Tomás Borovinsky: “Para Peter Thiel, no vivimos el máximo de aceleración tecnológica por culpa de la burocracia y los check and balances de la democracia”
Tomás Borovinsky: “Para Peter Thiel, no vivimos el máximo de aceleración tecnológica por culpa de la burocracia y los check and balances de la democracia”

Para Thiel, Silicon Valley se dedicó a la cultura del hedonismo y ahora hay que recuperar la alianza entre la tecnología y la maquinaria de seguridad y guerra”, afirma. “Para Thiel y Karp, el 11 de septiembre es una especie de clic para pensar el régimen democrático”, dice. “Thiel es un anti consenso de Fukuyama; está contra la idea del fin de la historia de Fukuyama del ‘89, la idea de que se acabaron los conflictos y es la hora de la administración de las cosas”, explica y sigue. “Thiel dice no porque hay algo violento, hay una conflictividad que va a venir igual. Es el retorno de lo reprimido”. “No hay paz y administración, no hay pax americana, hay que estar preparados. El 11 de septiembre confirma eso para Thiel y para Karp”, subraya. “Creen que para defender la libertad, hay que perder algo de libertad. Ahí todo el tema de la vigilancia de Palantir tiene sentido”, agrega. “Thiel dice: en el 73, Nixon le declara la guerra al cáncer y pasaron más de cincuenta años y quien viene ganando es el cáncer”, señala, y desarrolla: “Según su perspectiva, desde hace cincuenta años lo único que viene acelerando e innovando es lo que ellos llaman el mundo de los bits, o sea, las ciencias computacionales, las apps. Pero en el mundo de los átomos, los últimos dos grandes hitos fueron la bomba atómica y la llegada del hombre a la Luna”.

“Hay algo que enlentece la aceleración de la innovación tecnológica según Thiel. Hay una tensión entre democracia y capitalismo”,

“Ellos creen que si en el mundo de los átomos, en el mundo material, hubiéramos evolucionado a la velocidad que venimos innovando en el mundo de las ciencias computacionales, en la misma escala y con la misma curva que en el mundo de los bits, ya le habríamos ganado al cáncer y estaríamos viviendo en Marte”, profundiza. “Hay algo que enlentece la aceleración de la innovación tecnológica según Thiel. Hay una tensión entre democracia y capitalismo”, apunta. “China ya encontró la fórmula para acelerar sin tener una democracia que te frene”, sostiene, parafraseando a Thiel. “Con Milei, la Argentina está viviendo un experimento que es una referencia global para todo ese universo tecnológico justo cuando no hay referentes claros como sí había en el ‘89, cuando la democracia liberal el referente para vivir mejor y enriquecerse. Esa era la enseñanza de Fukuyama”, concluye.

El ensayista Tomás Borovinsky, especialista en teoría política y social y pensamiento contemporáneo, estuvo en La Repregunta. Borovinsky es investigador del Conicet. Es doctor en Ciencias Sociales por la UBA. Tiene una maestría en Ciencia Política por la UNSAM.

Borovinsky es editor de la colección Interferencias (Adriana Hidalgo Editora) y de Supernova, la revista dominical de Panamá Revista. Es autor y compilador de ¿Hay algo que no esté en crisis? Arte y pensamiento en la era del cambio acelerado y sin fin (Siglo XXI Editores).

Peter Thiel, ¿por qué le interesa la Argentina de Milei? De Thiel a Alex Karp y Palantir: ¿un desafío a la democracia liberal? ¿De la industria de la guerra y la ciberseguridad global a una refundación del orden global? Aceleracionismo de derecha, ¿por qué cree que el mundo va demasiado lento? Del aterrizaje en la Luna y la bomba atómica a la inteligencia artificial, ¿qué falta para un salto de escala en el progreso humano? Democracia, ¿un freno a las fuerzas del capitalismo? China, ¿un modelo inquietante? Borovinsky hizo su análisis.

