Una crisis silenciosa en Noruega: un drástico descenso de aves agrícolas alerta a científicos y productores
Una crisis silenciosa en Noruega: un drástico descenso de aves agrícolas alerta a científicos y productores

El descenso de las aves agrícolas en Noruega se intensificó en los últimos 23 años, con una reducción del 25% en sus poblaciones, según el “índice de aves” calculado por el Norwegian Institute of Bioeconomy Research (NIBIO).

Esta tendencia reproduce la caída observada en Europa, donde las poblaciones de aves vinculadas a paisajes agrícolas se han reducido cerca de un 60% desde 1980, lo que genera preocupación por su impacto en la biodiversidad y la estabilidad de los ecosistemas.

El programa noruego 3Q, que monitorea la biodiversidad en entornos agrícolas desde 1998, ha permitido identificar cambios continuos en la avifauna local. De las 34 especies que habitan principalmente en paisajes agrícolas, los investigadores seleccionaron 22 especies comunes para analizar tendencias a largo plazo. El índice, que parte de un valor de 100 en el año 2000, descendió a 75 puntos en 2023, confirmando la pérdida sostenida de aves en estos hábitats.

Las poblaciones de especies como el zorzal real, el avión común y el escribano cerillo cayeron cerca del 50% en los últimos 23 años - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las especies más perjudicadas han sido el zorzal real, cuya población disminuyó un 56%, junto con el avión común, el escribano cerillo y la tarabilla norteña, que experimentaron caídas cercanas al 50%. Además, otras aves que anidan directamente en campos de cultivo, como la avefría europea, el zarapito real y la alondra común, se ven especialmente afectadas por el manejo intensivo de los suelos productivos.

En contraste, algunas especies, como el gorrión molinero, el gorrión común y el estornino, presentaron un aumento moderado del 15%. La excepción más destacada es el jilguero europeo, cuya población creció un 54% durante el mismo periodo. Christian Pedersen, investigador principal de NIBIO, explicó que las causas del declive son múltiples y varían según la especie, aunque la principal explicación radica en los cambios históricos y recientes en el uso del suelo agrícola.

Tanto la intensificación de la producción —con sistemas cada vez más especializados y uniformes— como el abandono de tierras provocan la desaparición de elementos fundamentales, como márgenes, pequeños bosques, pastizales y humedales. Estos espacios son esenciales para la alimentación, el refugio y la reproducción de una gran variedad de aves. Pedersen señaló: “El hecho de que también veamos descensos entre especies que permanecen en Noruega todo el año nos obliga a asumir una gran parte de la responsabilidad sobre lo que ocurre aquí”.

La intensificación y el abandono de tierras agrícolas contribuyen a la desaparición de elementos esenciales para alimentación y reproducción de las aves – (Imagen Ilustrativa Infobae)

La extensión del periodo de crecimiento y el aumento en la frecuencia de cortes de heno afectan principalmente a las aves que anidan en los campos, en conflicto directo con la producción alimentaria. El drenaje intensivo y la desaparición de hábitats también contribuyen a esta tendencia.

Tanto especies residentes como migratorias resultan afectadas, aunque la disminución de aves presentes durante todo el año en Noruega señala un desafío local. Además, factores externos, como el cambio climático y las condiciones a lo largo de las rutas migratorias, pueden agravar la situación.

Los investigadores advierten que la pérdida de aves es un síntoma de transformaciones más profundas en la naturaleza. La disminución de sus poblaciones suele anticipar alteraciones en la salud de los ecosistemas y la biodiversidad. Menos plantas con flores conducen a menos insectos polinizadores y, como consecuencia, a menos aves, lo que afecta toda la cadena trófica.

Algunas especies, como el jilguero europeo, muestran excepciones con un crecimiento del 54% en su población desde el año 2000  - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para revertir esta tendencia, los expertos recomiendan adaptar las prácticas agrícolas al ciclo vital de las aves, conservar hábitats clave, gestionar adecuadamente pastizales y márgenes, reducir el uso de plaguicidas y evitar la sobreforestación con coníferas.

También sugieren modificar los subsidios ambientales existentes para maximizar su impacto en la protección de la avifauna. “Por desgracia, la tendencia negativa no parece estar revirtiéndose, por lo que resulta urgente aplicar medidas que permitan recuperar o al menos estabilizar las poblaciones de aves”, concluyó Pedersen.

La urgencia de acciones concretas y sostenidas es clave para evitar la pérdida irreversible de biodiversidad en los paisajes agrícolas noruegos. La situación de las aves es un reflejo del estado general del entorno y una advertencia sobre las consecuencias de la transformación acelerada del paisaje rural.