En la tercera entrega del podcast La Máquina de hacer canciones, la conductora Delfina Campos dialogó con Facundo Castaño, integrante de El Zar, sobre los secretos detrás de la producción de Bahía, una de las canciones más destacadas de su reciente álbum Paradiso. Durante el encuentro, Castaño compartió detalles sobre el abordaje técnico y conceptual que definió el sonido del tema, el cual se aleja de la habitual primera persona para explorar una narrativa en tercera persona, centrada en un encuentro veraniego.Al ser consultado sobre el proceso de composición, el artista admitió que, aunque la banda suele evitar las temáticas de amor por considerarlas lugares comunes, terminan cayendo en ellas por una cuestión de comodidad y naturalidad. Respecto al uso de la tercera persona, Castaño señaló: “Creo que primero te libera de hacerla personal, porque siento que en algún momento las canciones siempre tienen alguna cuotita de personal hasta escribiendo para otras personas”. Asimismo, destacó que la influencia de grandes referentes como Charly García, Andrés Calamaro y, fundamentalmente, Fito Páez, fue clave para intentar un enfoque narrativo distinto al que habían trabajado en discos anteriores.La pieza, que comenzó como una maqueta sencilla de guitarra y voz, fue transformada gracias al trabajo de producción de Nico Betesh. Según relató Castaño, la premisa no fue seguir una fórmula rígida, sino buscar un sonido más veraniego y atemporal, incluso comparándolo con el estilo de Alejandro Sanz, un referente que el propio músico reconoció haber integrado recientemente. “Nos costaba, pero desde el principio que empezamos a producirlo y que él decía, créanme, ténganme fe, fue vamos para adelante”, explicó sobre la construcción de la canción, destacando la importancia de la batería de Bruno Dante para lograr esa sonoridad “elegante y clásica”.El artista también reflexionó sobre el dilema que atraviesan los músicos al intentar equilibrar la búsqueda artística propia con las exigencias del mercado. Castaño enfatizó que, si bien son conscientes de las dinámicas del entretenimiento y la importancia de la recepción del público, no permiten que las lógicas del show business alteren su obra fundamental: “No vamos a dañar la obra que queremos crear por el business”. Finalmente, sobre su forma de trabajar, el músico destacó su faceta perfeccionista en la edición de voces, un proceso que definió como una búsqueda de intimidad y suavidad, lejos de la pretensión de hit masivo, buscando siempre la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. Navegación de entradasSueño de sal La agenda de la Feria del Libro 2026: los elegidos del miércoles 6 de mayo