¡Exclusivo! Nito Artaza, a corazón abierto: “Lloré mucho por amor y en cada separación cedí una escritura”
¡Exclusivo! Nito Artaza, a corazón abierto: “Lloré mucho por amor y en cada separación cedí una escritura”

Es uno de los capocómicos más importantes de nuestro país. Comenzó de muy chico en el medio artístico cuando llegó de su Corrientes natal en busca de un futuro en Buenos Aires. Así logró trabajar con grandes figuras del cine nacional, encabezar obras de teatro y producir espectáculos. Y luego, incursionar en la política y ser electo senador. Además, es un hombre seductor con un arma imbatible: el humor.

A los 66 años, Eugenio Justiniano Artaza —como figura en su DNI—, o Nito —para todos—, sigue destacándose sobre los escenarios. Pero ahora, en el plano personal, disfruta de los vínculos afectivos lejos de los rótulos y ataduras. Y es que tras separarse de Cecilia Milone, no ha vuelto a oficializar otra pareja y menos aún, apostó por la convivencia.

Deportista, carismático y flamante abuelo —su hija Sabrina Artaza le dio dos nietas—, Artaza se sumó a la sección A solas con Paparazzi para hablar de todo. Entre la política, los escenarios y el amor, reconoció llorar a solas, contó que hace terapia y aseguró que no descartar volver a ser padre.

—¿Lo bueno y lo malo que te dejó el paso por la política?

—Lo bueno es que presenté más de 300 proyectos en el Senado representando a Corrientes. Algunos son ley, como el adelanto del aguinaldo antes del 25 de diciembre o las cuenta sueldo gratuitas. Fue una experiencia excelente: amo la política. Y malo no, pero te hacen operaciones de prensa como también hay en el espectáculo. Te esmerilan un poco la imagen, pero si hacés política tenés que tener cuero de yacaré. Lo malo: el poder de las grandes corporaciones, que son las que mandan en las campañas. Hay que tener cuidado a quien estamos representando.

Nito Artaza, en el Congreso de la Nación.

—¿Te tengó alguna vez la presidencia?

—No está descartado para el que hace política. Soy un actor y un productor teatral, pero que hace política. Y toda mi familia hizo. Para mí es un camino de ida, me apasiona. Tiene que ser controlada: la tienen que hacer los que saben.

—¿Qué pensás de la gestión de Milei?

—Lo conozco: yo fui su primer productor de teatro. No estoy de acuerdo ni con el neoliberalismo ni con el socialismo. El problema sigue siendo el mismo de aquella vez que discutí con él, en la vida y en mi casa, incluso: con este tipo de políticas, se está acrecentando la desigualdad. No se puede gobernador solo para un sector y perdiendo identidad la Argentina de decisiones políticas, económicas y sociales, dependiendo solamente del departamento de los Estados Unidos y la decisión de Donald Trump. Es una pérdida de soberanía, en eso no estoy de acuerdo. Veo que hay señales que no podemos ignorar: recorro mucho el Interior y la sociedad no aguanta más ciertas cosas. Hay que llamar al diálogo para ver cómo resolvemos la crisis.

—¿Qué ambiente es peor: el de la política o el mundo de las vedettes?

—Después de haber superado las internas de Moria Casan yGraciela Alfano, pude superar las internas del radicalismo. Por supuesto que el de las vedettes es mucho más divertido. La política es una pasión, y producir y estar arriba del escenario es la mejor actividad del mundo; hacer reír. La revista es un género cultural porteño y no hay que dejarlo. Cuando tenga tiempo, voy a volver a hacerlo.

—Hablando de vedettes, ¿cómo la ves a Virginia Gallardo, que fue tan criticada en su llegada al Congreso?

—El tema es a quién representás: me hubiera gustado que Virginia represente a los sectores más populares de Corrientes y no que vote en contra de la educación y la salud pública, o los discapacitados, o de acompañar políticas que no tengan soberanía argentina, por ejemplo, la ley de glaciares. Esa es mi única crítica, que puede recapacitar. (Virginia Gallardo) está legítimamente votada.

—Desde tu experiencia, ¿a qué famosa de hoy le dirías que deje todo y se ponga las plumas?

—A Evangelina Anderson. Una vez se lo propuse y andaría muy bien. Se lo propondría directamente a la China Suárez. O a Wanda Nara misma, que son populares. Hay que ser audaz. Si tuviera un poco más de tiempo y financiación, porque ahora es difícil, haría eso.

—Sos muy futbolero. Te quería consultar por Nacho Lago, el jugador de Colón que se declaró homosexual. ¿Cómo lo ves? ¿Le puede jugar en contra?

