Aunque hoy mandar un audio de voz pueda parecer algo normal, no siempre lo fue. Antes de la aparición de los primeros dispositivos capaces de registrar sonidos, las voces se perdían en el tiempo y solo quedaban los testimonios escritos.Todo comenzó a cambiar hacia finales del siglo XIX, cuando los primeros fonógrafos permitieron grabar una voz y reproducirla después. En un principio, esta herramienta buscaba ser una forma más rápida para que los distintos ejércitos pudieran comunicarse. Es por eso que la primera grabación de voz de la que se tiene registro pertenece a Helmuth Karl Bernhard von Moltke, un oficial alemán.El 21 de octubre de 1889, apenas unos días antes de que cumpliera 89 años, Adelbert Theodor Edward Wangemann llegó hasta su residencia para registrar su voz. Adelbert era un técnico alemán que trabajaba junto a Thomas Edison, quien años antes había desarrollado el fonógrafo.El especialista había viajado por Europa para realizar demostraciones de aquella tecnología y registrar las voces de distintas personalidades. Una de sus visitas lo llevó hasta la residencia de Moltke, donde realizó varias grabaciones.Frente al fonógrafo, el militar recitó diferentes textos que quedaron almacenados en cilindros de cera. Dos de aquellos registros realizados en octubre de 1889 lograron sobrevivir hasta la actualidad. A diferencia de lo que uno podría imaginar como una prueba improvisada de sonido, el hombre eligió para la ocasión grabar fragmentos de algunas de las obras más importantes de la literatura europea.En uno de los registros se puede escuchar al militar recitar un fragmento de Hamlet, de William Shakespeare. También realizó una lectura relacionada con Fausto, la célebre obra de Johann Wolfgang von Goethe.Para un oído acostumbrado a la nitidez de las grabaciones actuales, escuchar los cilindros puede resultar escalofriante. La voz aparece lejana, acompañada por fuertes ruidos e interferencias provocados por las limitaciones de la tecnología y el deterioro acumulado durante más de un siglo.En algunos momentos resulta difícil distinguir las palabras. Sin embargo, entre los sonidos del antiguo cilindro también puede escucharse débilmente al hombre pronunciar su nombre, un detalle que luego sirvió para identificar el material.Después de ser realizadas en Alemania, las grabaciones fueron enviadas a Estados Unidos y terminaron formando parte de la enorme colección de Edison. Sin embargo, muerto el inventor, en un primer momento no fueron tomadas como algo relevante. Recién en el año 1957 fueron recuperadas y puestas en valor.En 2012, más de 120 años después de que el militar grabara su voz, las grabaciones fueron dadas a conocer por el Parque Histórico Nacional Thomas Edison. En la actualidad, el audio se encuentra disponible en YouTube para que cualquier persona del mundo pueda escucharlo y ver el avance que tuvo la humanidad en las distintas tecnologías sonoras. Navegación de entradasQué le pasa al cerebro cuando escuchamos un chisme, según la psicología