“Necesito que muera Adorni”, dice el autor y aclara: “estoy hablando de una muerte espiritual, pero ejemplificadora. Quiero ver su cabeza rodar por el patíbulo de la democracia para que quienes aún creen en ella puedan seguir fantaseando que es ecuánime”. Leer más Navegación de entradasQuién era Yolaine Díaz, la periodista dominicana que murió en el incendio de Inwood en Nueva York La OMS brindó información de cómo se desarrolló el brote mortal de hantavirus en el crucero que partió de Ushuaia