Colin Gray, el hombre que le regaló a su hijo, Colt Gray, el rifle con el que mató a cuatro personas en la escuela secundaria Apalachee, en el estado de Georgia, fue sentenciado a 15 años de prisión por ser penalmente responsable de los actos del menor.El caso puso en el centro del debate hasta dónde llega la responsabilidad penal de los progenitores cuando sus hijos cometen masacres. Gray, de 55 años, entregó a su hijo Colt un rifle semiautomático de estilo AR-15 como regalo de Navidad, junto con munición, una mira telescópica y accesorios de tiro, según determinó el jurado.La defensa solicitó una condena de 10 años de prisión seguidos de 10 años de libertad condicional, mientras que el fiscal del condado de Barrow, Brad Smith, reclamó 80 años de cárcel.Al dictar la sentencia, el juez Nicholas Primm del Tribunal Superior Estatal del Condado de Barrow declaró: “Usted fue declarado culpable porque las luces de advertencia parpadeaban cada vez con más intensidad, no le brindó ayuda y no le impidió el acceso a las armas”.A su vez, explicó que el adolescente comprendía el horror de sus actos, aunque también reconoció que los adultos a su alrededor, especialmente su padre, le habían fallado, precisó The New York Times.Masacre del 4 de septiembre de 2024El 4 de septiembre de 2024, Colt Gray, entonces de 14 años, ingresó al campus de Apalachee High School —ubicada unos 70 kilómetros (45 millas) al noreste de Atlanta— con el rifle oculto dentro de su mochila.Según el testimonio del investigador Jason Smith, de la Oficina del Alguacil del Condado de Barrow, el adolescente salió de su clase de segundo período, se dirigió a un baño, emergió armado y abrió fuego en un pasillo y dentro de un aula.Murieron los estudiantes Mason Schermerhorn y Christian Angulo, ambos de 14 años, y los docentes Richard Aspinwall, de 39, y Cristina Irimie, de 53. Otros nueve estudiantes y un maestro resultaron heridos.La tragedia estuvo cerca de evitarse. La mañana del ataque, autoridades escolares y oficiales de recursos salieron a interceptar a Colt Gray tras una serie de comentarios preocupantes que había realizado. Sin embargo, lo confundieron con otro alumno de apellido similar, Kolton Gray, y el adolescente logró armarse y ejecutar el ataque sin ser detenido.El juicio y la condena del padreEn un proceso de dos semanas desarrollado en febrero y marzo de 2025, los fiscales argumentaron que Colin Gray actuó con “negligencia criminal” y fue causa directa de la masacre. La defensa sostuvo que el padre desconocía los planes de su hijo y había tomado medidas para atender su salud mental.El jurado deliberó menos de dos horas y lo declaró culpable de los 27 cargos imputados: dos cuentas de asesinato en segundo grado, dos de homicidio involuntario, 18 de crueldad hacia menores y cinco de conducta imprudente.La ley de Georgia define el asesinato en segundo grado como causar la muerte de un menor mediante el delito de crueldad infantil, y lo penaliza con entre 10 y 30 años de prisión. El homicidio involuntario conlleva entre 1 y 10 años.Según CNN, cada uno de los dos cargos de asesinato en segundo grado es punible por separado, lo que da al juez la potestad de fijar una pena acumulada de considerable extensión.Las voces de las familiasLa audiencia de sentencia arrancó con las declaraciones de familiares de las víctimas, quienes apuntaron contra la figura del acusado con dureza. Breanna Schermerhorn, madre de Mason, reclamó que lo ocurrido era evitable: “Hay una enorme diferencia entre luchar para ser padre y negarse a serlo“. Además, remarcó: “El señor Gray no solo debería cargar con lo que hizo su hijo, sino también con lo que él mismo no hizo”.Shayna Aspinwall, viuda del docente Ricky Aspinwall, relató que debió abandonar la enseñanza por un trastorno de estrés postraumático y que su hija de 7 años está en terapia. “Colin no pudo llevar a su hijo a terapia; por eso yo tengo que llevar a la mía”, declaró.Por su parte, Ismael Angulo, hermano de Christian, afirmó que el acusado “tomó la decisión de comprar ese rifle e ignorar cada señal de alerta”.El perfil de Colt Gray y las advertencias ignoradasDías antes de la sentencia de su padre, Colt Gray —ahora de 16 años— se declaró culpable de 55 cargos de delitos graves, entre ellos cuatro de asesinato con premeditación, y fue condenado el martes a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.De acuerdo con testimonios presentados durante el proceso judicial, el joven mostraba signos de deterioro mental en las semanas previas al ataque. Tenía más de una docena de fotografías de Nikolas Cruz —responsable de la masacre de 2018 en la escuela Marjory Stoneman Douglas, en Florida— pegadas en la pared de su habitación.Su madre, Marcee Gray, separada de Colin Gray, declaró que su hijo sufría de ansiedad, crisis de pánico y agitación, y que era “muy evidente” que necesitaba ayuda profesional. Según su testimonio, el padre “simplemente no quería lidiar con ello”.La agencia Associated Press informó que el propio Colin Gray reconoció en el contrainterrogatorio que múltiples armas de fuego estaban guardadas en un armario sin seguro y sin llave, y que Colt a veces guardaba el rifle en su dormitorio.También admitió haber sabido que su hijo había sido violento físicamente, que tenía fotos de un tirador escolar en su cuarto y que, semanas antes del ataque, le había enviado un mensaje que decía: “Cuando pase algo, sabrás que tienes las manos manchadas de sangre”.Un precedente legal que sienta jurisprudenciaEl caso Colin Gray se inscribe en una tendencia judicial creciente en Estados Unidos que busca responsabilizar penalmente a los padres de menores tiradores. El antecedente más citado es el de Jennifer y James Crumbley, cuyo hijo Ethan mató a cuatro estudiantes en la escuela secundaria Oxford, en el estado de Michigan, en 2021.Al igual que Gray, los Crumbley ignoraron señales de alerta y le regalaron un arma a su hijo; ambos fueron condenados por homicidio involuntario y cumplen penas de entre 10 y 15 años de prisión.Colin Gray fue declarado culpable de asesinato involuntario y otros cargos por el jurado en marzo, pero Marcee Gray no fue imputada. El fiscal Smith explicó a los medios que, si bien su conducta le resultó “moralmente reprochable” —incluyendo grabaciones en las que ella le prometía a su hijo impreso de “fan art” dedicado a él mientras estaba detenido—, no tenía la custodia de Colt, no mantuvo proximidad con él durante años previos al ataque y no fue quien le proporcionó las armas. Navegación de entradasCaso Elizabeth Waddell: qué se sabe hasta el momento sobre la madre desaparecida en Granada