Aquí, la entrevista completa.

Thiel: ¿tecnofascismo o liberación de las fuerzas sociales?

-¿Quién es Peter Thiel, este hiper tecno millonario y dónde lo ubicaría usted? ¿En el tecno fascismo, según definen algunos, o dentro de los revolucionarios tecnológicos que pueden cambiar y liberar para bien las fuerzas sociales del mundo?

-Peter Thiel no es la figura más conocida por más que hoy es una figura y en los últimos años, de a poco, fue ganando mucha repercusión y resonancia. Por supuesto, en el mundo tecnológico es muy conocido desde los años 90. Siempre escuchamos hablar más de Bill Gates y de Steve Jobs y más adelante, de Elon Musk, con apariciones públicas más resonantes, con mayor vocación de hacer lío. Musk fue funcionario del gobierno de Trump, es una persona más del mundo de lo visible mientras que Thiel está mucho más resguardado de la esfera pública, al menos en parte. Thiel fue socio de Musk: juntos fundaron PayPal, la fintech tan importante en los 90. Thiel también fue el que posibilitó Facebook porque hizo la inversión ángel de medio millón de dólares. Se puede ver en la película La red social: hay una escena en la que aparece el personaje de Peter Thiel. Estuvo en el board de Facebook hasta 2022. Pero, al mismo tiempo, lo que lo hace interesante, y para mí es la figura más interesante, es una diferencia con muchos de los otros grandes “tecno bros”, como se lo llama dentro de la propia interna republicana y como los llama Steve Bannon… Bill Gates, Jeff Bezos, Steve Jobs, incluso Mark Zuckerberg, Elon Musk y también Alex Karp y Mark Andreessen y otros fueron más demócratas, progresistas y, en muchos casos, incluso woke hasta hace muy poco. Musk participó de un board del primer gobierno de Trump organizado por Peter Thiel, que jugó un rol importante en esa llegada de Trump al poder. Ese Trump 1.0 dijo una cosa polémica del momento, incomparable con el Trump 2.0 y por eso, Musk se retiró del board. Le pareció inconcebible. Era otro pulso, otro nivel de tolerancia y otro campo de lo que se podía y no se podía decir. A diferencia de todos, Thiel tiene las mismas posiciones desde hace treinta años o más. Por supuesto que fueron evolucionando, pero nunca fue demócrata. Siempre fue más un libertario en muchos sentidos conservador o reaccionario. Su consistencia en el tiempo lo hace interesante. Es menos visible y menos conocido que otras figuras. Es una persona formada en el campo de la filosofía.

“Con Milei, la Argentina está viviendo un experimento que es una referencia global para todo ese universo tecnológico justo cuando no hay referentes claros como sí había en el ‘89, cuando la democracia liberal el referente para vivir mejor y enriquecerse. Esa era la enseñanza de Fukuyama”

-¿Esa es una diferencia cualitativa? En esta evolución de los tecno bros, se puede pensar en las figuras de Bill Gates y Steve Jobs como enfocados en el mundo tecnológico sin producir un corpus intelectual explícito de ideas sobre la transformación social. En sus entrevistas o presentaciones podían hacer reflexiones sobre eso, pero no había una intencionalidad de intelectuales pensando la vida. ¿Esa es una diferencia importante con Thiel y con Alex Karp, el otro cofundador de Palantir?

-Hay algo de eso. Al mismo tiempo, se podría decir que Bill Gates a través de su fundación busca influir de alguna forma. Todos buscan influir, por supuesto, pero de una forma mucho más lateral. En cambio, Thiel es alguien que tiene claro lo que piensa desde hace mucho tiempo y por eso mismo trabaja lentamente, desde hace décadas, en una misma dirección, evolucionando. Hay acontecimientos importantes que lo hicieron reajustar su mirada, pero siempre está en la misma baldosa política, con todo lo que fue evolucionando, como evolucionamos todos, y el resto estaba en otra. Silicon Valley tenía un espíritu más contracultural.

