Un padre y su hijo, acusados de secuestrar a dos biólogas del Servicio Forestal, enfrentan nuevos cargos que podrían costarles la cadena perpetua
Un padre y su hijo, acusados de secuestrar a dos biólogas del Servicio Forestal, enfrentan nuevos cargos que podrían costarles la cadena perpetua

Un padre y su hijo mantuvieron durante 15 horas a dos biólogas del Servicio Forestal de Estados Unidos como rehenes en una zona remota del norte de California, luego de atarles las manos con precintos plásticos y encerrarlas a punta de rifle en un tráiler ubicado en un paraje boscoso.

Según NBC News, el caso que movilizó a decenas de agentes federales, estatales y locales, derivó en la imputación formal de ambos ante un gran jurado federal.

El área de acampe ubicada junto al lago, en las inmediaciones del Monte Shasta, fue el escenario donde las dos trabajadoras fueron interceptadas mientras realizaban relevamientos ambientales de rutina (Google Earth)

El ataque en el Bosque Nacional Shasta-Trinity

El 16 de julio, Joseph Charles Henrichsen, de 49 años, se acercó a las dos empleadas mientras realizaban tareas ambientales de rutina cerca del campamento Gumboot Lake, dentro del Bosque Nacional Shasta-Trinity, a unos 185 kilómetros (115 millas) al sur de la frontera con Oregón.

El hombre portaba un rifle semiautomático AR-10 y, sin mediar confrontación, les ató las manos y las condujo a la fuerza hasta el interior de un tráiler apartado del camino. Su hijo, Phoenix Henrichsen, de 23 años, participó activamente en el traslado y confinamiento de las víctimas.

Desde ese tráiler, NBC News asegura que Phoenix realizó una serie de llamadas en las que avisó que tenía a dos empleadas federales retenidas y que estaba armado. En una de esas comunicaciones afirmó tener “munición lista para quien se meta con él”, tal y como consta en el comunicado oficial de la Fiscalía del Distrito Este de California.

El joven de 23 años realizó llamadas durante el cautiverio en las que advirtió que tenía

Operativo de rescate con fuerzas de todo el país

A las 10:55 de la mañana, un agente de seguridad del propio Servicio Forestal alertó a las autoridades sobre la situación.

El sheriff del condado de Siskiyou, Jeremiah LaRue, envió agentes al lugar alrededor del mediodía y desplegó drones sobre la zona, describió como “rural y escarpada”.

Poco después, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) movilizó equipos desde Redding, incluyendo un equipo de negociación de crisis, una unidad de operaciones especiales (SWAT) y un equipo de rescate de rehenes trasladado desde la sede central de Quantico, Virginia.

Los drones permitieron identificar el tráiler pasada la una de la tarde. Las negociaciones comenzaron a las cuatro y se extendieron por horas hasta que, entrada la noche, el FBI logró la liberación segura de ambas biólogas y la rendición de los dos sospechosos. Las víctimas no fueron identificadas públicamente, y las autoridades no precisaron el móvil del ataque.

El FBI desplegó negociadores de crisis, equipos SWAT y un equipo de rescate de rehenes trasladado desde Quantico, Virginia; las negociaciones se extendieron por horas antes de lograr la rendición de ambos sospechosos (ABC10)

Antecedentes penales y una causa archivada

Lejos de ser un caso aislado, la historia de Joseph Henrichsen tiene raíces en un extenso historial delictivo. Tal y como señala el comunicado de la fiscalía, el hombre acumula cargos judiciales desde 1998, entre ellos asalto con arma mortal, portación de arma y tentativa de robo.

En 2022, fue acusado de acoso, crimen de odio y acoso grave contra un vecino al que identificó erróneamente como ruso, en el contexto de la invasión de Ucrania.

La denuncia describía comportamientos que incluían el disparo de un arma de fuego, el uso de fuegos artificiales, el abandono de precintos plásticos en la propiedad del vecino y la colocación de una nota con un dibujo explícito que decía “Asesinar a Vlad Putin”.

La causa fue archivada porque el estado de Washington no logró proveer tratamiento psiquiátrico al acusado en tiempo y forma por falta de camas disponibles en el sistema de salud mental, aseguró el fiscal Benjamin Pratt a NBC News.

La abogada defensora de Joseph, Mia Crager, sostuvo que su cliente “no tuvo intención de hacerles daño” a las biólogas y expresó su esperanza en que el caso sirva para que Phoenix “reciba la atención en salud mental que tanto necesita”.

En 2022, el padre ya había sido acusado de acoso armado contra un vecino al que señalaba como ruso; el caso fue desestimado por falta de camas disponibles en el sistema de salud mental del estado de Washington (ABC10)

Cargos y penas

El gran jurado federal imputó a ambos por dos cargos de secuestro de un empleado federal.

Además, Joseph enfrenta acusaciones por agresión a un empleado federal con arma mortal, portación de arma durante un crimen violento y ataque a un oficial federal.

Ambos permanecen detenidos a la espera del juicio. De ser declarados culpables del secuestro, la pena máxima contemplada es cadena perpetua y una multa de USD 250.000; los cargos adicionales que pesan sobre el padre suman hasta 20 años más de condena.