Un jurado condena a una startup de taxis aéreos a pagar USD 116,9 millones por robo de secretos comerciales
Un jurado condena a una startup de taxis aéreos a pagar USD 116,9 millones por robo de secretos comerciales

La carrera por liderar el mercado de los taxis aéreos eléctricos tiene un nuevo frente abierto, esta vez dentro de un tribunal.

Joby Aviation, una de las empresas más avanzadas en el desarrollo de aeronaves de despegue y aterrizaje vertical eléctrico —conocidas como eVTOL, por sus siglas en inglés—, recibió un golpe legal que pone en cuestión los métodos que usó para desarrollar componentes clave de sus aeronaves.

Fundada en Santa Cruz, California, la compañía es una de las más avanzadas en el desarrollo de aeronaves eVTOL y tiene previsto lanzar su servicio comercial en los Emiratos Árabes Unidos en el próximo año (REUTERS/Andrew Kelly/File Photo)

El origen de una disputa comercial que derivó en un fallo federal

Los Angeles Times asegura que el caso involucra a Aerosonic, un proveedor de componentes de aviación con sede en Clearwater, Florida, que le vendió a Joby una serie de sondas de datos de aire: dispositivos que miden la presión alrededor de las aeronaves.

La empresa sostuvo ante el tribunal que Joby empleó sus diseños protegidos y los datos técnicos obtenidos bajo confidencialidad para fabricar sus propias sondas de manera interna.

El argumento central de Aerosonic fue contundente en términos de plazos: desarrollar ese componente desde cero habría requerido aproximadamente una década. Joby lo logró en apenas dos años, lo que, a juicio de la empresa demandante, solo fue posible gracias al uso indebido de información protegida.

La empresa fabricante de sensores de vuelo inició el litigio tras detectar que su cliente habría replicado internamente un componente que adquirió bajo acuerdo de confidencialidad (Google Maps)

El jurado desglosó la condena en tres partes. Por la ruptura del acuerdo de no divulgación, fijó USD 68,6 millones.

Por la apropiación de secretos comerciales, estableció USD 29,9 millones adicionales en daños compensatorios.

A eso se sumaron USD 18,3 millones en concepto de daños punitivos, tras determinar que la conducta de Joby fue intencional y maliciosa, tal como informó el diario.

El tribunal que emitió el veredicto tiene ahora en sus manos una moción de la empresa condenada para anular el fallo antes de que el caso avance a una corte de apelaciones (Google Maps)

La empresa niega las acusaciones y el caso no está cerrado

La empresa con sede en Santa Cruz, California, descartó de plano las acusaciones. También presentó una contrademanda en la que acusó a Aerosonic de haberle vendido sondas defectuosas, pero el jurado la rechazó.

“Desarrollamos de forma independiente nuestro sistema de datos de aire a través de años de ingeniería y fabricación propias, y respaldamos firmemente la integridad de ese trabajo y nuestra conducta”, afirmó la compañía en un comunicado recogido por Los Angeles Times. “Hemos pedido al tribunal que revierta el veredicto y tenemos la intención de agotar todos los recursos postjuicio y de apelación disponibles”, agregó.

El fallo no es definitivo hasta que concluyan esos procesos. Primero deberá resolverse la moción postjuicio, instancia en la que el tribunal puede reducir o incluso anular el monto ordenado.

Solo si el veredicto se mantiene en pie, Joby podría llevar el caso a una corte de apelaciones, de acuerdo con lo publicado por el medio.

La compañía asegura haber desarrollado su sistema de datos de aire de forma independiente y calificó el veredicto como incompatible con las pruebas presentadas durante el juicio (REUTERS/Andrew Kelly/File Photo/File Photo)

El caso con Aerosonic no es el único problema legal que enfrenta la compañía

La empresa también mantiene disputas activas con su rival Archer Aviation, con sede en San José, California.

A finales del año pasado, Joby demandó a Archer por espionaje corporativo. Acusó a George Kivork, un exempleado que se incorporó a Archer, de haber sustraído información técnica y comunicaciones con partes interesadas para entregárselas al competidor.

En marzo de 2026, Archer contraatacó con su propia demanda. Acusó a Joby de haber defraudado al gobierno federal al ocultar vínculos con China y clasificar de manera incorrecta el origen de ciertos componentes de sus aeronaves.

La rival de Joby en el mercado de taxis aéreos eléctricos también mantiene frentes judiciales abiertos con ella, entre ellos una acusación de espionaje corporativo y otra por supuesto fraude al gobierno federal (REUTERS/Mike Blake/File Photo)

Ambas compañías compiten por llevar taxis aéreos eléctricos a las principales ciudades de Estados Unidos. Archer tiene como objetivo operar en Los Ángeles antes de los Juegos Olímpicos de 2028.

Joby, por su parte, podría lanzar su servicio en los Emiratos Árabes Unidos en el transcurso del próximo año.

Las acciones de Joby acumulan una caída de más del 55% en lo que va de 2026, y cerraron sin variaciones a USD 5,78 el martes posterior al veredicto, según informó Los Angeles Times.