Viuda negra VIP: contactos por redes sociales, inteligencia previa y otros secretos de la banda de Eluney
Viuda negra VIP: contactos por redes sociales, inteligencia previa y otros secretos de la banda de Eluney

Los primeros contactos para elegir a las potenciales víctimas se hacían por redes sociales. Cuando Lourdes Milagros Rodríguez, que Instagram se hacía llamar Eluney se ganaba la confianza de los hombres, se concertaba una cita. Entonces, se pasaba a la segunda fase del plan criminal: una visita a la zona donde se iba a llevar a cabo el encuentro que permitiera a los cómplices hacer un “estudio previo” para preparar la logística a emplear y las vías de escape ante cualquier eventualidad.

Después era cuestión de tiempo e intimidad hasta que, bajo el efecto de psicofármacos, la víctima quedaba dormida y Eluney y sus cómplices robaban todo lo que podían y desaparecían.

El operativo para detener a la Viuda negra VIP

Así actuaba la banda de la denominada “viuda negra VIP”. Con 21 años, Eluney exhibía en sus redes sociales una vida de lujos y subía fotos con fajos de dólares, copas de champagne y paseos en 4×4.

Rodríguez, Edwar Aníbal Castellanos Montilla y otros tres sospechosos que por el momento no fueron identificados están acusados de integrar una organización delictiva que tenía como finalidad “perpetrar delitos contra la propiedad (bajo la modalidad comúnmente conocida como viuda negra), adormeciendo a las víctimas por medio del suministro de sustancias estupefacientes para así apoderarse ilegítimamente de elementos de valor”.

Así lo explicó el fiscal de Pilar Andrés Quintana en el dictamen donde solicitó ante el juez de Garantías Walter Saettone la detención de Eluney y su supuesto cómplice de nacionalidad venezolana.

Según la investigación del fiscal Quintana y de detectives de la Subdelegación Departamental de Investigaciones (SubDDI) de Pilar de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, “Rodríguez se contactaba con hombres por medio de redes sociales y arreglaba una cita en el domicilio de estos. Una vez fijada la fecha del encuentro, Eluney informaba al resto de la banda la dirección para que sus cómplices realizaran un estudio previo de la zona a concurrir, en miras a determinar la logística a emplear y medios de fuga para asegurar el resultado y procurar su impunidad. Así, valiéndose de la confianza generada, simulando la intención de concretar un vínculo y/o encuentro sexual con las víctimas, Rodríguez introducía psicofármacos en las bebidas de las víctimas con el fin de adormecerlos y colocarlos en un estado de indefensión. Una vez logrado, avisaba a sus consortes, quienes prestaban los medios necesarios para llevar a cabo el desapoderamiento de los bienes de valor de las víctimas”.

La investigación del fiscal Quintana comenzó tras la denuncia de una de las víctimas de la banda: un hombre de 31 años.

El robo ocurrió la noche del 24 de julio pasado. Ese día, L. G. recibió a Eluney en su departamento de Pilar. La joven llegó en un auto conducido por un chofer de una aplicación. El viaje fue contratado por la víctima.

“Después de generar confianza, simulando la intención de concretar un encuentro sexual con la víctima, Rodríguez introdujo a ocultas un psicofármaco del tipo benzodiazepinas en la bebida de L. G., colocándolo en un estado de indefensión”, explicó el fiscal Quintana en el citado dictamen.

Una vez que la víctima cayó dormida, la viuda negra hizo entrar en el departamento a uno de sus cómplices. El resto de la banda se quedó en las inmediaciones del inmueble para hacer las veces de “campana”.

Rodríguez y su cómplice se hicieron de un botín de 4 millones de pesos, 1500 dólares, una notebook, una consola de juegos, dos joystick y dos perfumes de la marca Zara. Además, desde el teléfono de la víctima hicieron una transferencia por $350.000 hacia una cuenta de una billetera virtual. Después, la banda escapó.

L. G. se despertó al día siguiente en su habitación. Se sentía mareado y con náuseas. Después, su madre lo acompañó al Hospital Central de Pilar, donde quedó internado por 24 horas.

A partir de la información aportada por la víctima, como ser el número de teléfono con el que se comunicaba con Milagros -nombre con el que conoció a la sospechosa-, las capturas de pantalla de la foto de perfil y los enlaces de los chats, no fue difícil identificar a la viuda negra como Lourdes Milagros Rodríguez; con información del Registro Nacional de las Personas (Renaper) se ubicó su domicilio en el partido bonaerense de José C. Paz.

Para identificar a Castellanos Montilla fue clave el análisis de las filmaciones de las cámaras de seguridad que captaron el vehículo con el que Eluney y su cómplice se escaparon de la escena del robo; se trataba de un Renault Logan.

A partir de las filmaciones de cámaras se seguridad de la Municipalidad de Pilar se determinó que el vehículo había estado en la zona en las horas previas al golpe y que en el interior había cuatro hombres.

En un momento, el vehículo se dirigió a una estación de servicio para cargar combustible, momento en que sus ocupantes descendieron del auto y sus rostros quedaron filmados.

A las 20.22, el Renault Logan fue filmado en cercanías de la casa de la víctima. Eran los momentos previos a que Eluney llegara al encuentro con L. G., dijeron fuentes judiciales.

Si bien a partir de la chapa patente se supo que el auto estaba a nombre de una mujer, se determinó que estaba registrado para hacer recorridos para dos aplicaciones de viajes y como chofer figuraba Castellanos Montilla, un ciudadano venezolano de 29 años.

“La fotografía incorporada a la base de datos del Renaper coincidía con la imagen de uno de los sospechosos filmados por la cámara de seguridad de la estación de servicio donde, el día del robo a L. G., el vehículo había cargado combustible”, explicaron fuentes de la investigación.

Con las pruebas reunidas y ante el pedido del fiscal Quintana, el juez Saettone ordenó la detención de los sospechosos. Ambos se negaron a declarar ante el representante del Ministerio Público cuando fueron indagados.