“Argentina dejó vacía su silla en la mesa donde más necesita estar. No fue una estrategia nacional: fue un alineamiento emocional con el humor del patrón, aun cuando el verdadero jefe —el pueblo soberano— esperaría otra cosa” dice el autor. ¿Volvimos a la época colonial? Leer más Navegación de entradasReelecciones indeterminadas: un fallo importante, pero insuficiente Debate por la reforma educativa: críticas por la falta de transparencia y el rol del Estado