Cualquiera sea el resultado de la selección argentina en el Mundial de fútbol, desde este lunes la economía volverá a jugar su propio partido. Los analistas coinciden en que el segundo semestre ya tiene una hoja de ruta bastante definida: la inflación seguirá desacelerándose, aunque a un ritmo más gradual; el Gobierno tiene herramientas para mantener contenido el dólar, y la actividad mostraría una recuperación, aunque todavía muy desigual entre sectores.En ese marco, LA NACION recopiló las últimas proyecciones de bancos internacionales, consultoras locales, testimonios de empresarios y encuestas oficiales sobre la dinámica de la economía después del Mundial. Más allá de algunos matices, el consenso es que la gestión de Javier Milei consolidó la primera etapa de la estabilización macroeconómica, pero que el verdadero examen comienza ahora: lograr que esa estabilidad se traduzca en mayor producción, empleo y consumo antes de las elecciones presidenciales de 2027.La primera coincidencia aparece en cuanto a la inflación. Tras el 1,9% de junio —el registro más bajo desde agosto del año pasado—, prácticamente todos los analistas esperan que el proceso de desinflación continúe durante el segundo semestre, aunque a un ritmo más lento que el observado en los últimos meses.El banco británico Barclays sostuvo en un informe reciente que la estabilidad cambiaria comenzó a trasladarse a los precios de los bienes transables y estimó que la inflación mensual difícilmente logre perforar de manera sostenida el piso de entre 1,5% y 2%, debido a la persistencia de los aumentos en los servicios públicos y a los mecanismos de indexación salarial.En la misma línea, Econviews proyectó un promedio cercano al 1,9% mensual para el segundo semestre, mientras que el equipo de Research de Banco Comafi previó una inflación estabilizada alrededor de esos niveles durante varios meses antes de retomar una trayectoria descendente hacia fin de año.Las proyecciones privadas relevadas por el Banco Central en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) también convergen hacia una inflación cercana al 30% para todo 2026, un nivel similar al 31,5% con el que terminó el año pasado, muy por encima de la meta contemplada por el Gobierno en el proyecto de Presupuesto, pero siete veces inferior al 211% registrado en el último año de la gestión de Alberto Fernández.El segundo punto de consenso es el mercado cambiario. Ninguno de los informes consultados anticipó un salto brusco del dólar en el escenario base. Por el contrario, JP Morgan consideró que la acumulación de reservas durante el primer semestre, el superávit fiscal y el programa financiero presentado por el Gobierno fortalecieron los “colchones” de la economía para atravesar el proceso electoral de 2027.En ese informe, el banco estadounidense destacó que el Banco Central ya compró más de US$12.000 millones en lo que va del año y estimó que las reservas podrían aumentar otros US$9500 millones hasta diciembre si se mantienen el superávit comercial y los ingresos financieros previstos. También proyectó que el tipo de cambio permanecerá dentro de las bandas cambiarias establecidas por el BCRA gracias al ingreso de divisas del agro, la energía y la minería, siempre que continúe el actual esquema económico.Morgan Stanley llegó a una conclusión similar tras reunirse con grandes fondos de inversión en Londres. El banco sostuvo que todavía existe margen para que continúen ingresando dólares provenientes del agro, la energía y la minería, lo que permitiría sostener el proceso de acumulación de reservas.Actividad desigualDonde aparecen más matices es en la actividad económica. Si bien el consenso del mercado sigue apuntando a un crecimiento cercano al 3% este año, los analistas coinciden en que la recuperación continuará siendo muy desigual entre sectores. Econviews, por ejemplo, proyectó una expansión en torno a ese nivel y sostuvo que espera “un segundo semestre algo mejor para la actividad en general”, impulsado por la desaceleración de la inflación, la mejora de los salarios reales y una recuperación gradual del consumo.Sin embargo, Barclays advirtió que la recuperación está siendo liderada por sectores de baja intensidad laboral, como la minería, el agro, la energía y las finanzas, mientras que las actividades que explican casi la mitad del empleo privado registrado —la industria, el comercio, la construcción y los hoteles y restaurantes— continúan rezagadas. Según sus cálculos, la industria manufacturera cayó 8% interanual en el primer trimestre, la construcción permanece 13% por debajo de los niveles de comienzos de 2023 y el comercio minorista sigue 3% abajo. De hecho, si se excluyen los sectores más dinámicos, la economía habría retrocedido 0,2% interanual en los primeros tres meses del año.Para Barclays, mientras las actividades de mejor desempeño representan apenas el 8% del empleo privado registrado, la industria, el comercio, la construcción y los hoteles y restaurantes concentran el 49%. En ese contexto, el banco advirtió que, si el empleo y los salarios reales ganan mayor peso en la decisión del votante medio, las elecciones presidenciales de 2027 podrían volverse más competitivas.Una preocupación similar apareció en las reuniones que Morgan Stanley mantuvo la semana pasada con grandes fondos de inversión en Londres. El banco concluyó que muchos inversores mantienen una visión positiva sobre la Argentina, pero identifican como principal interrogante la posibilidad de que una recuperación todavía desigual termine erosionando el apoyo político al programa económico y derive en un cambio de rumbo después de las elecciones del año próximo.Los datos oficiales muestran un panorama similar. En la última Encuesta de Tendencia de Negocios del Indec, de junio, dos de cada tres empresas manufactureras respondieron que no esperan cambios en su nivel de producción durante los próximos tres meses. Apenas el 14,5% prevé un aumento, mientras que una de cada cinco anticipa una caída. Entre supermercados y autoservicios mayoristas el escenario luce algo más favorable: predominan las expectativas de estabilidad y son más las empresas que esperan una mejora de la situación comercial que aquellas que anticipan un deterioro.Banco Galicia resumió esa dinámica con una definición gráfica: una economía “serrucho”. En su último informe, la entidad sostuvo que el rebote observado en mayo tanto en la industria como en la construcción fue una señal alentadora, pero insuficiente para hablar de una recuperación consolidada. Ambos sectores continúan alternando meses de crecimiento con otros de caída y los indicadores adelantados siguen ofreciendo señales mixtas. Para el banco, el desafío del segundo semestre será comprobar si esas mejoras logran sostenerse en el tiempo o si la actividad vuelve a mostrar una secuencia de aceleraciones y frenos, como ocurrió durante buena parte del último año. Navegación de entradasPlan de pagos de ARCA: por qué la letra chica importa más que el anuncio La Cámara de Comercio de Córdoba rechazó un nuevo feriado y pidió “tomar el ejemplo de la Selección y trabajar”