
Un día antes de entrevistarse con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada, el influyente subsecretario de Estado, Christopher Landau, blanqueó la preocupación de las empresas norteamericanas por una parte de la ley de defensa de la soberanía nacional, impulsada por el Poder Ejecutivo en el Congreso: el proyecto no solo establece sanciones para las compañías Rockhopper (británica) y Navitas (israelí) que llevan adelante el proyecto Sea Lion en las aguas circundantes de Malvinas, sino también contra compañías asociadas a ellas en otros proyectos.
“Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina”, afirmó, ante una pregunta de LA NACION y en conferencia de prensa, el número 2 del secretario de Estado, Marco Rubio, que ayer por la noche llegó de Paraguay para completar su gira por dos países aliados de la administración de Donald Trump.
El embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, se había encargado en los últimos días, y según distintas fuentes oficiales, de transmitir a los funcionarios argentinos la preocupación de Washington, compartida por empresas norteamericanas, por la “laxitud” del Título I del proyecto, que sanciona a empresas vinculadas con las petroleras que trabajan en Malvinas, denunciadas por el gobierno argentino en el Tribunal Internacional del Mar, en Hamburgo.
Para el canciller Pablo Quirno, que acompañó a Landau en la rueda de prensa luego de una reunión de trabajo compartida, “hoy existe una ley que el gobierno argentino considera que tiene que ser mejorada, porque justamente no le da a la Argentina las herramientas necesarias en el marco que tenemos, para defender de la mejor manera nuestros intereses en la vida”.
Con el embajador Lamelas sentado en la primera fila, Quirno enfatizó que el proyecto oficialista “no va en contra de nadie en particular, sino que se le da a las diferentes empresas que quieren operar en Argentina la posibilidad de elegir entre una oportunidad que tiene un potencial muchísimo mayor, de manera legítima, y una operación más riesgosa e ilegítima”, en referencia explícita a las inversiones en Vaca Muerta, y sus diferencias con inversiones en Malvinas.
En relación a la propuesta del gobierno de Trump de disolver el Comité de Descolonización de la ONU, donde la Argentina presenta año a año su reclamo por la soberanía de Malvinas, Landau fue claro en su respaldo a su eliminación. “No es ningún secreto que parte de nuestra agenda en la administración es la reforma de instituciones multilaterales como lo es las Naciones Unidas. Ahí hay una enorme variedad de comités que a través de años no han hecho casi nada. Así que yo espero que aquí en Argentina no se confunda un proyecto para agilizar la operación de Naciones Unidas con un tema en particular”, reforzó.
Landau agregó que “ese comité, a través de los años, ha tomado posiciones bastante radicales en ciertos temas contra Estados Unidos, el de Puerto Rico y otros temas”.
Componedor, Quirno expresó su interés de continuar con el reclamo en el Comité de Descolonización, “un foro que nos interesa”, dijo, y donde él mismo expuso en junio pasado. Pero compensó al afirmar que “las resoluciones de Naciones Unidas no varían en su aceptación, si es un comité u otro”.
De traje oscuro, corbata con vivos lilas y un pin con las banderas de ambos países, Landau se mostró complacido de estar en Argentina, a la que conoció en sus días de infancia. “No hay otro país en todo el mundo con el cual estemos tan alineados”, dijo en su introducción, y antes de las preguntas [fueron sólo tres] formuladas por la prensa.
Acompañado por su delegación, que incluye al secretario adjunto para el Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura (de padres argentinos), Landau afirmó que los acuerdos comerciales firmados por ambos países “abren las puertas a inversiones masivas, que pueden desatar una nueva era dorada en este país”. Agregó que “quisiera ver a Estados Unidos como un gran, gran socio de Argentina, porque compartimos valores como la libertad de mercado”. Sorprendió al agradecer la presencia de los medios, “el símbolo de una sociedad libre”.
Landau y Quirno se mostraron alineados en relación al uso de tecnología china, parte de la guerra entre Washington y el gobierno de Xi Jinping. “No estamos haciendo ningún tipo de discriminación, hacemos un análisis muy acabado de lo que es el uso de tecnologías y lo que está sucediendo hoy en el mundo, tenemos que ser cada vez más cuidadosos sobre quiénes están a cargo de nuestras tecnologías”, dijo Quirno.
¿El apoyo está condicionado a que gane Milei en 2027? “Argentina ha hecho en estos 30 y pico de meses de gobierno los deberes necesarios para contar con el apoyo de Estados Unidos y varios otros países, fundamentalmente Estados Unidos. Eso es producto de la alianza que tenemos, de la confianza que se ha generado, la credibilidad que ha ganado Argentina. El único condicionamiento que existe es que sigamos haciendo lo que estamos haciendo, por el camino del crecimiento, del orden macroeconómico”, dijo Quirno. “Admiro al gobierno argentino por generar las condiciones para otra época dorada en el país”, insistió el funcionario norteamericano, para quien “Argentina le pone la alfombra roja a la inversión”.
Mañana temprano, Landau y Segura se entrevistarán en la Casa Rosada con el presidente Javier Milei, que pasadas las 8.30 del jueves arribó de su gira por España, que combinó conferencias en distintos espacios y un encuentro con la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con reuniones frustradas con el rey Felipe VI y el jefe de Vox, Santiago Abascal.
La lucha contra el terrorismo internacional y los insistentes esfuerzos de Washington para frenar la influencia de China en la región serán parte de la charla, al igual que la marcha del ARTI (Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos), el convenio bilateral firmado entre el canciller Quirno y el representante comercial Jamieson Greer, el 5 de febrero de 2026, con el objetivo de “reducir barreras arancelarias y potenciar el intercambio comercial y de inversiones”.