Peter Thiel sale de la Casa Rosada el jueves pasado

-Más progre, que deriva en un espíritu más woke.

-Más progre, más woke. Hay distintas generaciones. Los más jóvenes terminaron siendo woke. Los más antiguos eran más contraculturales. El buenismo también es un componente de lo contracultural. Y Bill Gates entra en eso, con una agenda centrada en el hambre en África, las enfermedades, con una mirada algo globalista.

Thiel y Karp. Del interés teórico en la “agresión” a la ciberseguridad global

-Otra diferencia que me interesa profundizar tiene que ver con el manifiesto de Palantir que se conoció la semana pasada. Uno de esos puntos es terminar con la tiranía de las apps, de las aplicaciones: es llamativo porque Karp es un tecnólogo, entonces ahí hay alguna sutileza que es interesante pensar. Thiel y Karp crean Palantir en 2003, después del ataque terrorista a Estados Unidos y la caída de las Torres Gemelas. A partir de ahí, se meten en el mundo de la defensa, la seguridad y la vigilancia global. En cambio, Bill Gates o Steve Jobs, Zuckerberg se instalan en el mundo de las aplicaciones o de las tecnologías de los consumidores y no tanto en las tecnologías de los Estados. ¿Se puede trazar esa distinción?

-Sí. Y es muy cierto que el 11 de septiembre, esto lo escribe Thiel… Thiel y Karp se parecen en distintos aspectos. Fueron compañeros en Stanford. Los dos son dos como muy intelectuales.

-Tienen títulos de grado y de posgrado, tesis doctorales vinculadas con fenómenos sociales clave donde el tema de la vigilancia o de la agresión juega un rol muy importante.

-Thiel estudia filosofía y derecho y se va a trabajar en el mundo jurídico de la Corte. No le gusta y se plantea que ese mundo es inútil. De ahí es que se acerca al mundo de las fintech. Karp tiene un perfil más progresista: es hijo de un padre judío, pediatra, y una madre afroamericana de New York. Muy identificado con la colectividad judía, pero con ese origen mixto. En los debates de amigos, Thiel era el conservador o libertario al estilo Ayn Rand y Karp, el progresista. Karp es el verdadero autor del manifiesto. El manifiesto es un hilo de Twitter que generó mucha sorpresa, pero está netamente basado en el libro de Karp, que es un best seller, no es un libro oculto: La república tecnológica. Es un best seller total, muy interesante y el hilo sale de ahí. Karp quería ser dirigido por Habermas. Después, por distintos desacuerdos sobre la tesis… La tesis de Karp -tiene un doctorado en teoría social en Frankfurt, nada menos, en la Universidad Goethe-, sobre el concepto de agresión sobre Talcott Parsons, un sociólogo estadounidense muy importante. Un tema muy importante para Habermas también, el estructural funcionalismo. Karp estudia el concepto de agresión vinculado a distintos autores. La tesis es Talcott Parsons cruzada con figuras más conocidas como Adorno, otra persona vinculada a Habermas, y Georg Simmel y el concepto de jerga de Adorno. Está el tema del lenguaje, el tema de la agresión y uno podría preguntarse qué vínculo hay entre esa tesis que se presenta en 2002, antes fue 2001 y las Torres Gemelas y 2003, año de la fundación de Palantir. Palantir se ocupa, entre otras cosas, de temas de ciberseguridad y el manejo de datos, las palabras con un lugar importante.

Alex Karp, CEO de Palantir, en Davos

-La detección de intenciones detrás de esas palabras.

-El tema de la violencia y de la agresión que atraviesa tanto a Karp en sus temas de estudio como al marco teórico de Thiel, que viene de Ayn Rand, pero también está muy interesado por Carl Schmidt, por René Girard, también con el tema de la violencia y la mímesis, que juega un rol importante. Para ellos, el 11 de septiembre es una especie de clic para pensar el régimen democrático.

