Llovió sin parar durante todo el fin de semana en gran parte del territorio de Brasil donde se concentra la mayoría de los votantes de este país. La lluvia parecía un triste presagio. Como si la lluvia hubiera querido acompañar a los 128 millones de brasileños que fueron a las urnas llorando el fin de una época. Como si el país entero participara de una despedida, despidiendo al hombre que cuatro años atrás había logrado impedir que esa misma época terminara. Leer más
Dios quiere a Brasil
















