Un mar de libros: ¿qué están leyendo en las playas de Pinamar, Mar del Plata y Punta del Este?
Un mar de libros: ¿qué están leyendo en las playas de Pinamar, Mar del Plata y Punta del Este?

En una jornada de playa soleada, con algo de viento y una concurrencia alta, la lectura aparece como una práctica sostenida y consciente, más allá del clima de ocio. Lejos de ser un gesto aislado, leer en la arena se repite como un hábito asociado al tiempo disponible, a la posibilidad de concentración y a un vínculo distinto con los textos. Novelas, clásicos y ensayos conviven sobre lonas y reposeras, elegidos tanto por placer como por la oportunidad que ofrece el verano de retomar libros postergados durante el año. El mar, la arena, el ritmo desacelerado funcionan como marco, pero también como condición para una experiencia de lectura más atenta y prolongada.

Ariadna, profesora de inglés, lee en Pinamar El diario de Ana Frank. Cuenta que todos los veranos incorpora la lectura a su rutina de playa y que, en este caso, eligió el libro en inglés, idioma que enseña, aunque alterna con novelas en castellano. “Leer acá es un espacio de relajación. Te concentrás solamente en la historia y el entorno acompaña”, explica. Dice que siempre tuvo el hábito y que prefiere textos ligados a la historia, la geografía y de autores diversos, pero alejados del terror. “La historia de Ana Frank es muy interesante y en la playa se disfruta de otra manera”, señala.

Valentino tiene 25 años y avanza con Meditaciones, de Marco Aurelio. “La playa me da ese espacio que durante el año no tengo”, reconoce. Si muchos jóvenes de su edad no suelen incorporar la lectura como práctica cotidiana, para él hacerlo en vacaciones es una forma de relajar la mente, abrirla y aprovechar los días libres de manera más reflexiva.

A pocos metros, Eva lee Volver a empezar, de Colleen Hoover. Sentada sobre la arena, con el libro sobre las piernas, explica que en verano busca lecturas que le permitan desconectar del ritmo cotidiano. “Durante el año leo de otra forma, más fragmentada. Acá me puedo quedar más tiempo con el libro, sin mirar el reloj”. Dice que elige novelas que la atrapen rápido, pero que también le permitan involucrarse emocionalmente con la historia. “La playa ayuda a meterse en el relato: no hay tantas distracciones y el entorno acompaña. Es un momento para leer más tranquila y para disfrutarlo”, agrega.

Mar del Plata rompe las tendencias

En el bolso de playa de la familia casi que hay más libros que equipamiento para enfrentar al sol y el viento. Al reparo de una sombrilla hicieron una mini Babel: una lee en francés, otra en inglés y el otro en español. “Lo traje de un viaje, porque no lo había terminado, y me gusta leer en idioma original”, cuenta Cristina Méndez, que no le quita la vista a “Le problème avec Jane”, de Catherine Cusset, publicada originalmente en 1999. Francisco Falasca, argentino que vive en Panamá, es el que se desentiende del reparo y sobre la arena avanza página tras página sobre El psicoanalista, un thriller del escritor best seller John Katzenbach. “A pesar del movimiento de gente se puede leer y mi elección pasa por algo que me saque de los temas del día a día”, cuenta a LA NACION. Bajo la sombrilla, Sofía Falasca recién empieza Angels Fall, de Nora Roberts. “Lo encontré y lo agarré, en especial porque me gusta leer en inglés”, explicó ayer en Playa Grande.

Sofía Falasca lee en inglés una novela de la best seller Nora Roberts en Playa Grande

Un poco de esa abundancia de libros entre las cosas playeras se da en otro grupo. Justo Arias, de Capital Federal, se tentó con Primera persona en singular, de Haruki Murakami. “No soy de los que más lee, pero me dio curiosidad y arranqué”, detalla.

Juan Martin Pierángeli eligió uno de los títulos del prolífico filósofo coreano Byung-Chul Han

Uno que más que leer, devora, es Juan Martín Pierángeli, que se compró La sociedad del cansancio, obra del filósofo coreano Byung-Chul Han. “Tengo esa debilidad con las redes y este autor ya advertía desde tiempos de Facebook lo que el fenómeno de redes podía generar en la gente”, explicó a LA NACION el motivo de su elección.