11/9/2001. ¿Por qué es una fecha clave para Peter Thiel y Palantir? ¿Por qué cuestionan la democracia?

-En La república tecnológica, el tema de la democracia está muy presente: el desafío a la democracia liberal, pluralista, como ineficiente y naíf, sin que necesariamente use esas palabras, y la necesidad de pasar del soft power del pluralismo a un hard power basado en el poder de la tecnología y de la administración de inmensa cantidad de datos. ¿Por qué le interesa a una empresa del sector de defensa como Palantir lanzar en X un listado de veintidós principios que buscan volver a pensar la democracia?

-El origen de Palantir se da a partir del 11 de septiembre. Así lo relata el propio Thiel. Thiel y Karp plantean distintas tensiones. A partir del 11 de septiembre, hay una tensión entre libertad y seguridad. La conclusión es: quizás, para mantener la libertad que tenemos hay que perder libertades en aras de la seguridad.

Los ataques del 11 de septiembre de 2001 fueron un antes y un después para Peter Thiel

-Es decir, un dilema democracia v seguridad

-Están pensando en el 11 septiembre. Piensan en Estados Unidos. Thiel es un anti consenso de Fukuyama; está contra la idea del fin de la historia de Fukuyama del ‘89, de la idea de que se acabaron los conflictos y es la hora de la administración de las cosas. Thiel dice no porque hay algo violento, hay una conflictividad que va a venir igual. Es el retorno de lo reprimido. Eso está ahí, entonces no hay paz y administración, no hay pax americana, hay que estar preparados. El 11 de septiembre confirma eso para Thiel y para Karp. Entonces, por un lado está esa tensión: para defender la libertad, hay que perder algo de libertad. Ahí todo el tema de la vigilancia de Palantir tiene sentido. Por otro lado, otra dimensión de Palantir tiene que ver con la guerra, otra dimensión anti Fukuyama, anti pax americana: va a haber guerra. Hay una mirada más realista.

-Y además hay un vínculo directo entre la financiación que reciben del Estado, del Ministerio de Defensa, del Servicio de Inteligencia de Estados Unidos, y Palantir.

-Sí, no lo ocultan; al contrario, defienden ese vínculo. Y esto conecta con el punto de la aplicaciones que aparece en el manifiesto de X, que planteabas al principio. Las aplicaciones, como las apps de citas, las aplicaciones de la cultura hedonista: ellos plantean que Silicon Valley se dedicó a la cultura del hedonismo; hay que recuperar la alianza entre Silicon Valley, el mundo tecnológico y la maquinaria de seguridad y de guerra y hacer cosas relevantes. Tanto el libro de Karp como lo que viene sosteniendo Thiel… son amigos y socios de muchos años y usan las mismas analogías, andá a saber a quién se le ocurrió primero… Históricamente se lo escuché a Thiel. Viene diciendo: no vivimos el momento de máxima aceleración e innovación tecnológica de la historia; no es cierto, los que dicen eso mienten.

Aceleracionismo y progreso humano. ¿Por qué los “tecno bros” creen que el mundo va demasiado lento? Democracia, ¿el gran freno?

-Es decir, Sam Altman y Darío Amodei no están diciendo la verdad.