—Para nada. Me parece muy buena la reacción de la hinchada: saben lo importante que es sacarse ese prejuicio. Si vamos a juzgar a un jugador por sus preferencias sexuales, estaríamos en una sociedad absolutamente discriminatoria. Hay que ver cómo juega; después, su vida privada es suya. 

—Y como hincha que sos, ¿cómo ves a River?

—La institución está pasando un momento excelente: parece un club del siglo XXI. A River lo veo bien, al que no me banco a veces es al plateista de River, que pidió que se vaya el anterior DT (Martín Demichelis) y después lo pusimos a Gallardo, que es un prócer, pero no había necesidad. De vez en cuando hay que perder.

—Para vos, jugar al fútbol es un ritual.

—Sí. Lo disfruto mucho. Juego de 9 o de 11, pateo con las dos, soy ambidiestro. A veces también juego con mujeres, mixto, unos partidazos… Son prejuicios de los hombres de los que no quieren jugar así. Exigí a todos los grupos que tengo, que invitan asados, a que en cada reunión siempre haya una mujer. Sino, es muy aburrido: los hombres siempre hablan de fútbol, política y mujeres

—¿Creés en la amistad entre el hombre y la mujer?

—Ahora, a mi edad, estoy creyendo… Me está pasando eso con amigas. 

—¿Amigas con derecho?

—Yo digo vínculos, porque no estoy en pareja, pero no estoy solo. Estoy muy bien, en un vínculo hermoso, muy lindo. La pareja te limita un poco el sentimiento: vos te das vuelta, encontrás a alguien ¿y por qué te lo vas a negar?

—Una relación abierta.

—No sé si abierta… Cuando uno se enamora, no. Nunca lo hice ni lo haría.

—¿Probaste todo en el sexo?

—Sí, bastante. No tengo muchas curiosidades más, pero me gusta repetir. Es tan lindo… El deseo es hermoso, siempre que sea consentido y mutuo. Creo que en el sexo va naciendo el amor. Tengo recuerdos hermosos, como estar haciendo el amor y que me digan: “Quiero tener un hijo con vos”.

—Ya sos abuelo. ¿Serías papá de nuevo?

—No podría decir que no, porque estoy bien: todavía juego al fútbol, todavía hago el amor, todavía tomo un vinito… Se puede llegar a dar. No es mi deseo otra vez la calesita, llevar al colegio, otra vez… Esa parte también está cubierta porque me apareció otro brazo de amor que son mis nietas. Uno tiene ese amor incondicional con los hijos, después surgen amores de la vida; he tenido bastante grandes amores. Me siento feliz de haber amado y de que me hayan amado tanto.

—¿Sos celoso?

—No. Pero en la última etapa sí. A veces, de algunas parejas: Me pongo celoso cuando siento que ya las voy a perder. Ahí empiezo a pasarlo, es como un duelo, cuando uno amás y sentís. El amor es una construcción psicológica para que su vida tenga sentido. El ser humano inventa eso del amor y es bueno sentirlo. Voy a seguir amando. No soy tan celoso, pero hubo parejas que sentí al final. Me pasó en la última.

—¿Lloraste por amor?

—Muchísimo. Descargo mucho, y lo aconsejo. El amor dura un tiempo, no se ilusionen de que es para siempre. Es como hacer el amor y te dicen “nos vemos” o “te vuelvo a llamar”; siempre necesitás un tiempo. El amor naturalmente se termina.

—¿Perdonarías una infidelidad?

—No creo que la perdone, para ser sincero. Pero he perdonado. He curado heridas. Hay que evitar la infidelidad y hablarlo antes, porque la infidelidad es reprimir cosas. Por eso no quiero tener pareja, porque sé que va a ser así. No solamente del lado de uno, de la otra persona también. Estamos en el siglo XXI, es ilógico decir que voy a tener uno solo. No es trabajo el amor, tiene que ser placer, relajarse. Es lógico que te aparezcan otras personas.

Nito Artaza con Silvina Scheffler.

—Pero uno tiene el poder de elegir y decir que no.

—Al contrario: realza la pareja cuando de vez en cuando… Quizás estás mejor y valorás estar más con tu pareja. Es feo, doloroso y no se lo aconsejo a nadie. Siempre me han puesto esa tipificación de infiel, cosa que he sido muy fiel y tenido parejas mucho tiempo. Descarguen y lloren solos por amor, que es la manera de sacar un desamor: hacer terapia. Hoy no es siempre. Somos hombres que lloramos por amor, y sufrí muchísimo.

