Tres helicópteros militares de Estados Unidos llegan a Panamá para entrenamientos en selva
Tres helicópteros militares de Estados Unidos llegan a Panamá para entrenamientos en selva

Panamá albergará nuevos entrenamientos conjuntos con fuerzas de Estados Unidos, como parte de una agenda de cooperación bilateral en seguridad que ha ganado intensidad en 2026.

El Servicio Nacional Aeronaval informó que, entre el 24 de abril y el 16 de mayo, permanecerán en el país tres helicópteros militares estadounidenses, en el marco de ejercicios coordinados que involucran a distintos estamentos de seguridad panameños y que refuerzan la presencia operativa conjunta en territorio nacional.

Las aeronaves, pertenecientes a la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, incluyen dos helicópteros HH-60 y un UH-60 Black Hawk, que brindarán apoyo a entrenamientos en la Escuela de Selva ubicada en la Base Aeronaval Almirante Cristóbal Colón, en la provincia de Colón.

Estas operaciones forman parte de un programa oficial orientado al desarrollo de capacidades en entornos complejos, con énfasis en coordinación táctica, movilidad aérea y respuesta operativa.

Los ejercicios, denominados Entrenamiento Combinado de Operaciones Tácticas de Supervivencia en Selva, se realizarán entre el 28 de abril y el 15 de mayo de 2026, con la participación de unidades del Servicio Nacional Aeronaval, la Policía Nacional y el Servicio Nacional de Fronteras, junto a infantes de Marina de Estados Unidos.

Los entrenamientos se realizan en la Base Aeronaval Almirante Cristóbal Colón, en la provincia de Colón. Tomada de X

El enfoque de estas maniobras está centrado en la interoperabilidad entre fuerzas, el trabajo conjunto y la preparación ante escenarios de riesgo, más que en la formación básica de tropas extranjeras.

Este tipo de entrenamientos no es nuevo, pero su frecuencia ha aumentado en el último año. En febrero de 2026, fuerzas panameñas y estadounidenses desarrollaron ejercicios similares en la Base Naval de Sherman, enfocados en técnicas de supervivencia, patrullaje y operaciones en selva, con participación de personal de ambas naciones.

Estas actividades forman parte de una agenda continua de cooperación que se ha mantenido activa en distintos puntos del país.

A esto se suma la reciente presencia de activos militares estadounidenses en territorio panameño. En marzo, el portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley participaron en ejercicios de cooperación marítima “Mares del Sur 2026”, permaneciendo en aguas panameñas como parte de un despliegue regional que incluyó maniobras navales y operaciones conjuntas con países aliados.

Además, en semanas previas arribaron al país 41 infantes de Marina de Estados Unidos, quienes se integraron a entrenamientos combinados con fuerzas panameñas en instalaciones estratégicas como la Base Aeronaval Almirante Cristóbal Colón.

La Base de Sherman fue escenario de ejercicios similares en febrero de 2026 entre fuerzas de ambos países. EFE

Estas actividades, según el propio Servicio Nacional Aeronaval, buscan fortalecer las capacidades operativas y la protección de infraestructuras clave como el Canal de Panamá, dentro de un esquema de cooperación bilateral vigente.

La intensificación de estos ejercicios ocurre en un contexto en el que la relación entre Panamá y Estados Unidos se mantiene estable, luego de un inicio complejo durante la administración del presidente Donald Trump, cuando se generaron tensiones por advertencias relacionadas con el control del Canal de Panamá.

Con el paso del tiempo, esas preocupaciones han sido descartadas, dando paso a una agenda centrada en la cooperación en seguridad, el combate a amenazas transnacionales y la protección de rutas estratégicas.

En ese marco, las autoridades panameñas han reiterado que estos entrenamientos se desarrollan como parte de acuerdos de cooperación y con respeto a la soberanía nacional, en línea con los mecanismos de colaboración vigentes.

La frecuencia de ejercicios conjuntos ha aumentado durante 2025 y 2026 en distintos puntos del país. AP

Las actividades se enfocan en mejorar la capacidad de respuesta conjunta frente a riesgos como el crimen organizado, la migración irregular y otros desafíos que impactan la seguridad regional.

El programa actual refuerza una tendencia observable en 2025 y 2026: el aumento de ejercicios combinados, despliegues rotativos y actividades de coordinación entre fuerzas de ambos países. Esta dinámica responde a la necesidad de mantener niveles de preparación operativa en un entorno cambiante, donde la cooperación internacional se ha convertido en un elemento clave para la seguridad hemisférica.