-Thiel dice: vamos muy lento, por lo menos hasta. Ahora quizás estemos entrando en otra cosa. Pero durante los últimos veinte años, no fue cierto. Los últimos grandes momentos prometeicos fueron la bomba atómica y la llegada del hombre a la Luna. Semanas después de la llegada del hombre a la Luna, vino Woodstock y desde ahí, llegó el liderazgo del gobierno de los de los hippies. Thiel dice: en el ´73, Nixon le declara la guerra al cáncer y pasaron más de cincuenta años y quien viene ganando es el cáncer. Desde hace cincuenta años lo único que viene acelerando e innovando es lo que ellos llaman el mundo de los bits, o sea, las ciencias computacionales, las apps. Pero en el mundo de los átomos, los últimos dos grandes hitos fueron la bomba atómica y la llegada del hombre a la Luna. Si en el mundo de los átomos, en el mundo material, hubiéramos evolucionado a la velocidad que venimos innovando en el mundo de las ciencias computacionales, en la misma escala y con la misma curva que en el mundo de los bits, ya le habríamos ganado al cáncer y estaríamos viviendo en Marte. Lo que sucede es que vamos muy lento. Ahí hay otra tensión que plantean y dicen: ¿por qué venimos muy lento? Por la burocracia y la democracia.

Darío Amodei, Elon Musk y Sam Altman

-Con eso quieren decir la debilidad de las democracias liberales.

-Burocracia es igual a democracia: es un problema interno de las democracias, un planteo que Thiel viene haciendo hace muchos años. ¿Por qué es un problema? Porque podríamos estar viviendo más tiempo o eternamente, porque podríamos curar el cáncer, todas cosas de átomos.

“Tecno bros” y aceleración: ¿en busca de la vida eterna o del control total? Capitalismo sin democracia, ¿el futuro?

-Tengo una pregunta en ese punto. Detrás de todo este ideario, ¿qué desesperación hay? ¿Una desesperación por la vida eterna, por alcanzar finalmente el sueño de la infinitud o la obsesión por alcanzar el control y la vigilancia completa de los procesos sociales? ¿Cuál de esas dos utopías o distopías están como horizonte en estos cerebros? ¿Ser eternos o control total?

-En muchos de ellos hay una idea, quizás porque ahora se la ve más posible que antes, hay una idea de los superpoderosos de querer vivir para siempre. Eso estaba en el intento de leer los labios en la conversación entre Putin y Xi Jinping. Hay muchos grandes empresarios y hombres poderosos que están con eso. Pero también hay una tercera opción. Primero está la idea de: no estamos acelerando a la velocidad que podríamos, deberíamos, y que deberíamos para llegar a la vida eterna o el transhumanismo. Hay algo que nos enlentece; la burocracia y los check and balances de la democracia. Hay una tensión entre democracia y capitalismo, según Thiel. Tradicionalmente, esto se lo podía escuchar en alguien de izquierda: democracia y capitalismo son incompatibles. Lo dice David Graeber, por ejemplo, el antropólogo anarquista que en 2014 tuvo un diálogo con Peter Thiel: un anarquista de derecha y uno de izquierda. Graeber, de izquierda, decía: me sorprende que estamos de acuerdo en un 70 por ciento. Peter Thiel dice que democracia y capitalismo son cada vez creo más difíciles de compatibilizar, pero lo dice en defensa del capitalismo, o sea, del desarrollo de las fuerzas productivas. La democracia nos enlentece y es un problema. La preocupación por la falta del desarrollo de las fuerzas productivas, el planteo de que hay que liberarlas y acelerar, podría ser una preocupación interna. Pero también hay una preocupación externa, que es China. Thiel y muchos de ellos plantean, desde hace muchos años, que están en una segunda Guerra Fría. El gran desafío es si China no consiguió la fórmula para acelerar sin tener la democracia que te frena.

-¿Totalitarismo de Estado con capitalismo de Estado?

-Nick Land es la otra gran figura de ese mundo, que no es un empresario sino un filósofo, pero es aceleracionista y tiene vínculos con ellos, es clave. Hace un par de meses, vimos a Elon Musk dándole retweet, conversando con él. Hubo una cena en San Francisco donde estuvieron muchos de estos tecno bros y Land, una figura que viene de la izquierda marxista y hoyes una aceleracionista de derecha. Land vive en China. Plantea que más allá de que se llame Partido Comunista Chino, y de que se llamen “comunistas”, China tiene una fórmula que es acelerar y es desarrollo del capitalismo.

