“Es un esfuerzo colectivo”: la Argentina se suma a una red global que utiliza cámaras trampa para monitorear mamíferos terrestres
“Es un esfuerzo colectivo”: la Argentina se suma a una red global que utiliza cámaras trampa para monitorear mamíferos terrestres

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- En un esfuerzo por mapear la biodiversidad a gran escala, la Argentina, a través del Conicet, se ha incorporado formalmente a Snapshot Global, una red de monitoreo ecológico creada en los Estados Unidos en 2019, que utiliza cámaras trampa para registrar mamíferos terrestres medianos y grandes.

La iniciativa, que ya se implementa en al menos 23 países, entre otros, Brasil y Chile, busca reunir información anual comparable sobre la presencia, la distribución y el dinamismo de la fauna en diversas ecorregiones del mundo.

El desarrollo del proyecto en el país está liderado por los científicos Sergio Lambertucci (Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente, Conicet-Universidad Nacional del Comahue), Ilaria Agostini y Sebastián Ballari (Parque Nacional Nahuel Huapi), en colaboración con referentes internacionales como Roland Kays (Estados Unidos) y Eduardo Silva-Rodríguez (Chile).

Hasta el momento, los relevamientos de fauna silvestre en el país se caracterizaban por la dispersión metodológica entre distintas regiones e instituciones. En diálogo con LA NACION, Agostini sintetiza la situación actual: “En la Argentina existen numerosos grupos de investigación que han generado información valiosa sobre mamíferos mediante estudios locales o regionales. Sin embargo, muchas veces los resultados no pueden compararse directamente debido a diferencias en los métodos utilizados”.

Por su parte, Lambertucci advierte sobre las consecuencias de esta falta de integración de datos: “Muchas estimaciones de tendencias poblacionales se realizan con datos no sistemáticos y parciales, por la falta generalizada de información, principalmente en el sur global”. Frente a este escenario, la iniciativa Snapshot propone unificar los criterios metodológicos para transformar esfuerzos locales aislados en una gran base de datos estructurada a nivel nacional e internacional.

Expertos colocan cámaras trampa para monitorear mamíferos

El monitoreo se enfoca principalmente en mamíferos de mediano y gran tamaño –definidos como aquellos que superan un kilogramo de peso corporal–, abarcando desde carpinchos, zorros, armadillos y felinos silvestres como el puma o el gato guiña, hasta especies exóticas o amenazadas como el huemul. El uso de cámaras trampa resulta clave para registrar este grupo de animales debido a sus hábitos esquivos o nocturnos.

Sobre el funcionamiento del monitoreo mediante esta tecnología, Lambertucci señala: “El objetivo principal que tiene es poder mapear la presencia y abundancia de mamíferos. Nos permite saber dónde están, cuándo están, cómo se solapan con otras especies, en qué ambientes, en dónde les va mejor, en dónde les va peor y juntar esa información a escala de nuestro país”.

Horizontes inéditos

Agostini resalta que este trabajo conjunto abre horizontes inéditos para la ecología de la conservación: “Es un esfuerzo colectivo: muchos grupos estarán trabajando con un mismo enfoque y producirán una base de datos de una escala que sería muy difícil de alcanzar mediante proyectos individuales. Esto abre la posibilidad de abordar preguntas ecológicas y problemas de conservación a escalas mucho más amplias”.

Las cámaras trampa también permitirán medir el impacto de las actividades humanas y los cambios en el uso del suelo

Asimismo, la científica añade que la herramienta posibilitará evaluar “el impacto de las actividades humanas, los cambios en el uso del suelo, las invasiones biológicas, los efectos del cambio climático y la efectividad de las áreas protegidas”, permitiendo detectar también en tiempo casi real la aparición y la dinámica de especies invasoras como el jabalí y el ciervo colorado, entre otras.

Para garantizar que los resultados sean totalmente comparables, los grupos de investigación, ONG y Parques Nacionales que participen deben ajustarse a un protocolo de muestreo estandarizado. Los muestreos en terreno deben ejecutarse rigurosamente entre el 1° de octubre y el 31 de diciembre de este año. Asimismo, cada área de estudio debe contar con al menos 8 cámaras trampa desplegadas en un mínimo de 15 ubicaciones distintas, alcanzando un piso de 400 trampas-noche (número de cámaras activas multiplicado por la cantidad de noches).

Los muestreos en terreno deben ejecutarse rigurosamente entre el 1° de octubre y el 31 de diciembre de este año

Como parte del protocolo, las cámaras deben instalarse guardando una distancia entre sí de entre 200 metros y 5 kilómetros, orientadas a una altura de 20 a 50 centímetros del suelo y paralelas a la pendiente. A su vez, se requiere captura exclusiva en modo fotografía (está prohibido el uso de videos, así como de cebos o atrayentes olfativos).

Una vez concluido el trabajo de campo, las imágenes y metadatos se cargarán y procesarán a través de la plataforma global de biodiversidad Wildlife Insights.

La incorporación de la Argentina no solo potencia la investigación interna, sino que facilita la comparación científica transfronteriza con países limítrofes como Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Las cámaras deben instalarse guardando una distancia entre sí de entre 200 metros y 5 kilómetros

En relación con el crecimiento institucional del proyecto, Lambertucci destaca: “Sumarse a esta red implica ampliar el grupo de colaboradores académicos con los que se interactúa. La reciente creación de Snapshot Argentina ya le permitió al país sumarse a trabajos científicos internacionales sobre la iniciativa y a la presentación de fondos para aumentar la colaboración entre grupos latinoamericanos”.

Los investigadores confían en que este modelo colaborativo se consolide en el tiempo. “En un futuro cercano esperamos que Snapshot sea realmente global, ya que cualquier persona que quiera responder alguna pregunta ecológica interesante o plantear una estrategia de manejo o conservación podrá contar con la información de esta red, de manera similar a como se utilizan otras bases de datos globales de biodiversidad”, concluye Lambertucci.