La disputa por el control de los Los Angeles Lakers sumó un nuevo episodio después de que se conociera la decisión de una parte de la familia Buss de vender su participación restante en la franquicia.Los Angeles Times informó que la familia conserva un 17,8% de la organización y que ese paquete quedó en el centro de una negociación con Bob Iger, ex CEO de The Walt Disney Company, y Joshua Kushner, fundador de la firma de inversión Thrive Capital.La maniobra abrió una interna entre los herederos de Jerry Buss y puso en duda la continuidad de Jeanie Buss como principal autoridad del equipo.La reacción de Jeanie Buss llegó de inmediato. Tal y como publicó Los Angeles Times, la ejecutiva envió una carta a través de su abogado para rechazar la validez de una votación familiar que habilitaría la venta de esas acciones.Su planteo sostiene que la operación no puede completarse sin el aval de todos los fideicomisarios, entre ellos ella misma y sus hermanos menores Janie Buss y Joey Buss.Ese punto no es menor. La estructura legal del fideicomiso familiar fija condiciones concretas para el manejo de las acciones, y Jeanie Buss entiende que cualquier maniobra que altere ese esquema viola acuerdos previos y resoluciones judiciales.De acuerdo con el diario angelino, la empresaria advirtió que una decisión en otro sentido implicaría un incumplimiento de los deberes legales de quienes administran el fideicomiso e incluso un desacato judicial.El porcentaje que define el futuro de Jeanie BussEl aspecto más sensible del caso pasa por el requisito que impone la NBA para ocupar la gobernación de una franquicia. Los Angeles Times detalló que el reglamento exige una tenencia mínima del 15% para conservar ese lugar dentro de la junta de gobernadores. Si la familia Buss vende la totalidad de su participación, Jeanie dejaría de cumplir con esa condición y perdería la posibilidad de seguir en ese cargo.El argumento legal de Buss se apoya en una resolución judicial de 2017. De acuerdo con Los Angeles Times, ese cambio en el fideicomiso ordenó a los cotitulares tomar todas las medidas razonables para garantizar que Jeanie fuera elegida cada año como controladora de la franquicia durante toda su vida.En la interpretación de su defensa, una venta que deje a la familia por debajo de ese piso contradice de forma directa ese mandato.La respuesta atribuida a la familia Buss mostró otra mirada. En la declaración citada por ESPN y reproducida por Los Angeles Times, los herederos señalaron: “Hemos decidido como familia vender las acciones restantes del Fideicomiso Familiar Buss al grupo de Bob Iger como parte de la operación en curso”.En ese mismo mensaje agregaron: “Amamos a los Lakers, a los fanáticos y seguiremos apoyando a Los Ángeles, pero es momento de aprovechar esta oportunidad para seguir adelante y salir con elegancia mientras todavía podemos”.Una venta récord y el fin de una era históricaLa discusión familiar ocurre dentro de una operación de escala extraordinaria. Los Angeles Times afirmó que Mark Walter había acordado vender su participación controlante de los Lakers a Iger y Kushner con una valuación de USD 12.500 millones, una cifra récord para una franquicia deportiva de Estados Unidos.Ese número no solo redefinió el precio del equipo. También aceleró el cierre de una etapa histórica para una de las marcas más reconocidas del deporte mundial.La familia Buss era propietaria de los Lakers desde 1979, cuando Jerry Buss compró la franquicia, el Forum y Los Angeles Kings por USD 67,5 millones.Bajo esa conducción, los Lakers construyeron buena parte de su identidad moderna. El equipo sumó 10 campeonatos durante la era Buss y consolidó una imagen asociada al espectáculo, a las figuras globales y al peso cultural de Los Ángeles dentro de la NBA.Nombres como Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Shaquille O’Neal y Kobe Bryant quedaron ligados a ese ciclo.Los nuevos dueños y una transición bajo tensiónLa llegada de Iger y Kushner también marca un cambio de perfil en la cúpula del club. La conducción quedará asociada a figuras del mundo empresarial y financiero, sin vínculo histórico con la estructura que moldeó a la franquicia durante décadas.Los Angeles Times remarcó que todavía no está claro cómo financiarán la compra total del equipo.La nota también recordó que la pelea entre los hermanos Buss no es nueva. En 2017, Jeanie enfrentó a sus hermanos Johnny y Jim en otra batalla por el control interno, y ese conflicto terminó con la salida de ambos de las operaciones del equipo.Meses atrás, además, los nuevos dueños desplazaron a Joey y a Jesse de sus cargos dentro de la organización.La venta aún debe recibir la aprobación de la junta de gobernadores de la NBA. Ese trámite será el próximo paso formal de una operación que también definirá si Jeanie Buss puede sostener su lugar dentro de la estructura de poder de los Lakers. 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