El aceleracionismo chino: ¿capitalismo sin democracia?

Aceleracionista de derecha. ¿Por qué China es el modelo?

-Es totalitarismo de partido único, hiper control social, restricción de las libertades, poder centralizado, un capitalismo que depende del Estado: la idea de control está muy presente en China, más allá de la categoría “comunista”.

-Sí, totalmente, también con nuevas tecnologías, gran desarrollo de robótica, todo el tema de los chips, el gran conflicto contemporáneo. Otro pensador vinculado a las ciencias computacionales, financiado en su momento por Peter Thiel, es Curtis Yarvin… Hasta hace poco Land y Yarvin eran figuras marginales y ahora hay notas en The New York Times, en The New Yorker. ¿Y por qué menciono a Curtis Yarvin? Por su defensa de la monarquía y la dictadura. Su planteo es: ustedes tienen en sus bolsillos un iPhone, un celular diseñado en California; ustedes dicen que les gusta la democracia liberal, pero les gusta el iPhone; todo lo que funciona bien en el mundo está hecho por dictaduras, dice Curtis Yarvin. ¿En qué sentido? ¿Dónde está fabricado el iPhone? En China. ¿Quién diseña el iPhone? Apple. ¿Qué es Apple? Como toda corporación, tiene un CEO, o sea, es una dictadura, Por eso él dice: soy un monárquico. ¿Y qué dice Yarvin? En mi monarquía, ¿cómo sería el poder? Una especie de hiper presidencialismo, un súper presidencialismo, una especie de dictador que se elige cada cinco años…

“Según su perspectiva, desde hace cincuenta años lo único que viene acelerando e innovando es lo que ellos llaman el mundo de los bits, o sea, las ciencias computacionales, las apps. Pero en el mundo de los átomos, los últimos dos grandes hitos fueron la bomba atómica y la llegada del hombre a la Luna”

-Un Xi Jinping que tiene que tener los votos del partido cada cierto tiempo.

-Lo que quieren muchos de estos libertarios es un Roosevelt al revés. Todas estas escuelas libertarias nacen contra lo que durante décadas nosotros conocimos como Estados Unidos. Su modelo no es Estados Unidos porque el Estados Unidos de las últimas décadas es el Estados Unidos creado y refundado por Roosevelt. Bruce Ackerman y, en la Argentina, Martín Plott lo trabajan muy bien. Estados Unidos, tuvo varias fundaciones. Una primera es cuando nace Estados Unidos; una segunda es con la Guerra Civil americana: Estados Unidos cambia totalmente, el norte triunfa sobre el sur, se expanden libertades, con límites, pero se expanden e incluso el norte mantiene ocupación militar sobre el sur. Y una tercera fundación que es Roosevelt, el Estados Unidos como un Estado federal, administrativo muy grande.

¿Qué busca Peter Thiel en la Argentina de Milei?

-Democracia y burocracia. Lo quiero traer a la Argentina. Peter Thiel está en la Argentina. No es la primera vez que viene: ya estuvo en 2024 visitando a Milei. Se ha encontrado con figuras claves del gobierno vinculadas con sectores de defensa o inteligencia, con empresarios. Se instala en la Argentina durante un tiempo para observarla de cerca. ¿Por qué le interesa la Argentina de Milei? ¿Qué ve?

