Una carta inédita de Howard Carter reveló el verdadero origen del mito de la maldición de Tutankamón
Una carta inédita de Howard Carter reveló el verdadero origen del mito de la maldición de Tutankamón

El contenido de una carta inédita escrita por Howard Carter, el arqueólogo que descubrió la tumba de Tutankamón, arroja luz sobre el origen real del mito de la “maldición de los faraones”. La misiva, subastada el 18 de marzo de 2026 en Boston por 16.643 dólares, revela que la leyenda nació a raíz de tensiones personales y no por hechos sobrenaturales.

Según la carta de Carter, la llamada “maldición de los faraones” no surgió de eventos inexplicables ni de tragedias misteriosas. Carter sostiene que el mito fue obra de Arthur Weigall, periodista y egiptólogo, quien lo habría difundido por resentimiento tras quedar excluido de la cobertura del hallazgo. El arqueólogo responsabiliza a Weigall de haber creado el relato para perjudicarle, debido a rivalidades surgidas luego de que el acceso exclusivo a la información fuera concedido al Times de Londres.

La verdadera raíz del mito radica, según Carter, en disputas profesionales. El descubridor de la tumba niega en la carta cualquier justificación sobrenatural y afirma que Weigall fue el “inventor” de la “maldición de Tutankamón”.

Carter describe cómo la exclusividad periodística negociada por Lord Carnarvon—quien fue el financista del proyecto—conllevó el pago de 5.000 libras esterlinas y el 75% de los beneficios, lo que generó tanto animadversión en otros medios como frustración entre los corresponsales, incluido Weigall, quien trabajaba para el Daily Mail.

La carta inédita de Howard Carter detalla cómo nació el mito de la maldición de Tutankamón a partir de rivalidades periodísticas - Foto: cortesía de RR Auctions

Las verdaderas raíces de la “maldición de Tutankamón”

En la carta, Carter acusa abiertamente a Weigall de haber creado la famosa leyenda: “La ‘maldición de Tutankamón’ fue su invención”. El arqueólogo reprocha a Weigall el haber privilegiado la “emoción y diversión a corto plazo a costa de los demás” y lo califica de “amenaza para la arqueología”.

Estas afirmaciones ilustran la tensión profesional derivada del acceso restringido que tuvo la prensa al descubrimiento, señalando que la “maldición” fue alimentada por rencillas personales más que por hechos misteriosos, de acuerdo con Artnet.

La misiva indica que Weigall ni siquiera estuvo presente durante la apertura inicial de la tumba, llegando minutos más tarde que el resto de los periodistas. Ese malestar, según Carter, desencadenó una intención de venganza que acabaría propagando el mito a escala internacional.

Weigall, del Daily Mail, propagó la leyenda tras sentirse desplazado, intensificando el impacto mediático del descubrimiento de la tumba de Tutankamón - crédito: Griffith Institute, University of Oxford

Una disputa y un mito: Carter, Weigall y la prensa

El acuerdo exclusivo entre Lord Carnarvon y el Times de Londres avivó desconfianza entre otros medios, exacerbando el clima de competencia. Weigall, relegado a un segundo plano en su papel para el Daily Mail, es presentado como el origen del relato sensacionalista que terminó consolidándose como mito universal. La reacción del arqueólogo recoge tanto el descontento por la manipulación mediática como la preocupación por las consecuencias de leyendas fabricadas.

El mito cobró fuerza tras el fallecimiento de varias personas implicadas en la excavación, como la muerte de Lord Carnarvon cuatro meses después de la apertura de la tumba. Sin embargo, interpretaciones científicas actuales explican estos hechos por causas naturales, alejando la idea de un castigo sobrenatural.

Carter lamenta en la misiva la muerte de la duquesa de Alba y destaca su admiración por la actriz Ruth Draper, mostrando su lado personal - crédito: Griffith Institute, University of Oxford

Ecos personales y repercusiones del hallazgo

El texto también revela impresiones personales de Carter. El arqueólogo lamenta la reciente muerte de la duquesa de Alba, menciona su admiración por Ruth Draper, actriz estadounidense a quien define como encantadora, y plasma cierta nostalgia por el entorno social surgido tras el hallazgo.

La destinataria de la carta, Helen Ionides, era hija de Constantine Alexander Ionides y se distinguió por su labor con la Cruz Roja durante la Segunda Guerra Mundial.

El documento subastado en 2026 ya había sido vendido en 2022 por 10.000 dólares, reflejando el renovado interés por documentos históricos y el aumento de su valor.

El documento revela que el mito de Tutankamón no tiene base en fenómenos sobrenaturales, sino en disputas profesionales y personales - crédito: Griffith Institute, University of Oxford

La importancia del escrito de Carter radica en el retrato que ofrece de las intrigas y el ambiente cultural alrededor del descubrimiento, así como en la confirmación del papel de las disputas personales y de la prensa en la construcción de mitos duraderos.

Junto a los reproches, la carta evidencia el reconocimiento afectuoso del arqueólogo hacia personas cercanas, dejando ver su faceta humana en uno de los episodios más recordados de la historia egipcia.