El decreto 690, del 30 de julio de 2026, dispuso la desregulación del servicio de practicaje y pilotaje en los puertos. El decreto 716, del 5 de agosto, suspendió la vigencia del decreto 690. ¿Qué pasó en el medio? Paro portuario, dispuesto por los afectados por el primero de los decretos mencionados.Hasta aquí los hechos. Que en sí mismos no merecerían mayor atención, dado que desde hace algún tiempo la política económica es una pulseada continua entre las autoridades y algunos integrantes del sector privado. Pulseada que genera idas y vueltas… parciales y transitorias.Trascendió que de aquí en más, antes de implementarse, las iniciativas formuladas por Federico Sturzenegger deben contar con la aprobación de Diego Santilli. ¿Cómo hay que leer esto?, se pregunta cualquier decisor en la Argentina de 2026.La respuesta formal dice que, como el resto del gabinete nacional, el ministro de Desregulación depende del jefe de Gabinete. Es la contestación que surge del organigrama. Pero existe otra respuesta, según la cual en adelante solo se desregularán aquellas actividades políticamente viables. Esta contestación es verdaderamente preocupante.Con el mayor de los respetos, nadie puede creer que Santilli “sienta” la importancia de la desregulación como la siente Sturzenegger. Más importante todavía, es bien sabido que los beneficiados por una regulación están mucho más concentrados que los afectados por ella (el otro día escuché en TV a alguien que hablaba en nombre de los editores y libreros; menos mal que uno de los periodistas espontáneamente se puso a representar a los lectores), por lo cual, si la conjetura planeada antes es cierta, cabe esperar que los lobistas le llenen la cabeza de miedos al jefe de Gabinete. No hay que ser muy inteligente para advertir que, a la luz de esto, la cuestión demanda la intervención presidencial.La cuestión está abierta, es decir, que se irá dilucidando con el paso del tiempo. Espero, en el sentido de la esperanza, que se sigan aprobando iniciativas que tiendan a liberar energías, redireccionándolas de estar atentos a las regulaciones a estar pendientes de los demandantes de los productos, y que lo que ocurrió con el caso de los puertos, más allá de la demostración de fuerza relativa, quede encapsulado entre la multitud de episodios que forman la realidad. Pero en el sentido de las expectativas, lo quiero ver. Navegación de entradasEl Banco Central compraría otros US$10.000 millones antes de las elecciones de 2027