Entre los celulares de sus amigas emerge el libro de Alessandro Baricco que Ona Mauro se llevó de vacaciones:

Ona Mauro arranca con Mr Gwyn, de Alessandro Baricco. “Intento tener un libro siempre a mano y hoy por azar tocó este, que lo compró mi papá”, dice. Inés está en su reposera y aprovecha un momento sin sol directo para seguir con Las siete hermanas, de Lucinda Riley. “Es el quinto de la serie, pero voy alternando con otras lecturas”, explica.

Curiosidad por Murakami la de Justo Arias en Playa Grande

La recorrida de LA NACION no encuentra en manos de los lectores ninguno de los títulos que marcan tendencia de ventas en las librerías marplatenses, que según consultas realizadas lideran Gabriel Rolón con La soledad y El último secreto, el título más reciente de Dan Brown.

“Hay también una tendencia a la búsqueda de clásicos”, reconoce una encargada de la sucursal de Yenny y comenta que un segmento joven mueve el mercado, con historias o títulos de influencers y siempre la incidencia del manga.

“También es muy buscado Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos”, apunta Santiago, uno de los encargados de Fray Mocho, y suma una buena cantidad de de títulos de Eduardo Sacheri, la nueva edición de Mafalda para Reyes y títulos infantiles como Lina y Mandarina: una aventura en alta mar, de Lyna Vallejos.

En Punta del Este

Tampoco en Punta del Este los gustos y elecciones de los lectores que se ven en la playa coinciden completamente con las tendencias de los rankings. Entre los más vendidos de Rizoma, La Juanita, está La huella (segunda edición de recetas), Gurisas chicas, de Dani Olivar, y también como el año pasado La llamada, de Leila Guerriero. Libros Libros, en la Punta, despacha mucho La Soledad, de Rolón, Porque (no) todo se sabe, confidencias de 30 años de periodismo, del periodista uruguayo Ignacio Álvarez, y Si lo crees, lo creas, de Brian Tracy, entre otros.

En la librería Rizoma cuentan el top five de los más vendidos, que incluye

Victoria García, 29 años, de Montevideo, vive en Alemania, y vino al Este de vacaciones por las fiestas con su familia. Lee Largo pétalo de mar, de Isabel Allende. “Me encanta. Ya lo había leído, pero me encanta releer. Lo encontré ahora en mi casa, en Montevideo, y me lo traje. Este libro de ella en particular me gusta porque es de españoles que se exilian en Chile y después, con la dictadura, vuelven a irse. Mas allá de que mi situación es totalmente distinta, siendo expatriada, me siento un poco identificada con el hecho de dejar tu casa y tener dos hogares”.

Leer y releer Isabel Allende al sol, un gusto de verano que se da Victoria García, de 29 años

Pablo Negri, entrerriano y profesor universitario, llevó a la playa El último secreto, de Dan Brown. “En un día, leí casi el 30%, es muy adictivo”.

Ángel, ingeniero agrónomo de Buenos Aires, vive el verano en un barco en Punta del Este donde lee la biografía de Magallanes que le regaló su mujer

Ángel, 67 años, agrónomo, de Buenos Aires, durante las vacaciones vive en un barco en el puerto de Punta del Este. Ahora lee, junto a su mujer, en una playa de La Mansa Magallanes, de Stefan Zweig, “un libro muy interesante” sobre la biografía del marino portugués. Me lo regaló ella, que ya lo leyó. Estamos muy metidos en todo lo que es navegación”.

Por su parte, Marcelo Bonelli, 61 años, arquitecto y personal trainer, de Belgrano elige Si lo crees lo creas. “Me encanta –confirma–. Te prepara para lo peor en la vida, para que, cuando llegue ese momento, una separación, un duelo, sepas cómo enfrentarlo. Te da pautas y herramientas. También habla sobre cómo conocerse”.