Un fiscal federal describió a Huawei como una empresa criminal que construyó su imperio de telecomunicaciones a partir del robo a compañías estadounidenses, en la apertura del juicio contra el gigante tecnológico chino la semana pasada en un tribunal federal de Brooklyn.“Robo, mentiras, encubrimiento”, afirmó Taylor Stout, abogado litigante del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el alegato inicial de la fiscalía. “Durante 20 años, así fue como Huawei, una empresa china de telecomunicaciones masiva, victimizó a compañías estadounidenses y abusó del sistema financiero norteamericano, todo en un esfuerzo por dominar la industria de las telecomunicaciones en todo el mundo”, agregó, de acuerdo con la agencia.El proceso, que según The New York Times podría extenderse hasta cuatro meses, llega ocho años después de que el caso se iniciara con una acusación inicial contra la compañía. Con el tiempo, la investigación derivó en una imputación más amplia que incluye cargos de asociación ilícita, definida como un patrón de actividad ilegal llevado adelante por una organización para generar ganancias.Las acusaciones de robo de tecnología a competidoresSegún la fiscalía, Huawei conspiró para robar secretos comerciales de varias empresas estadounidenses con el fin de obtener una ventaja competitiva desleal. Reuters precisó que entre los materiales sustraídos figuraban el código fuente del sistema operativo de enrutadores de internet de Cisco Systems y un brazo robótico utilizado por T-Mobile para probar teléfonos.The New York Times, por su parte, identificó seis compañías afectadas según la acusación: Cisco Systems, Motorola Solutions, Fujitsu, Quintel Technology, T-Mobile y CNEX Labs. El diario detalló que lo robado incluía código fuente y manuales de sistemas operativos, y que Huawei incluso habría implementado un programa de bonificaciones para empleados que sustrajeran información de competidores.“Escucharemos a personas que sorprendieron a Huawei con las manos en la masa intentando robar tecnología estadounidense”, dijo Stout, quien agregó que existe un video de un empleado robando el brazo robótico, según recogió Reuters.Uno de los episodios centrales del caso ocurrió en 2004, cuando un empleado de Huawei fue descubierto de noche fotografiando el interior de un dispositivo de red de un competidor durante una feria comercial en Chicago, de acuerdo con la acusación citada por The New York Times.En pocas palabras, la fiscalía sostiene que Huawei operó durante dos décadas mediante un patrón sistemático de robo de tecnología a rivales estadounidenses, mentiras sobre sus operaciones en Irán y maniobras para eludir sanciones, todo con el objetivo de dominar el mercado global de telecomunicaciones.La defensa habla de competencia, no de conspiraciónLos abogados de Huawei ofrecieron una versión opuesta de los hechos. “Se trata de competencia, no de conspiración. De innovación, no de robo. De negocios ordinarios, no de conducta criminal”, sostuvo Brian Heberlig, integrante del equipo de defensa, en su alegato de apertura recogido por Reuters. “Huawei se ganó su éxito… No hubo un plan para cometer delitos”, agregó.Heberlig advirtió a los jurados que la fiscalía describirá actividades rutinarias de compañías tecnológicas globales “pero las va a distorsionar para intentar que parezcan criminales”. Según el abogado, el gobierno está “eligiendo a dedo hechos aislados que no deberían considerarse evidencia de una conspiración general que nunca existió”.Sobre los incidentes con Cisco y T-Mobile, la defensa los calificó como “acciones de empleados individuales” y sostuvo que la gerencia trabajó para corregir la situación en cuanto tomó conocimiento. Respecto del episodio con el dispositivo de Fujitsu en la feria comercial, Heberlig lo definió como un “acto tonto” de un empleado que fue “despedido de inmediato”.El abogado defensor también apuntó contra la credibilidad de los testigos de la fiscalía. Según The Associated Press, Heberlig dijo a los jurados que verían cómo “los reclamos del gobierno no cierran” y que parte de los testimonios en contra de la compañía estaban motivados por “viejos rencores”. Atribuyó el crecimiento