El presidente del Banco Central Miguel Pesce asistió al debate del presupuesto 2023 en la Cámara de Diputados, donde aseguró que no habrá saltos devaluatorios acelerados y la inflación no debería ser mayor la pauta del 60%.

Pesce defendió además el incremento del stock de Leliq, los pasivos remunerados que utiliza para captar dinero circulante y según la oposición alcanzan 8 billones 500 mil pesos, el doble que la base monetaria. 

Juntos por el Cambio había reclamado la presencia del titular del Central pero recién fue confirmada este martes, al inicio de la primera reunión de la Comisión de Presupuesto reservada a funcionarios. Podría haberse excusado por tratarse de un organismo autónomo, pero quiso ir igual.

En una breve introducción destacó la restricción monetaria impuesta por el Fondo Monetario Internacional, que obliga a bajar la asistencia al Tesoro, récord en 2020 por la pandemia. Prometió que bajará a niveles de 2015, sólo superado en 2018, cuando arribó el crédito con el Fondo Monetario Internacional. 

Recordó que la inflación fue de 53% en 2019 y de 50 en 2018, pero evitó pronósticos propios para este año, cuando las estimaciones privadas vaticinan que puede llegar a superar el 100%.

Pesce destacó el incremento de las exportaciones hasta llegar a 90 mil millones de pesos y un horizonte comercial promisorio por la mera de importaciones de energía, a partir de la finalización del gasoducto «Néstor Kirchner».

«No hay prevista modificaciones bruscas del tipo de cambio. Habrá un proceso de desaceleración inflacionaria hasta llegar al 60%, con una devaluación acorde a esa cifra», señaló. «No vemos un atraso significativo del tipo de cambio. La industria está exportando. No estamos esperando ningún shock externo y ningún salto devaluatorio, con lo cual allí tenemos dos componentes importantes que afectan la inflación». 

No hay prevista modificaciones bruscas del tipo de cambio. Habrá un proceso de desaceleración inflacionaria hasta llegar al 60%, con una devaluación. 

«Estamos esperando que los aumentos de la demanda no respondidos no se traduzcan en aumento de precios sino en mayor producción. El año próximo, además, la monetización del déficit será menor al nivel de 2015. Por eso creemos que la inflación va a ubicarse en el orden del 60%», insistió.

Germana Figueroa Casas, del PRO, le recordó que una sequía podría cambiar los planes. «Planean que el déficit fiscal va a financiarse con privados pero dicen que es necesario tener crédito para impulsar la producción. Ambas cosas son incompatibles».

Pesce le respondió con ironía sobre la soja dependencia del Banco Central. «Por favor, no diga la palabra sequía».

El titular del Central defendió la masa de Leliq que acumula en su gestión, una de los principales consultas de la oposición. «No es una bomba. Es un crecimiento para resguardar al inflación y el ahorro en pesos. Pero necesitamos que el ahorro se convierta en inversión con un mercado de capitales y financiero», demandó.

La oposición se sorprendió con su llegada y varios de los economistas de JxC llegaron tarde y repitieron preguntas. Los pasivos remunerados fueron la consulta repetida.

«Desde el 31 de diciembre de  2019 el stock de leliq aumentó un 825%, más de 7 veces. Y el pasivo remunerado sobre el total del Banco Central aumentó un 530%. ¿Hasta cuándo supone que este ratio puede crecer sin significar un severo problema para la tasa de inflación futura?», consultó Paula Olivetto, de la Coalición Cívica. 

«A tasa de interés actual eso implica un incremento de cerca del 209% anual, lo que resultaría incompatible con el proceso de desinflación que preveé el presupuesto», calculó la lilita.

Para Pesce el incremento de leliq no es un problema, sino un resguardo de los ahorros argentinos a través de sus plazos fijos. «Es un error compararlo con la base monetaria. Si el Banco Central no remunera una parte de la base monetaria se licuaría el ahorro de los argentinos. Ese es el sentido de la tasa de interés».

El macrista Luciano Laspina insistió con la necesidad de eliminar ese recurso y Pesce se defendió otra vez y destacó que las leliq evitan además la formación de activos externos, la otra salida que encuentra el ahorrista con sus excedentes ante la falta de alternativas. 

«El problema es que no tenemos demanda de crédito, el Banco Central toma dinero y la tasa es para que ese dinero mantenga un valor real. No es un problema de la macroeconomía, sino de falta de desarrollo del mercado de capitales para que el ahorro se convierta en inversión», concluyó.   

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