Un aterrizaje de rutina en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago se convirtió en una situación de emergencia cuando un avión de American Airlines sufrió la explosión de dos neumáticos al tocar pista el lunes 17 de agosto. La aeronave, un Boeing 737-800 que cubría el trayecto desde el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, transportaba a 180 personas y se aproximó al suelo alrededor de las 14:00.Aunque el incidente generó alarma inicial, la rápida actuación de la tripulación y los equipos de emergencia permitió evitar lesiones entre pasajeros y personal a bordo, según confirmaron tanto la aerolínea como la Administración Federal de Aviación (FAA).La situación exigió una respuesta inmediata y coordinada. Tras la explosión de los neumáticos, el vuelo 386 de American Airlines permaneció detenido sobre la pista, por lo que se activaron los protocolos de emergencia establecidos para estos casos.Los pasajeros no pudieron desembarcar de manera convencional a través de mangas o puertas de embarque; en su lugar, debieron abandonar el avión por medio de escaleras portátiles dispuestas en la pista. Una vez fuera de la aeronave, fueron trasladados en autobuses hasta la terminal, garantizando así su seguridad y evitando mayores inconvenientes.El procedimiento aplicado buscó minimizar riesgos y mantener la calma entre los pasajeros. Según los reportes de la FAA y el testimonio de la tripulación, la evacuación se realizó de manera ordenada y sin incidentes adicionales.El avión fue retirado de servicio de inmediato para una inspección exhaustiva por parte del equipo de mantenimiento de American Airlines, que además agradeció públicamente el profesionalismo de sus empleados y ofreció disculpas a los clientes por la experiencia vivida.En declaraciones obtenidas por el medio PEOPLE, la aerolínea reiteró que “el vuelo 386 de American Airlines experimentó un problema con un neumático tras aterrizar sin incidentes en Chicago (ORD). Siguiendo el protocolo, los servicios de emergencia acudieron al lugar del accidente por precaución y los pasajeros fueron trasladados de forma segura a la terminal en autobús”. American Airlines enfatizó que no se reportaron heridos y que la aeronave permanecería fuera de servicio hasta completar las revisiones técnicas necesarias.Por su parte, la Administración Federal de Aviación confirmó que la explosión de los neumáticos ocurrió después de un aterrizaje sin otras complicaciones visibles. No obstante, la agencia aclaró que aún no se ha determinado la causa exacta del incidente y mantiene abierta una investigación para esclarecer cómo se produjo el fallo.La FAA recabó información tanto de la tripulación como de los controles de tráfico aéreo, y continuará analizando los datos operativos del Boeing 737-800 para descartar cualquier defecto mecánico o circunstancia externa que pudiera haber influido en el desenlace.El episodio con American Airlines no fue el único de la jornada. Apenas unas horas después, un vuelo de United Airlines proveniente de Omaha, Nebraska, también reportó que la explosión de un neumático al aterrizar en una zona distinta del aeropuerto O’Hare.Según comunicó un portavoz de United Airlines, el vuelo 739 experimentó daños en un neumático tras el aterrizaje, lo que obligó a los pasajeros a desembarcar igualmente por las escaleras y ser llevados en autobuses a la terminal. Al igual que en el caso de American Airlines, no se registraron heridos y el procedimiento de evacuación se realizó sin contratiempos.Estos dos incidentes se suman a otro precedente ocurrido apenas unos días antes en el mismo aeropuerto. El jueves 13 de agosto, el vuelo 455 de United Airlines con destino a Phoenix abortó su despegue cuando uno de sus neumáticos explotó durante la carrera en pista. La maniobra, que involucró a un Boeing 737-900 con 161 pasajeros y seis tripulantes, fue calificada de segura y controlada por la FAA.La tripulación detuvo el avión de forma oportuna y, tras la llegada de los servicios de emergencia, los ocupantes desembarcaron por escaleras y fueron trasladados en autobuses a la terminal. United Airlines confirmó en un comunicado que todos los pasajeros serían reubicados en otro vuelo a Phoenix ese mismo día y recalcó la prioridad otorgada a la seguridad y el bienestar de los viajeros.La acumulación de incidentes relacionados con neumáticos en el aeropuerto O’Hare puso a prueba la capacidad de respuesta de las aerolíneas y las autoridades aeroportuarias. En el caso del vuelo 455 de United Airlines, la presencia de la aeronave inmovilizada en la pista generó retrasos promedio de 25 minutos en vuelos de llegada.Aunque no se atribuyó de inmediato la totalidad de las demoras a este evento, la situación evidenció el impacto logístico que puede generar un solo incidente en uno de los aeropuertos más transitados de Estados Unidos.Tanto American Airlines como United Airlines subrayaron en sus comunicados la importancia del cumplimiento estricto de los protocolos de seguridad y la atención brindada a los pasajeros durante y después de los incidentes.Las investigaciones de la FAA continúan abiertas, sin que hasta el momento se hayan hecho públicas conclusiones sobre las causas de las explosiones. Entretanto, las empresas mantienen la vigilancia sobre sus operaciones y la disposición para reubicar a los pasajeros afectados, reafirmando su compromiso con la seguridad operativa y la transparencia informativa frente a estos episodios. 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