-Milei tiene mucho más que ver con el Trump 2.0 que con el Trump original, por más que ellos estuvieran también con ese Trump porque lo consideraban un acelerador de las agendas. Thiel financió no sólo a Trump sino especialmente a JD Vance, el vicepresidente de Estados Unidos. La Argentina también viene de una tradición como la del Estados Unidos de Roosevelt, con mucho Estado, con mucho control estatal. Y dado que Milei llegó al poder antes que Trump 2.0, hoy Milei es quien plantea en muchos sentidos ideas más radicales que las de cualquier presidente de cualquier país del mundo. Es el presidente más libertario del mundo, el que más plantea explícitamente un desarme del Estado. Coincide con las agendas libertarias clásicas de Estados Unidos: por un lado, la idea de desmantelar ese Estado administrativo fuerte, ese Estado federal fuerte y al mismo tiempo, por el otro lado, muy interesado y conectado, como una especie de escalada entre esto y el mundo de la tecnología contemporánea. Es un cruce entre desburocratización y desarme del Estado. Bannon habla en Estados Unidos de la deconstrucción del Estado administrativo. En la Argentina, está la idea de desregulación, de destruir el Estado de adentro.

-¿Del lado de Peter Thiel no hay una mirada un poco imprecisa sobre el fenómeno argentino? Porque el fenómeno de Milei se construye sobre un Estado corrupto e ineficiente. No es un desideratum filosófico, sino una necesidad; es una las economías más cerradas del mundo, por ejemplo. ¿Thiel está viendo un potencial libertario en un proceso político que en realidad parte desde un lugar muy diferente al de Estados Unidos u otras naciones que han aportado mucho a su progreso con un Estado fuerte?

-Sí. No es casualidad que Milei salga de un país como la Argentina por las características que señalás. Eso seguro, y también por eso también fue elegido: hay una demanda y una crítica del Estado muy fuerte. Pero para los libertarios estadounidenses como Peter Thiel y otros más clásicos, el Estado de Estados Unidos es muy ineficiente. Los libertarios nacen en Estados Unidos contra Roosevelt quiere decir contra el Estado realmente existente. El modelo libertario, ni de acá ni de allá, es Estados Unidos porque lo que ellos quieren es, como lo plantean explícitamente, resetear el Estado.

Thiel. ¿Por qué Estados Unidos no es su modelo y sí lo es Milei?

-Ahora también plantean el lugar central de la democracia americana o de Estados Unidos como la gran potencia global que, en base a la tecnología, puede llevar a un orden más productivo en relación al futuro.

-Democracia, tecnología y cierto optimismo es algo que Obama podría haber dicho. Pero estos dicen que el Estado es ineficiente; que el mundo tecnológico en Estados Unidos está vinculado a las apps de la cultura hedonista y lo que hay que hacer es resetear el Estado administrativo. Según ellos es tan ineficiente que hace veinte años que no se puede hacer el tren de alta velocidad de California. Musk, Trump, tienen una mirada muy crítica de la eficiencia del Estado de Estados Unidos.

El presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno junto al empresario tecnológico Peter Thiel, esta semana

-Pero están pensando en otro tipo de Estado con la seguridad como una pieza central.

-Ellos están pensando en que las corporaciones se encarguen de muchas de las cuestiones que históricamente hacía el Estado. Por eso plantean que el mundo tecnológico deje de tener el foco en el mundo de la cultura hedonista de esa pax americana de Fukuyama, donde todos íbamos a disfrutar. En realidad, dicen, este Estado y esta industria tecnológica está perdiendo contra China, o está el miedo de perder con China. Thiel y otros plantean que lo que hay que hacer es enfocar el horizonte en resetear el Estado. En ese sentido, la Argentina es el octavo país más grande del mundo y está viviendo un experimento quees una referencia global para todo ese universo justo en un momento donde no hay referentes claros como sí había en el ‘89, cuando la democracia liberal era el referente para vivir mejor y enriquecerse. Esa era la enseñanza de Fukuyama.

-Capitalismo y democracia liberal.

-Capitalismo y democracia. Eso es lo que se empieza a romper un poco en 2008. En 2016, esa crisis de lo económico va hacia lo institucional y, vía elecciones, empieza a tener una repercusión, con demandas insatisfechas que empiezan a manifestarse. Después, la pandemia es un gran acelerador. Hoy estamos en ese mundo.