En el corazón de Oriente Medio, el Estrecho de Ormuz representa un enclave estratégico para el comercio global de energía y constituye una maravilla geológica única. Según National Geographic, su formación refleja la magnitud de la colisión de placas tectónicas que modeló la región y define tanto su geografía como su importancia económica mundial.Ubicado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, el Estrecho de Ormuz es un paso marítimo angosto de apenas 48 kilómetros de ancho. Por él circula cerca del 25% del petróleo transportado por vía marítima en el mundo, lo que lo convierte en un punto crítico para el flujo energético planetario.Este corredor separa la península de Musandam, en Omán, del sur de Irán, y se originó hace 35 millones de años tras el choque entre las placas tectónicas arábiga y euroasiática, un proceso que aún modifica el relieve de la zona.La región destaca por su relevancia geopolítica y económica, al concentrar gran parte de las rutas de exportación de petróleo. Además, el estrecho es resultado de singulares procesos tectónicos que dieron lugar a montañas abruptas, reservas de hidrocarburos y parajes característicos como las ophiolitas y los domos de sal, informa el medio citado. Cualquier alteración en este paso afecta de inmediato al comercio energético global e impacta sobre los mercados internacionales.Formación geológica del Estrecho de OrmuzEl origen del estrecho de Ormuz se remonta a la colisión entre la placa arábiga y la euroasiática, ocurrida hace aproximadamente 35 millones de años. Según Mark Allen, jefe de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Durham, citado por el medio, estas colisiones tienen efectos que perduran durante decenas de millones de años.La presión del choque impulsó el engrosamiento y acortamiento de las placas, configurando las actuales montañas Zagros, en Irán. De acuerdo con Allen, este proceso también provocó el hundimiento parcial de la placa arábiga, generando el golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz en una especie de depresión.Con el final de la última glaciación, hace unos 20.000 años, el aumento del nivel del mar inundó depresiones y valles fluviales, dando lugar al actual paso marítimo. Durante ese periodo, según detalla National Geographic, existieron áreas que podían recorrerse a pie antes de quedar totalmente sumergidas y conectadas por el agua.Paisaje, minerales y riqueza petroleraLa huella de la colisión continental es visible en paisajes excepcionales. Al norte del estrecho, las montañas Zagros muestran capas de arenisca, lutita y especialmente caliza, muy resistente a la erosión y responsable de amplios relieves.Allen subraya que el área de Zagros es un destino destacado para los geólogos estructurales, donde se pueden recorrer grandes distancias sobre una misma capa de roca y analizar formaciones en imágenes satelitales.Otro rasgo notable son los domos y glaciares de sal, que surgen cuando la sal es empujada desde las capas profundas hacia la superficie, fluyendo sobre el terreno como auténticos glaciares de roca.En la península de Musandam, al sur, las montañas Al Hajar exhiben la mayor y más espectacular colección de ophiolitas del planeta, formaciones de corteza y manto oceánico que afloraron durante colisiones tectónicas entre 95 y 60 millones de años atrás.Mike Searle, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Oxford, indicó a National Geographic que es el mejor complejo de este tipo en el mundo.La misma actividad que creó el relieve propició la localización de materiales ricos en hidrocarburos bajo la superficie. Durante cientos de millones de años previos al choque tectónico, la placa arábiga acumuló materiales orgánicos bajo el mar.Cuando ocurrió la colisión, estos depósitos quedaron atrapados, formando yacimientos de petróleo y gas bajo Irán, Iraq y partes de Siria. Allen destaca la extraordinaria magnitud de estas reservas, que pueden sostener la producción durante muchas décadas.Todo este caudal energético debe salir al mundo a través del Estrecho de Ormuz, tal como lo señala el medio citado, consolidando el papel de la región en el mercado internacional.El futuro del Estrecho de OrmuzAunque el territorio parece firme, sigue en movimiento. La península de Musandam avanza gradualmente hacia el norte, lo que fue registrado en 2014 por Searle y su equipo en estudios sobre la zona.De mantenerse esta dinámica, la presión tectónica reducirá con el tiempo la anchura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, los especialistas consultados por National Geographic coinciden en que estos cambios se producirán en lapsos que superan 10 millones de años, por lo que este corredor crucial seguirá abierto para el transporte energético durante un futuro prolongado.Pese al proceso de cierre geológico en marcha, la escala temporal de la Tierra garantiza que la humanidad podrá contar con este paso estratégico entre los golfos asiáticos por milenios venideros. Navegación de entradasEN VIVO: Pakistán blindó Islamabad con cientos de efectivos policiales y militares ante las próximas negociaciones de paz Camp Nou cerrará sus puertas en 2027 por reformas: dónde jugará el Barcelona