Un fantasma a su servicio: una amalgama de géneros visualmente ambiciosa que busca estimular al espectador
Un fantasma a su servicio: una amalgama de géneros visualmente ambiciosa que busca estimular al espectador

Un fantasma a su servicio (A Useful Ghost, Tailandia, Francia, Singapur/2025). Guion y dirección: Ratchapoom Boonbunchachoke. Fotografía: Pasit Tandaechanurat. Edición: Chonlasit Upanigkit. Elenco: Davika Hoorne, Wisarut Himmarat, Apasirl Nitibhon, Wanlop Rungkumjad, Wisarut Homhuan. Calificación: Apta para mayores de 16 años. Distribuidora: CDI Films. Duración: 130 minutos. Nuestra opinión: buena.

Tailandia está llena de fantasmas. O eso parece decirnos el director Ratchapoom Boonbunchachoke -quien, además es guionista, crítico y profesor universitario- con la película que presentó en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes y consiguió que fuera la elegida de su país para enviar a la competencia por un Oscar, pese a quedar en las preliminares. Un fantasma a su servicio es una amalgama de géneros y de problemáticas, que enraíza su vigor tanto en el gusto de los tailandeses por el fantástico como materia de creación cinematográfica -basta recordar al célebre Apichatpong Weerasethakul-, como en el doloroso pasado que se alberga en la memoria reciente del país. Fantasmas reales e imaginarios, terroríficos y sufrientes, metáforas y representaciones que solo perdurarán si nadie las olvida.

Esa memoria es destruida en la primera escena cuando un mural del que vemos los arduos caminos de su construcción es reemplazado en la ciudad de Bangkok por la fachada de un nuevo centro de compras. La polvareda que levanta la construcción invade las casas de los alrededores, entre ellas la de un joven (Wisarut Homhuan) quien, presuroso, sigue la publicidad televisiva para adquirir una moderna aspiradora. Sin embargo, durante la noche, el polvo regresa y con él un tos intensa y perturbadora que sale de la máquina. A la espera de un técnico y sus milagros, un misterioso narrador (Wanlop Rungkumjad) llegará para contarle la historia de la aspiradora embrujada.

Cuento dentro del cuento, a la manera de Otra vuelta de turca de Henry James, Un fantasma a su servicio se despliega en varias direcciones: en la historia de un operario que murió en la fábrica de aspiradoras llevando al cierre a la empresa por su asedio fantasmal; la del hijo de la dueña de la fábrica, viudo y sufriente hasta que su esposa lo visita desde el disfraz de otra colorida aspiradora; la de los fantasmas que pululan en el país (sobre todo los de las víctimas de las protestas de los Camisas Rojas en 2010, reprimidas violentamente por el ejército), acarreando tormentos tenaces que no quieren extinguirse mientras haya alguien dispuesto a recordarlos.

Un fantasma a su servicio (CDI Films).

Podría decirse que la idea funciona mejor en abstracto que en su concreción porque la película acumula demasiado, logrando que varios de sus mejores momentos sean fruto de una digresión. Tal es el caso de la comedia absurda contenida en las escenas en la fábrica o en el hospital, cuando la aspiradora fantasmal seduce al viudo, o conversa con la enfermera a cargo del horario de visita. Allí el registro impávido de los actores, que recuerda a los ejercicios del finlandés Aki Kaurismäki, ofrecen situaciones disparatadas que no anulan su sustrato de tragedia. Con el gore no pasa lo mismo: pies seccionados, chorros de sangre sobre las paredes, momentos de ira fantasmal cambian brutalmente el tono del melodrama de la empresaria hostigada por parientes e inversores para que la producción siga su curso sin los fantasmas, o de la erótica queer del joven que escucha a su narrador mientras imagina el turno de su propio protagonismo.

Un fantasma a su servicio (CDI Films).

Aún en esas desavenencias entre el estilo naturalista de algunos paisajes y el electrónico de algunos ambientes salidos de 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick, o en los chirridos entre la comedia fantástica y el ejercicio de una memoria nacional de sino trágico, el riesgo narrativo de Boonbunchachoke es valioso, su epopeya es visualmente ambiciosa, y su apuesta se expande en un ramillete de historias y en la consciente amplitud de los temas que aborda (el duelo, la memoria histórica, la polución ambiental) para concentrar la evidente reflexión que busca estimular en el espectador.