de Huawei a su ingeniería, inversión, innovación y competencia.El caso Irán y la detención de Meng WanzhouEl expediente original, presentado en 2018, imputó a la compañía y a su directora financiera con fraude bancario y violaciones de sanciones por presuntamente falsear su actividad comercial en Irán para esquivar sanciones estadounidenses y mover millones de dólares a través del sistema financiero de Estados Unidos.La fiscalía sostiene que Huawei ocultó la naturaleza de su trabajo en Irán, incluso retirando su logo de los envíos hacia ese país, para poder blanquear dólares estadounidenses a través del sistema financiero y ayudar al gobierno iraní a espiar a sus propios ciudadanos, según relató Stout de acuerdo con The New York Times. La defensa respondió que no existe evidencia de que Huawei supiera que esas operaciones violarían la ley de sanciones y que los bancos supuestamente engañados conocían el negocio de la compañía en Irán y aun así compitieron por su cuenta.Ese esquema de negocios en Irán fue el origen de la detención en 2018 de la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, hija del fundador de la empresa, Ren Zhengfei. Meng fue arrestada en Vancouver a pedido de las autoridades estadounidenses y resistió su extradición durante casi tres años antes de ser liberada y regresar a China en el marco de un acuerdo diplomático entre Estados Unidos, China y Canadá.Meng llegó a un acuerdo con la fiscalía en 2021 para evitar la cárcel y regresó a China, donde recibió una bienvenida de héroe, según describió The New York Times. Como parte de ese acuerdo de procesamiento diferido, admitió que Huawei había engañado a un banco sobre sus negocios en Irán, una confesión que un juez federal dictaminó en junio que será admisible como prueba clave durante el juicio. Los cargos contra ella fueron desestimados en 2022.El diario neoyorquino recordó además que, horas después de la partida de Meng en 2021, China liberó a dos ciudadanos canadienses que había detenido en represalia por el arresto de la ejecutiva, aunque funcionarios estadounidenses aclararon que esa liberación no formó parte del acuerdo alcanzado con Meng.El testimonio del primer testigo sobre las operaciones en IránLa fiscalía llamó como primer testigo a Parham Baheshti, quien creció en Irán, se mudó a Estados Unidos para estudiar y se convirtió en ciudadano estadounidense en el año 2000, según relató The Associated Press. Baheshti regresó a Irán en 2003 para estar cerca de la familia de su esposa y declaró que comenzó a entregar información al gobierno estadounidense sobre sus tratos con Huawei después de conocer a la compañía mientras trabajaba, en 2009, para una firma pequeña pero de rápido crecimiento que llevaba internet a zonas remotas del país.Baheshti relató que se había sentido entusiasmado por la posibilidad de acercar el acceso a internet a ciudades pequeñas de Irán, pero que llegó a la conclusión de que Huawei no ayudaría en ese objetivo. “No parecían preocuparse por eso. Tenían su propia agenda”, declaró, de acuerdo con la agencia.El testigo dijo que le resultó “indignante” comprobar, durante una reunión con trabajadores de Huawei, que la compañía china ofrecía un servicio “para analizar a la población (iraní) y su comportamiento en línea”. Baheshti abandonó Irán en 2011 después de que le informaran que estaba bajo investigación.Huawei es el mayor proveedor mundial de equipamiento para redes inalámbricas de telecomunicaciones, pero tiene prohibido vender su tecnología a operadoras estadounidenses por temores a que represente un riesgo para la seguridad, una restricción que también aplican otros aliados occidentales como Canadá y el Reino Unido. Desde 2019, los proveedores estadounidenses tienen prohibido exportarle bienes y tecnología sin autorización del Departamento de Comercio.A pesar de las restricciones, la compañía continúa vendiendo teléfonos inteligentes y equipos de redes en todo el mundo, y en los últimos años expandió su negocio hacia el desarrollo de chips de inteligencia artificial, en momentos en que el auge de esta tecnología dispara la demanda global de microprocesadores. 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