejar de funcionar. La estratega Kristin Davison pidió a su partido analizar los resultados antes de sacar conclusiones sobre 2028.
Los demócratas esperaban desde hacía meses repetir lo ocurrido en 2006, cuando recuperaron el Congreso, y en 2008, cuando ampliaron su ventaja con la primera candidatura presidencial de Obama. Jim Messina, que dirigió la campaña de reelección de Obama en 2012, dijo que Texas es una decisión de “cientos de millones de USD” para un director de campaña y que se tomará lo más tarde posible. John Anzalone, encuestador de Joe Biden en 2020, anunció que hará sondeos y grupos focales en Ohio, Iowa y Texas para medir el retorno posible. La elección presidencial será el 7 de noviembre de 2028.













