Zelensky denunció que Rusia presiona a Washington con un ultimátum de dos meses para tomar el Donbás
Zelensky denunció que Rusia presiona a Washington con un ultimátum de dos meses para tomar el Donbás

Volodimir Zelensky eligió el aniversario de Bucha para lanzar su advertencia más directa en semanas. Ante los cancilleres de la Unión Europea reunidos este martes en esa localidad a las afueras de Kiev, denunció que Rusia convenció a Washington de que puede tomar el control total del Donbás en dos meses, plazo que funciona como un ultimátum para que Kiev retire sus tropas del este.

“Lo que Rusia quiere y lo que sus socios están difundiendo es que el conflicto llegará a su fin cuando las tropas ucranianas se retiren del este”, dijo Zelensky, según la agencia pública ucraniana Ukrinform. Moscú fijó un plazo concreto: en dos meses prometió completar la toma del Donbás, que comprende las regiones de Donetsk y Lugansk. La lógica del Kremlin, tal como la describió el mandatario, es que si Ucrania se retira la guerra termina; si no lo hace, las condiciones de cualquier paz futura serán más duras.

Rusia controla en torno al 80% del Donbás —incluyendo la totalidad de Lugansk y cerca del 75% de Donetsk—, mientras Kiev mantiene posiciones en algo más de un quinto del territorio. Esa franja, profundamente fortificada, es la principal línea defensiva ucraniana: su pérdida expondría el interior del país a nuevas ofensivas. Zelensky cuestionó además las intenciones de Moscú. “Si el objetivo de los rusos es solo el Donbás, ¿por qué dicen que irán más allá?”, preguntó. Para Kiev, el Kremlin usa ese territorio como palanca para arrancar concesiones progresivas, sin que ningún acuerdo ponga fin definitivo a sus ambiciones.

FOTO DE ARCHIVO: Un militar ucraniano camina cerca de edificios de apartamentos dañados en la región de Donetsk, Ucrania, el 15 de noviembre de 2025
Oleg Petrasiuk/Servicio de Prensa de la 24.ª Brigada Mecanizada Separada Rey Danylo de las Fuerzas Armadas de Ucrania/Distribuida a través de REUTERS

La acusación no quedó sin réplica. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó de “mentira” la afirmación de que Washington condicionó las garantías de seguridad a la retirada del Donbás. “Le vi decir eso y es lamentable, porque sabe que no es cierto”, declaró el viernes 27 de marzo en París, al término de una reunión del G7. Rubio precisó que las garantías solo entrarían en vigor una vez concluido el conflicto, sin que eso implicara exigir a Kiev entrega territorial alguna. “Nunca les hemos dicho que tienen que aceptarlo o rechazarlo. Nuestro papel ha sido averiguar qué quieren ambas partes”, añadió.

Zelensky mantuvo su versión. En declaraciones posteriores precisó que la cuestión no era cuándo entrarían en vigor las garantías, sino cuándo se otorgarían: según Kiev, Washington respondió que ese momento llegaría solo tras la salida ucraniana del Donbás. La discrepancia entre ambas lecturas refleja la tensión acumulada en las negociaciones y apunta a una dinámica en la que los mismos mensajes diplomáticos se interpretan de forma incompatible.

El telón de fondo era el de Bucha, cuatro años después. El 31 de marzo de 2022, las tropas ucranianas entraron en esa localidad tras la retirada rusa y encontraron centenares de civiles muertos en las calles o enterrados en fosas comunes. Las imágenes conmocionaron al mundo y provocaron el colapso de las negociaciones de paz que entonces mantenían ambas partes. Este martes, cancilleres de doce países de la UE viajaron en tren hasta Kiev, encabezados por la alta representante Kaja Kallas, para conmemorar el aniversario y advertir que la guerra en Ucrania no puede quedar eclipsada por el conflicto en Medio Oriente. La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, desplazó parte de la atención de Washington y amenaza con desviar recursos que Kiev necesita. “No podemos permitir que esta guerra se salga de la agenda”, dijo Kallas.

Rusia exige el Donbás completo. Ucrania se niega a ceder lo que aún controla. Washington, atrapado entre dos frentes, emite señales que Kiev y Moscú leen de forma opuesta. Mientras el plazo de dos meses descrito por Zelensky avanza, la distancia entre una paz posible y una guerra larga no parece haberse acortado.