—La pareja con Cecilia Milone, ¿era un final anunciado?

—Para mí es natural que la pareja se termine. He tenido largas parejas y amores muy importantes, como las madres de mis hijos, Cecilia (Oviedo), y ahora, actualmente. Sí tuve que pasar un duelo: sé lo que he amado y lo que ella (por Milone) me ha amado. Pocas veces tuve tanto amor y dedicación. Sin embargo, cuando nos casamos le pedí que cantara una canción muy triste porque en mi inconsciente sabía que en algún momento se tenía que terminar. Debo haber cometido muchos errores en la pareja, por eso trato de evolucionar siempre y hago terapia. Quiero mejorar mi ser. Trato de curar mis heridas y deseo que las personas que estuvieron conmigo curen sus heridas y sean felices. No habré hecho cosas bien porque ella es una de las pocas personas que transitaron por mi vida y que ha quedado muy ofendida hacia mí.

—Pero Cecilia salió a decir que en realidad tuvo otro amor más importante: Chico Navarro.

-Sí. De su pasado no puedo hablar porque nunca le pregunté. Me refiero al tiempo que estuvo conmigo. Un día voy a hacer un stand up con todo eso: los grandes amores te golpean y dejan heridas. 

—Algo habrás tenido, Nito: se hizo muy popular la frase con la que Cecilia Milone describió tus partes íntimas…

—Lo dijo en chiste.

Nito Artaza y Cecilia Milone.

—Pero es prensa que puede jugar a tu favor.

—Te puede pasar como me sucedió en Rosario, en una autopista. Entre al toilette y uno me dijo: “Dejame ver”; “No, muchas gracias”. Fue lindo y lo disfruté. La veo siempre a las madres de mis hijos y a Silvina Scheffler, u otras, y nos matamos de risa. No sé que es de la vida de Cecilia, pero le deseo siempre que pueda volver a sonreír. Es una mujer talentosa, con mucho para dar.

—¿Has perdido mucho en cada separación?

—Sí. De cada amor que tuve, tengo una escritura cedida. Lo digo en chiste y verdad, pero con forma justa. Es lo que corresponde a quien me ha acompañado más de cinco años. Pero no me cargo de resentimiento. No hay que mirar para atrás. Simplemente, se acabó el amor. No hay que buscar culpas, es natural que pase. Me pasaron amores fugaces muy importantes, pero porque estuve un ratito.

—Hablando del desgaste y del amor, ¿tomaste viagra alguna vez?

—No. Viagra no. Una vez hice un tratamiento con otro tipo porque me quedó… tuve un desgarro. Me preocupé mucho. Lo peor que le puede pasar a los hombres. Fue hace poco. Fui con un urólogo que me dijo: “Probá esto, 5 miligramos todos los días por dos meses”. Me fui a Punta del Este y después se lo recomendé a todos. Después dejé y gracias a Dios, hasta ahora, por mi edad, si es que sigo vivo no es necesario. Ni siquiera lo tomé por curiosidad. 

—¿Alguna famosa que hayas deseado en silencio y que no pudiste concretar?

—Pasa, pero no con famosas. Cuántas veces… Les enseño a mis hijos cuando dicen “no es no”, y les mando flores y chocolates, les pido disculpas, y listo. Soy muy prudente. Pero he invitado a cenar o tiré onda. Mirtha Legrand me dijo que no (se ríe). Es divina. Qué mujer extraordinaria.

Nito Artaza, Carmen Barbieri y Miguel Ángel Cherutti.

—Por último, ¿qué le dirías hoy al Nito Artaza de 20 años?

—Creo que estaría un poco admirado del pibe se que venía a estudiar periodismo a Buenos Aires, de Corrientes, haciendo imitaciones, que vivía en una pensión. Que pudo pasar a hacer discotecas, boliches, teatros; hacer de una habilidad una profesión. Estoy orgulloso de ese pibe. No sé cómo lo hice. Tenía ese fueguito sagrado que hacía de todo. Pude formar varias familias, contenerlas aún hoy, con todas mis equivocaciones. Y sigo teniendo el espíritu de aquel pibe. Para mí es un orgullo haber sido senador, representado a mi provincia. También hacer reír. El mejor piropo que me dicen es: “Gracias por hacerme reír”. Eso me emociona.

Nito Artaza y sus tres hijos, Sabrina, Juan Manuel y Leandro.

The post ¡Exclusivo! Nito Artaza, a corazón abierto: “Lloré mucho por amor y en cada separación cedí una escritura” appeared first on Revista Paparazzi.