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Acusan a padre e hijo de drogar pacientes en centros de rehabilitación de California en un fraude de USD 1.600 millones contra aseguradoras

Acusan a padre e hijo de drogar pacientes en centros de rehabilitación de California en un fraude de USD 1.600 millones contra aseguradoras
Acusan a padre e hijo de drogar pacientes en centros de rehabilitación de California en un fraude de USD 1.600 millones contra aseguradoras

Las denuncias penales federales contra Nathan Young y su padre, David Young, de 71 años, describen uno de los esquemas de fraude sanitario más grandes en la historia reciente de Estados Unidos: una operación de seis años desde el sur de California que involucró intermediarios en todo el país, pólizas de seguro manipuladas, sesiones de terapia donde nadie participaba y pacientes tratados como mercancía cuyo valor se medía por el monto de su cobertura médica.

El caso, revelado por Los Angeles Times, forma parte de una ofensiva más amplia de la administración Trump contra el fraude en el sistema de salud.

La operación derivó en la detención de ocho personas y cargos contra 15 acusados, incluidos seis profesionales médicos.

La causa federal alcanzó a operadores, intermediarios y profesionales vinculados a una misma red de prestadores (DOJ/CBS 8)

Llega, además, en un momento de especial escrutinio sobre la llamada rehab riviera del sur de California —zona donde proliferan los centros de tratamiento de adicciones— tras la muerte, el mes pasado, de Presley Gerber, hijo de la modelo Cindy Crawford, en una residencia de sobriedad de lujo en Santa Mónica.

La muerte de Presley Gerber instaló nuevas preguntas sobre los mecanismos de supervisión en alojamientos privados de recuperación (@presleygerber)

Cómo funcionaba el esquema de fraude

La acusación federal detalla que los Young presentaron reclamaciones por más de USD 1.600 millones ante las principales aseguradoras de salud del país y cobraron más de USD 210 millones desde sus instalaciones, entre ellas Rodeo Recovery, ubicada en Beverly Hills.

Las facturas incluían sesiones de terapia que, tal como sostienen los fiscales, nunca se realizaron o fueron “lamentablemente inadecuadas”.

El esquema dependía de una red de intermediarios conocidos como body brokers, encargados de reclutar personas en situación de calle, en pobreza o que asistían a grupos de apoyo por abuso de sustancias en distintos estados.

A los potenciales pacientes se les prometían vuelos gratuitos, dinero en efectivo, departamentos, estadías en hoteles, autos, tarjetas de regalo, marihuana, cigarrillos e incluso sustancias controladas.

Colin M. McDonald integra la división del Departamento de Justicia especializada en perseguir delitos contra los sistemas de salud (REUTERS/Annabelle Gordon)

Sin embargo, la mayoría descubría al llegar que las promesas eran falsas, de acuerdo con una declaración jurada del FBI citada en la causa.

Los pacientes cuyas coberturas ofrecían las compensaciones más altas —catalogados como “premium”— recibían alojamiento de lujo, cenas y otros beneficios.

Los demás terminaban en viviendas hacinadas, insalubres y deterioradas que los propios expedientes describen como trap houses.

El edificio de 240 South Rodeo Drive, en Beverly Hills, albergó una clínica de desintoxicación vinculada a la red bajo investigación (Google Maps)

Lo que ocurría dentro de los centros de rehabilitación

La acusación sostiene que los Young reciclaban a los internos a través de sus centros sin importar si el tratamiento era necesario o si efectivamente se brindaba.

Cuando alguien intentaba irse, se ordenaba administrarle medicación “para noquear al cliente”, afirman los fiscales. También les cortaban la comunicación con sus familias y les impedían acceder a sus pertenencias.

En un caso, cuando se le informó a Nathan Young que un paciente “premium” quería abandonar la desintoxicación para fumar marihuana, este habría ordenado que le dieran lo que pedía fuera de las instalaciones, para evitar que se marchara, según consta en el expediente.

Los empleados de los centros recibían instrucciones de entrenar a los pacientes para fabricar síntomas que los habilitaran para servicios de desintoxicación. Se los alentaba incluso a consumir drogas o alcohol para poder justificar nuevos ciclos de tratamiento.

Las sesiones de terapia, por su parte, consistían en reuniones por Zoom con más de 100 participantes. Los internos no estaban obligados a intervenir: bastaba con encender la cámara. “Recibían la indicación de que podían ‘quedarse en la playa’ sin necesidad de participar en la terapia”, detalla la causa.

Las conversaciones y los registros internos incorporados al expediente ayudaron a reconstruir la dinámica cotidiana de la organización (DOJ)

Los mensajes de texto que comprometen a los acusados

Intercambios de mensajes de texto incorporados al expediente revelan cómo Nathan Young tomaba decisiones clínicas en función del dinero que ofrecía cada seguro.

Cuando un intermediario propuso ingresar a una paciente con cobertura de United Healthcare al programa de desintoxicación de alto nivel de Rodeo Recovery, Young respondió: “Creo que es una mala póliza, pero bueno. Una de Alaska sería 20 veces mejor”.

Aproximadamente una semana después, llegó una paciente con una póliza del tipo que Young consideraba más rentable y la usuaria de United fue trasladada de vuelta a una vivienda de sobriedad. “Sí, estaba moviendo a la maldita de United de vuelta a sober living”, escribió el intermediario a Young, tal como recogen los registros judiciales.

United Healthcare figura entre las empresas de cobertura médica mencionadas en los intercambios incorporados a la causa (REUTERS/Mike Blake/File Photo)

Reuven Cohen, abogado de Nathan Young, negó las acusaciones y aseguró que su cliente espera con confianza el momento de desafiar la versión del gobierno en los tribunales.

En un escrito presentado la semana pasada para solicitar la liberación de los acusados, Cohen escribió: “Nathan Young le ha demostrado a este tribunal exactamente quién es. Sabía que estaba bajo investigación, ofreció entregar su pasaporte y pagar fianza, y nunca huyó”.

Ambos acusados pagaron una fianza de USD 4 millones cada uno y quedaron bajo arresto domiciliario con entrega de pasaportes, a la espera de una audiencia fijada para el 5 de noviembre.

“Nuestro mensaje es simple: si roban dólares destinados a la salud del contribuyente estadounidense o abusan de su posición para dañar a los pacientes, vamos a ir por ustedes, y los datos nos van a llevar a donde sea que estén”, advirtió Colin M. McDonald, fiscal general adjunto de la División Nacional de Cumplimiento contra el Fraude del Departamento de Justicia.